Opinión

Los 116 años de La Voz del Pueblo

Más de un siglo por la misma huella

16|09|18 13:05 hs.

Por Esteban Ernesto Marranghello


Nuestro país se hizo a caballo, su amplia y generosa geografía: indómita, dispar y plural, puso como obstáculo vencer las distancias, enfrentar los distintos climas y conocer fauna y flora, de los distintos escenarios, donde los humanos debían desenvolverse, establecerse y finalmente dominar, las alternativas de supervivencia con éxito, que puso a prueba inteligencia, adaptación y finalmente desarrollo de cada comarca y sus poblaciones, para el primer intento de consolidar la posible homogeneidad étnica de su población en un país con límites geográficos y una nación con identidad propia. 

Los viejos y queridos troperos, que recorrían los caminos polvorientos, cenagosos o secos, en la llanura de la pampa, en las áridas estépas de la tierra Inca, en la lujuriosa selva tropical llena de ríos y cascadas, en la belleza de la Patagonia con su valles y paisajes de una grandiosidad no fácil de expresar con ningún lenguaje, salvo el Tehuelche. 

Con su costa Atlántica, que recibe el beso del océano, que trae consigo la diversa pluralidad de especies marinas, que se presentan desde la majestuosidad de las ballenas a la prodigiosidad del krill, lo más majestuoso a lo más diminuto. Todo esto conocieron los troperos que recorrían dese la Mesopotamia hasta la Tierra del Fuego, de Los Andes al Atlántico. Esos hombres eran los vasos comunicantes que unían las comunidades argentinas, mucho antes que el ferrocarril. 

Estos troperos tenían un lema de conducta, me lo contó uno de los más respetados e históricos, Rufino Sosa, conocían los caminos y su experiencia, que transmitían a sus discípulos sucesores, era “nunca te apartes de la huella”, ella te conducirá con éxito, respondiendo al respeto que tengas por su historia. Es una lección de vida, que no borra ni el tiempo ni la distancia.

Esto ha ocurrido con LA VOZ DEL PUEBLO, 116 años de existencia cumpliendo una actividad periodística que ha respetado las normas y los principios de sus fundadores. 



Un medio de difusión, que con sus aciertos y sus errores, ha marcado y demostrado una trayectoria, que ha sabido transitar por la historia de su tiempo transcurrido, conservando su esencia en la defensa de la libertad de expresión, ofreciendo y publicando en sus páginas las diversas opiniones y las diferentes posiciones de todos los sectores comunitarios. 

A nadie se le ha negado en LA VOZ DEL PUEBLO la posibilidad de opinar, lógicamente dentro del marco de mutuo respeto por el lenguaje y la intencionalidad de la solicitud. 

Desde los fundadores hasta hoy, el matutino conserva su equidistancia de todos los sectores dinámicos de Tres Arroyos, con las mismas oportunidades de acceder a su publicación. 

Siempre fui un observador periodísticamente simpatizante de LA VOZ DEL PUEBLO. Tuve el honor de aprender con Genaro Greco -un periodista con mayúscula- el oficio, me nutrí con la sólida cultura de Roberto Petrini y mantuve una amistad, que siempre agradezco, por sincera y leal, con Antonio y Alberto Maciel. 

Sus sucesores me han merecido por su trato humano y de respeto, un permanente cariño, expreso mi afecto más sincero por Enrique y Albertito. Lo mismo para Antonito, que nunca abandonó la actividad periodística y hoy continúa exitosamente su desempeño profesional y comunitario. Me toma esta licencia de los diminutivos porque los conozco y los vi transitar su evolución desde niños. 

Y llegamos a “la Nena”, otra licencia que mi edad me autoriza, Ramona Maciel, que asumió la conducción del diario e inmediatamente introdujo su impronta. El aprendizaje recibido de su antecesor y padre. 

Su decisión de conservar la esencia respetando la historia y pese a su juventud, sin renunciar a la impostergable modernidad de los necesarios cambios tecnológicos, decidiendo conservar el desafío, nada fácil, de propender a desarrollar un medio de difusión, moderno y actualizado, en todos los aspectos, sin renunciar al compromiso que significa la historia de LA VOZ DEL PUEBLO en la defensa de la libertad de expresión y en continuar siendo el vocero auténtico y sin claudicaciones de la opinión de Tres Arroyos y la región. Cuenta con la invalorable colaboración de su familia. 

Cada uno de nosotros elige el camino que desea transitar, el compromiso ineludible es, una vez elegido, “seguir por la misma huella”. 

LA VOZ DEL PUEBLO, después de más de un siglo, “sigue por la misma huella”. 


Esteban Ernesto Marranghello