Policiales

Betiana Chico, la tresarroyense que impidió un robo

“Me revienta el ‘no te metás’, porque esto nos puede pasar a cualquiera”

19|09|18 09:34 hs.

Hacía pocos minutos que había abierto el negocio donde Betiana Chico trabaja desde hace pocos años en Mar del Plata, cuando una intervención suya frustró el robo de una moto a una repartidora de boletas de gas. Ocurrió en la mañana del lunes en un vivero de Parque Camet, donde trabaja hace pocos años, después de haberse hecho un camino tras tomar la decisión de mudarse a la ciudad balnearia. 


En la antevíspera, cuando vio que un solitario delincuente se quería llevar la moto de la mujer que repartía boletas de gas, un espíritu justiciero (que ya conoce) se apoderó de ella y la empujó a intervenir, al igual que otros tres ocasionales transeúntes. 

“Me revienta el ‘no te metás’ porque esto nos puede pasar a cualquiera”, le dijo a LA VOZ DEL PUEBLO la mujer de 43 años cuando recordó ese traumático momento con el que abrió la mañana del lunes. 


Tresarroyense comprometida. Betiana Chico


Fue un episodio muy violento, ya que el ladrón no se dio por vencido hasta que los golpes del resto de los ciudadanos que intervinieron lo hicieron desistir. 

No obstante, la tresarroyense tuvo una participación clave en la reducción y control del delincuente, “él (por el ladrón) le tira una piña al otro vecino que interviene y lo derriba, entonces, yo lo agarro de la remera y no lo dejo que se vaya. Entonces, después vino otro muchacho en moto, que pasaba, y (al ladrón) le dieron para que tenga”, recordó Betiana en diálogo con LA VOZ DEL PUEBLO. 


Reducido. En el asfalto de la avenida marplatense yace el delincuente mientras esperan un patrullero


Según recordó la mujer, a pesar de estar controlado en el piso, el delincuente no dejaba de amenazar a todos, “cuando lo teníamos en el piso, nos amenazaba y nos decía que le miremos bien la cara porque iba a volver a pasar. Yo creo que en todo esto tiene mucho que ver la droga. En Mar del Plata es increíble el daño que la droga le hace a los chicos”, observó.

Mudarse a la Feliz 
La historia de Betiana en Mar del Plata es atípica. Se fue de Tres Arroyos a esa ciudad pensando en acompañar a su hija que quería estudiar una carrera de pedagogía para chicos con capacidades diferentes, pero cuando llegó la hora, la chica se quedó en nuestra ciudad y ella decidió seguir adelante. 

“Ya me había embalado y la gente de acá (por Mar del Plata) es espectacular”, dice la mujer que, en la actualidad es empleada y, además, se dedica a realizar paisajismo en sus ratos libres, “antes salí a cortar pasto, conseguí trabajo en un vivero y luego en otro, de donde me llevaron porque les gustaba como trabajaba”. 

Betiana tiene tres hijos, dos varones, uno de 26 y otro de 11 que vive con ella, y una chica de 20, “ahora vivo a cuatro cuadras de la playa en un barrio muy lindo. Somos muy solidarios, nos cuidamos unos a otros. Cuando pasa algo raro, nos llamamos”, explica.

Sin embargo, en ese sentido, Betiana asegura que nunca tuvo problemas en encarar de frente a los responsables cuando tiene la certeza de que han participado en un hecho delictivo, “nunca me dio miedo”, dijo antes de recordar una anécdota parecida en Tres Arroyos, donde la víctima había sido una amiga suya, “y en el mismo día recuperamos todas las cosas. No me importó meterme en la casa de los chorros. Ya es mi forma de ser, a pesar de que mi ex marido y mi hijo menor me dicen que esas cosas ‘no se hacen’”. 

Con respecto al ladrón del barrio Parque Camet, el hecho por el que fue reducido y entregado a las autoridades no era el primero de la mañana, “este pibe venía de otra cuadra queriendo robar un auto”, dijo haciendo referencia al hecho que les informó una vecina que se detuvo cuando vio que tenían al ladrón reducido en el piso, como parte de las consecuencias que la acción ciudadana de una vecina tresarroyense que no quiere ver más gente sufriendo pérdidas por la inseguridad.