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Por Jorge Enrique Mendiberri

El envión de Leo

23|09|18 09:38 hs.

En la mañana del 25 de agosto, un trágico episodio se llevó la vida de Leonardo Curruinca. 


Fue en la calle, donde él había encontrado la base de su sueño y a sus soldados. Doce jóvenes que, a menos de un mes de la desaparición física del creador de los “Step Brothers Crew”, un grupo de bailarines de hip hop tresarroyenses, tratan de rearmar las coreos y enfrentar el futuro rindiendo un homenaje eterno a quien les dio, en muchos casos, una vía de escape a situaciones de violencia familiar o conductas conflictivas. 

Dentro del programa que lleva el mismo nombre, pero en el que también existen historias de búsqueda de recursos genuinos para poder estudiar, el hip hop fue el envión de Leo en sus vidas y hoy, a pesar de su ausencia, el impulso inicial los sigue moviendo hacia adelante. 


Modo selfie. Leo en primer plano junto a sus alumnos


Su punto de encuentro es el salón de usos múltiples que existe en Humberto Primo 750. Cuando uno entra a esas instalaciones, la cultura callejera inunda los ojos. Paredes graffiteadas, banderas, sillas desparramadas y colores sin sentido son la estética. En el medio están ellos. Con sus remeras rojas y el nombre que los identifica “Step Brothers Crew” (algo así como “hermanastros tripulantes”), dejan lugar en su espalda a una frase que Leo Curruinca acuñó como si supiera que algún día su vida se interrumpiría de manera abrupta. Una especie de deja vu que buscaba proteger a sus bailarines de males como los que terminaron con su vida: “La vida no se termina nunca, se llega hasta el final. Tu mente quedará dormida, pero tu esencia seguirá “.


Inolvidable. El día que mostraron el hip hop en la peatonal de Tres Arroyos


El legado 
De esta manera, una tarde cualquiera, nos encontramos sentados en círculo con casi todos los miembros del grupo. 

Están ensayando para un torneo de hip hop internacional que se desarrollará el 14 de octubre en el estadio Islas Malvinas de la ciudad de Buenos Aires, donde planean rendirle nuevamente el homenaje a su maestro, el mismo que ya exhibieron en Olavarría dos semanas después que una puñalada acabe con la vida de Leo, en el barrio Santa Teresita y se trajeron el cuarto puesto entre más de 80 grupos participantes. 

El hip hop es baile. Alejandro Salvayot, baila desde los 12 años y hoy, a los 20, es uno de los referentes del grupo y su voz resume el espíritu de sus compañeros, “lo que Leo siempre decía es que no es solamente baile, ni es el rap. Es lo que uno siente. Nosotros lo sentimos para bailar. Otros lo sentirán para rapear y otros simplemente lo escuchan”. 


Los “Step Brothers Crew”. (De izquierda a derecha) Camila, Celeste, Matías, Tíffani, Franco, Axel. Faltan: Alejandro, Camilia, Brenda y Milena


Muchas veces interpretado sobre letras crudas de rap o mezclas de sonido, los chicos de Leo aseguran que aprendieron a bailar sin música si es necesario. En ese sentido, Matías explica que la esencia del hip hop, al margen de los mensajes que destilan sus letras, “permite que si vos podés bailar con música, también podés hacerlo sin música. Es sentir el ritmo”. 

“Puede sonar Luis Fonsi, y vos bailar hip hop porque es tu estilo, tu ritmo”, agrega Franco, otro de los más grandes y encargado de hacer los movimientos más audaces. 

La coordinación es lo que más paga entre los jueces del hip hop. Para eso, los chicos del Envíon tresarroyense comparten trucos y ponen juntos los criterios de coordinación que, en este caso, serán decisivos para obtener un buen resultado. 

Lo que pasa por el corazón de cada uno en ese momento, puede terminar ayudando para hacer una perfomance mejor. Así, hay quienes coinciden en hay estados de ánimo mejores que otros para bailar, “en mi caso es cuando se está enojado. Porque es cuando tengo más energía para sacar movimientos”, explica Matías. 

Imagen 4

Barreras y prejuicios 
Eugenia Cattáneo, trabaja desde 2016 en el Programa Envión como operadora familiar, junto a Alejandro Mink y Maria Paz Giudise. Apenas llegó debió lidiar con las fragmentaciones, pero en la actualidad, tal como lo describe su compañero Alejandro Mink, “hoy Envión tiene al hip hop como una disciplina incorporada”. 

Según Cattaneo, Leonardo Curruinca materializó parte de sus objetivos en la asistencia técnica del hip hop, “el sueño de Leo era bailar y le hubiese encantado tener una escuela de baile y enseñar. Él planteaba que nunca le había sido fácil hacerse conocer. Tal vez se hubiese merecido tener una escuela propia”. Todo un sitio donde derribar las barreras de los prejuicios fue como ensayar un paso de baile más, que, valga la redundancia, se diluyó bailando, “hay veces en que los padres ven a Envión como un lugar de chicos problemáticos. Conociéndolos a ellos y a Leo descubrieron que participando en cuanto evento cultural se presente, ese prejuicio se iba a derribar”. 


Invertido. Un movimiento con el sello de Leo


Es por eso que su espíritu sigue vivo en cada coreo, en cada ensayo, donde su homenaje va tomando forma, “Leo apareció en el baile porque hubo un momento de silencio que era en honor a él. Nos quedamos todos quietos mirando al medio, como si él todavía estuviera ahí”, recordó Franco acerca de esa inolvidable tarde en Olavarría, donde el cuarto puesto en el festival de la TADD, les permitió alimentar otra ilusión: el torneo internacional del 14 de octubre en el Estadio Islas Malvinas. Para ello, añoran recaudar los fondos necesarios durante la realización de un “Festival Envionero” el próximo 6 de octubre en el salón de Humberto Primo 750. 

 No todo es hip hop 
Leo Curruinca amaba el baile y el hip hop. Pero quienes lo conocían mucho, sabían que el rock ocupaba gran parte de sus gustos. 

Linkin Park era su banda preferida, aunque no estaba encasillado en el estilo de la banda californiana. También tenía incorporado a su rutina la letra de “El Tiempo No Para”, la canción de Cazuza que interpreta La Bersuit. 

“Estaba todo el tiempo cantándola”, recuerda Franco, a quien los mensajes de esa canción le recuerdan también parte del mensaje y, por consiguiente, parte del legado de Leo. 

“Disparo contra el sol con la fuerza del ocaso 
Mi ametralladora está llena de magia 
Pero soy solo un hombre más 
Cansado de correr en la dirección contraria” 

Dice una de las estrofas del clásico rockero que movía a Leo, como él movió a este pequeño grupo para no quedarse encajado en sus necesidades y carencias. 

Así continúa funcionando hoy el envión de Leo. La fuerza que les dio con su carisma es el impulso. Sus bailarines serán ahora los que decidan cuánto durará esta coreo. 


El poder del baile. En el salón de Humberto Primo los “Step Brothers Crew” evacúan emociones con el baile