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Despejado

Carta de Lectores

Escribe Alicia Hurtado

Primavera

29|09|18 18:16 hs.

Señora directora: 


Mi hija mayor y mi hija postiza, de cuarenta y pico, fueron a lo que siempre recibió el nombre de "la primavera" a Claromecó. También lo hizo, bastante después, la menor, y mis sobrinos, por mencionar a la gente más cercana que recuerdo.

No tengo registro de que se alquilaran viviendas en esa época, quizás se hacía, pero en los casos más conocidos algún padre propietario de vivienda la prestaba a un grupo y cada uno aportaba lo necesario para subsistir esos tres o, como mucho, cuatro días. Sé que las familias preparaban tartas, pizzas, milanesas y demás. 

En mi caso, jamás les compré bebidas alcohólicas. Ojo, no estoy diciendo que eran abstemias, seguramente tomaban, pero en esos años me parece que el consumo era diferente. 

No eran años de teléfono celular, así que siempre había algún adulto motorizado que se daba una vuelta para ver cómo estaba todo. 

No estoy diciendo que todo tiempo pasado fue mejor. Era diferente, ni mejor ni peor, pero ahora me parece que los padres, que somos los primeros responsables de esas personitas adolescentes, esperamos demasiado del estado, gobierno, o como quieran llamarlo. Y nadie puede reemplazarnos en un montón de cosas. Poco puede hacer el policía o el secretario de seguridad si los padres dejan a sus hijos librados a su propio criterio durante cada vez más días, con un equipamiento en bebidas alcohólicas digno de un cosaco en la gélida estepa rusa. 

Tampoco podemos pretender que quienes hacen su negocio durante esos días se hagan cargo de lo que los menores beben. Claro que, si les venden alcohol en contra de lo que dice la ley, deberán responder ante las autoridades, pero no se puede transferir en ellos nuestra responsabilidad como padres. 

 Y los funcionarios, sean del signo político que fueren, cobran dietas, sueldos o como se llamen, que pagamos nosotros, los contribuyentes, así que no estaría mal que prestaran su colaboración para que un festejo como el de la primavera siguiera siéndolo, evitando que se convierta en otra cosa que, creo, nadie quiere. 

 Y los padres, recordemos que no es una tarea con horario, sino un trabajo full time, que hemos elegido voluntariamente, el más hermoso, y difícil, de todos los trabajos. (foto Pinterest)

Alicia Hurtado