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Opinión

Escribe Esteban Ernesto Marranghello

El equipo para el mundial pelea el descenso con el default

07|10|18 14:10 hs.

Por Esteban Ernesto Marranghello


Las empresas de la corporación empresaria proseguirán con la obra pública con el “castigo” de apartar a los ejecutivos “arrepentidos”. El Estado impondría un resarcimiento a las empresas por los daños ocasionados por los sobornos. No habrá “juicio” por daños y perjuicios sino “acuerdos transaccionales”.

Con esto parece querer proteger a sus amigas, las PPP, pensadas para impulsar la obra pública. Se piensa crear un fideicomiso oficial, que se haga cargo del riesgo para conseguir los créditos bancarios de las empresas que ejecutan la obra pública. “Tomá vos y dale a Braulio”. 

Siempre el Estado es el garante de pagar los incumplimientos. Nada nuevo ni de cambio bajo el sol. Sólo la promesa del Gobierno de que va a exigir a las empresas que cumplan. Hasta el momento no son muy confiables las promesas oficiales, pero es lo que hay. 

El huracán Carrió
Otra vez en escena la diputada Carrió. 
Ahora quiere iniciar juicio político al ministro de Justicia, Germán Garavano. El motivo, por expresiones críticas al uso de prisiones preventivas y por señalar “que nunca es bueno que un presidente sea detenido”, al no habar sospecha de fuga o entorpecimiento al accionar judicial, obviamente se refería al comportamiento de Cristina Kirchner. 

Un disparate estratégico de la diputada para con Cambiemos, al que le hace cargar costo político con su enojo, que proviene del “nocaut” que sufrió su ambición política de presidir la comisión bicameral de seguimiento del ministerio público del Senado. 

Los responsables de su estrepitoso fracaso fueron todos los bloques peronistas del cuerpo, que no dieron quórum a la sesión en la que se propondría su nombre, y no lo harían mientras fuera Carrió la candidata, obviamente “la barrieron” con unidad y acción opositora que terminó el pleito. 

Una curiosidad para un país que respira fútbol. El astro máximo del fútbol contemporáneo, Diego Maradona, se ofreció como vicepresidente en una fórmula que encabezaría Cristina


El problema está ahora en el universo macrista, que debe soportar, en momento nada gratos en la política oficial, este nuevo conventillo de la controvertida legisladora. También la enoja el sobreseimiento del ex presidente Menem, que es una decisión de la Justicia exclusivamente, en la que no intervino Garavano y mucho menos Macri. 

No obstante son ellos, principalmente el señor presidente, los que soportan públicamente los desplantes y las histerias de la señora Carrió, en sus desvaríos “populistas” antikirchneristas. Los que sufren oficialmente a esta señora son: Frigerio, Monzó, Pinedo, Stanley, Michetti, Vidal, que son los constructores oficiales junto a Peña, y afrontan las situaciones sociales y la aprobación de los presupuestos de sus jurisdicciones. 

Por algo Vidal nunca permitió, salvo alguna foto oficial, la intromisión de Carrió en su territorio. 

El presupuesto 2019 
La necesidad de Cambiemos es pacificar políticamente la nada fácil situación económica. Debe lograr el oficialismo la herramienta operativa indispensable del presupuesto, aún con los inevitables retoques. Los que entienden la realidad del país en Cambiemos, que los hay, no observan con simpatía los dislates de la Coalición Cívica. Tienen necesidad, en un presente muy complejo, de acordar con la oposición un mínimo de coincidencias programáticas de medidas y acción a futuro. 

Es momento de aceptar que el peronismo actualmente tiene la “llave” de la puerta que el macrismo quiere abrir para intentar normalizar su gestión. Peña, Frigerio, Pinedo, Monzó, Vidal, Stanley son los que por sus funciones pueden acceder a la “cerradura” política. 

El Gobierno comprueba que el peronismo se mueve en bloque para utilizar el poder, alguna vez lo expresamos en nuestras notas, cuando se trata de obtener resultados “para un peronista no hay nada mejor que otro peronista”. Los problemas internos de las candidaturas pasan a segundo lugar. “El adversario está débil y desorientado, lo ayudamos en la gobernabilidad, pero denunciamos su fracaso de gestión”. 

Ni bueno ni malo, política. El Gobierno juega a fondo con la corrupción kirchnerista, con argumentos sólidos, y apuesta al desgaste de Cristina y sus funcionarios, tratando de proyectarlo al peronismo en su conjunto. Frente a esto el peronismo y el kirchnerismo responden con la situación económica y social y el innegable derrumbe de la calidad de vida de la mayoría de la población. 

Se asocia a esto el manejo errático de la economía, con ajuste de tarifas, achicamiento en subsidios sociales y a la discapacidad. El aumento del desempleo, un riesgoso aumento de la pobreza, desaparición del crédito para las producciones Pymes, achicamiento en presupuestos de la Educación, la Salud, la Tecnología y los organismos del Estado de Control, Investigación y Servicios. 

Futuro minado 
Tuvimos un país que fue decayendo en sus posibilidades de crecimiento armónico por falta de planificación inteligente y profesional, reemplazado por políticas cortoplacistas y no pocas veces demagógicas, que anularon sus posibilidades de futuro. 

En reemplazo, una administración colmada de promesas incumplidas, por carencia de capacidad, de acción y gestión realistas, que tomara decisiones correctas. Un desconocimiento de que debían gobernar un país con las complejidades no advertidas, pero reales, de la Argentina, que alberga 40 millones de habitantes, una geografía rica en recursos, pero pobre en calidad de vida por la distorsión en la distribución de la riqueza. 

Eso no es invento o culpa del Gobierno actual en el origen que provoca esto. La culpa sería que sus decisiones no han acertado hasta ahora para atender los reclamos de la sociedad, cuya vida está afectada, no para bien, en los resultados prometidos. Las cosas que dijeron, pronosticaron y prometieron desde Cambiemos al pueblo, forman parte de un combo que podrían llenar una galería, cuyo título podría ser “misión imposible”.

Si arrancamos con el rimbombante enunciado del señor presidente de que había formado el mejor equipo de gobierno de los últimos 50 años. “Un equipo para el mundial” en expresión futbolera. Desde el comienzo comenzaron las “lesiones” y los “cambios”. Prat Gay, Sturzenegger, Aranguren, un Caputo, Melconian. Siguieron otro Caputo, Quintana, Lopetegui, Ibarra, hasta llegar a Dujovne, que estuvo a punto de ser eyectado, pero presumiblemente ante la intervención de la señora Largarde zafó. 

Eso sí, obediencia debida a las instrucciones de la Dama. Esto no es nuevo, con el FMI no se discute, se negocia, pero las condiciones las pone él. Nada nuevo ni dramático, economía financiera. Vinos después el achicamiento ministerial con acomodamiento de secretarías y funcionarios con menos responsabilidades, sólo cumplir el paquete. Ganan menos, pero trabajan menos. 

El centro de la actualidad política lo ocupan el Ejecutivo y el Congreso, es de desear que piensen y actúen de acuerdo a la realidad. 

Dos goles abajo
Una curiosidad para un país que respira fútbol. El astro máximo del fútbol contemporáneo, Diego Maradona, se ofreció como vicepresidente en una fórmula que encabezaría Cristina. La esposa de otro líder mundial argentino actual, Lionel Messi, Antonella Roccuzzo, propuso en su Twitter que su ciudad natal, Rosario, promueva una reacción masiva en contra del ajuste del Gobierno, por la quita de subsidios a discapacitados. 

Futbolísticamente hablando 2 a 0 en contra. Qué paradoja suele ofrecer la política y cuantas veces se demuestra la filosofía popular cuando expresa: “Del dicho al hecho hay mucho trecho”. Un equipo para el mundial, pelea el descenso con el default. 


Esteban Ernesto Marranghello