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Policiales

Peligrosa intervención de un vecino

Cara a cara con la inseguridad

12|10|18 09:46 hs.

A Esteban lo conmovió la situación. Una chica joven, tirada en la calle cubriendo con su cuerpo la cartera para que no se la roben, poco después que un delincuente la atacó por atrás a las dos de la tarde, mientras caminaba por Sebastián Costa para robarle el celular cuando hablaba por teléfono totalmente despreocupada por su seguridad. 


Esteban Cerri, de 41 años, hace seis años que anda en bicicleta como deporte y el mediodía es la hora elegida para ir a entrenar. Un momento del día tranquilo como la siesta tresarroyense, donde suponer un peligro se torna un ejercicio de la imaginación. 

Sin embargo, poco antes de las 14, en cercanías a la Plaza Italia, se encontró con una escena desacostumbrada y dramática “Yo venía por Sebastián Costa, casi Falucho, y escucho los gritos de esta mujer, que estaba tirada en el suelo, hecha un bollito junto a una boca de tormenta, gritando en plena crisis nerviosa, en la que previamente, cuando se resistía al robo, le gritó al delincuente que le devuelva el teléfono porque no tenía trabajo”, relató en diálogo con LA VOZ DEL PUEBLO. 

Cuando Cerri levantó la mirada, vio a un sujeto que caminaba “como si nada” hacia la calle Falucho, “donde (el ladrón) escuchó mis gritos, empezó a correr. En ese momento, me hizo ‘clic’ la cabeza. Todo se transformó en la línea de largada de una carrera y él (por el delincuente) en un objetivo. Ahí, empecé a correrlo. Dio toda la vuelta por Mitre en contramano y la calle Pellegrini, mientras yo le gritaba ‘pará ¿Qué estás haciendo’”. Esa fue la antesala del momento más peligroso de la heroica reacción, “(el delincuente) se frenó y se vino hasta donde estaba yo. Se me paró cara a cara, a centímetros, y me miraba a los ojos fijamente. Yo estaba nervioso. Ahí, él me tira el teléfono a los pies, sin sacarme la mirada. Yo, sin dejar de mirarlo tampoco, me agacho despacito y agarro el teléfono. Cómo él seguía mirándome fijo, yo le pregunto ‘¿por qué haces esto? ¿No tenés trabajo? No lo hagas más’ Entonces, él me dijo que no acostumbraba a hacer esto, que estaba arrepentido. Una sanata que debe hacer siempre. Él seguía mirándome cuando yo le dí la mano para dar por terminada la situación, para poder llevarle el celular a la chica. Entonces él se fue caminando”. 

Mientras tanto, otros testigos que vieron cómo Esteban salió a correrlo, se encargaron de seguir al ladrón y facilitarle a la policía los datos para que lo atrapen a pocas cuadras.

“Pensé que me la daba” 
No pocas personas suponen que la reacción de Esteban Cerri fue muy peligrosa, pero él asegura que se hubiera sentido peor sino intervenía. “Cuando él (por el ladrón) se frenó y me encaró, pensé cualquier cosa, que sacaba un cuchillo y me la daba. Pero si en esos casos no tomás esa actitud, nunca se resuelve nada. Nunca me arrepentí de lo que hice. Sentí que tenía que agarrarlo. Me molestó que haya gente haciendo eso y que nadie se meta”, señaló. 


Esteban Cerri. Interrumpió su entrenamiento como ciclista para perseguir al ladrón y lograr que éste le devuelva el teléfono para poder dárselo a la víctima


Sin embargo, la actuación de Esteban tuvo una impronta personal, caracterizada por su actitud frente al delincuente, una forma de manejarse que ya había tenido en un antecedente en el que él fue la víctima cuando vivía en Buenos Aires, “yo nunca lo insulté ni amenacé. Simplemente le pregunté por qué hacía esto y de buenas maneras. Después, me dijeron ‘¿mirá si tiene un cuchillo?’. Pero si todos pensamos así yo seguía andando, me iba a entrenar y la chica quedaba ahí tirada. No es así. Si tomás conciencia, terminas mirando para el otro lado y no haciendo nada. También estuve una hora declarando en la policía, pero si nadie hace nada, no pasa nada. Me indignó la inseguridad”, concluyó.  

El detenido 
Fuentes policiales informaron anoche a este diario que el sospechoso detenido es Franco Avalos, de 21 años. Fue arrestado por el personal de la DDI que intervino ante la solicitud de los vecinos. Los policías lo trasladaron a la sede policial de la calle Alsina, donde se aguardaba la autorización para alojarlo en uno de los calabozos de la seccional tresarroyense acusado de “hurto en flagrancia”.