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En Moreno

Con dolor e indignación, familiares, vecinos y amigos despidieron a Sheila Ayala

20|10|18 18:54 hs.

Familiares, amigos y vecinos de Sheila Alejandra Ayala, la nena de 10 años asesinada en un crimen que presuntamente involucra a su tía y su pareja, participaron hasta hoy del velatorio de sus restos en una casa mortuoria de Moreno, en medio de muestra de dolor y de indignación. 


El velorio comenzó el viernes a las 20 en la Casa Lattanzio. Allí llegaron primero sus familiares y con el correr de las horas se fueron sumando vecinos. Muchos no habían conocido a Sheila, pero decidieron acercarse al lugar para acompañar a su entorno y sumarse al pedido de justicia. 

Según contaron en la cochería, la mayor cantidad de gente se vio a la madrugada. La ceremonia se realizó con el cajón cerrado y hubo llanto y mucha angustia entre los presentes. "Que se haga justicia por la nena, es todo lo que pido. Que les den perpetua, que nunca más salgan. No se merecen otra cosa", sostuvo una vecina que se acercó al velatorio. 

Durante el velorio, no se vio ni al padre, Juan Carlos, ni a ninguno de los integrantes de ese lado de la familia de la nena. Su tía paterna, Leonela Abigal Ayala (25), y su pareja, Fabián Ezequiel González Rojas (24), están acusados por el crimen. La mujer, ayer, dio a luz. 

El cuerpo de Sheila estuvo en la casa velatoria hasta las 9 de la mañana. Hubo un operativo policial de prevención, teniendo en cuenta que el día que apareció el cuerpo hubo disturbios. 

En la cochería ya habían tenido experiencia en casos de mucha difusión. En el mismo lugar, en agosto, habían despedido los restos de la docente Sandra Calamano, que falleció en la explosión de gas de la Primaria N° 49 de Moreno. 

Un cortejo que incluyó micros escolares donde viajaron vecinos y compañeritos de la nena, acompañó el recorrido del cuerpo de Sheila hasta el cementerio de San Miguel. Allí, la mamá se descompensó y tuvo que recibir asistencia médica. 

La autopsia reveló que a Sheila la estrangularon con un lazo -se cree que usaron sábana infantil- pero que no alcanzaron a violarla. Todo apunta a que murió el mismo domingo que desapareció, en el predio donde vivía, en San Miguel, y que intentó defenderse de un abuso. El acusado, González Rojas, tenía marcas de rasguños. 

Cuando detuvieron a la pareja, la tía de la nena le dijo a los policías: "Tomamos alcohol y drogas y no sabemos qué pasó". Los investigadores creen que a Sheila la intentaron atacar sexualmente pero que el o los autores no llegaron a concretar la violación. No tenía lesiones en su zona genital. De todos modos, aún restan los exámenes de las muestras recolectadas con hisopados. 

Otro dato que refuerza la hipótesis del intento de abuso es que en el momento del hallazgo el cuerpo de la víctima estaba desnudo, dentro de una bolsa en la que también encontraron la ropa que tenía puesta el día que desapareció. 

Las pericias también indicaron que el estómago de la nena estaba vacío. La última vez que la vieron, el domingo, Sheila estaba jugando en la puerta del predio donde desde el jueves de la semana pasada vivía con su padre. 

Un testigo declaró que alrededor de las 12.30 del mediodía, alguien la llamó por su nombre y la menor respondió "Tía ya voy". Desde ese momento nadie más la vio. Para los investigadores, la falta de alimentos en el cuerpo podría indicar que la chica desayunó y fue asesinada apenas desapareció, al mediodía. (DIB) AL