116 años junto a cada tresarroyense

ST 21. 1°
Cielo cubierto

Opinión

Por Esteban Ernesto Marranghello

Torpeza en la estrategia, resultado político imprevisible

21|10|18 11:30 hs.

Por Esteban Ernesto Marranghello


Si se intentara producir un análisis matemático de las situaciones políticas acaecidas en nuestro país desde que Cambiemos, por decisión mayoritaria de la votación ciudadana ganara legítimamente en las urnas gobernar la Argentina, sobresale una circunstancia que involucra un accionar y sus consiguientes consecuencias que desafían muchas alternativas que sorprenden la lógica y hasta la coherencia de una estrategia con resultados negativos políticamente. 

Al margen de la orientación ideológica por las que transita, que puede y tiene, como todas, sus adeptos y sus adversarios, la actualidad puede, al menos reconocer, que las ideológicas forman parte importante del devenir político, más romántico y sentimental, que real. 

En realidad, han quedado como el melancólico recuerdo de un época, ni mejor ni peor, que permanece en el imaginario histórico superado por la actualidad, que todo lo mezcla, lo sacude impiadosamente en la coctelera de interés económicos y otras ambiciones hegemónicas, que sólo atienden sus propios esquemas y razones, en un mundo tecnológicamente sin límites de superación y humanamente en un retroceso de valores y respeto a millones de mujeres y hombres, sometidos a la voluntad de unos pocos, cada vez menos, que parecen considerarlos más que iguales, descartables. 

Otra vez la soberbia y el personalismo macrista, sus principales aliados eran ninguneados y hasta humillados por los “muchachos empresarios del equipo”. Los radicales pusieron gente, territorio y locales, recibieron indiferencia y mal trato


En nuestro país, el Gobierno después de ganar las elecciones, con ajustado guarismo, pareció entender que gobernar era más fácil y sencillo que una realidad que no entendió, con difíciles obstáculos, que podrían enfrentarse con decisiones teóricas, medidas apresuradas sin consistencia profesional, equipo de gobierno de economistas de empresas privadas y enunciados ampulosos de futuro, exagerada soberbia personal y de grupo y un ataque frontal a la oposición peronista, fundamentando en la persona de la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner. 

Todo ampuloso y con promesas que los más veteranos observaban: los oficialistas con inquietud y los adversarios, primero con sorpresa y después con disposición de espera e incredulidad, sabían lo que les esperaba. 

Catarata de errores 
No es intención reiterar con detalles lo que pasó, todos lo saben y lo viven. En tres años y medio de gestión, se esfumaron las promesas incumplidas. Economía, educación, seguridad, situación social en decadencia, recesión comercial y productiva y aumento de la pobreza. 

Una política internacional sin equilibrio profesional y estratégico, encasillada en la amistad con Trump, no objetable, para el que cree que esa es la solución, pero sí es objetable para una importante mayoría del país, el sometimiento al FMI. No es una bendición política la identificación del señor Bolsonaro con el presidente Macri. 

Probablemente sea el próximo presidente de Brasil, no es cuestión de enfrentarlo, que lo decidan sus conciudadanos. Pero eso no borrará la imagen y las opiniones del brasileño, como personaje de reprochable actitud moral y antidemocrática. La política es la herramienta para obtener el poder, Cambiemos lo obtuvo, no lo esperaba, se lo entregó Cristina. 

El poder es como “una víbora venenosa” en un cofre. Tenés que saber manejarla y elegir cuidadosamente cómo lo abrís, ante cualquier descuido te “pica” y luego sale a buscar otro cofre y otro dueño. Ha sido tan insólito el manejo político del poder en Cambiemos, que no es fácil compararlo con cualquier otro. 

Le ganaron a Cristina y la mandaron al Senado, con sensación de nocaut. Se engolosinaron con el poder y prosiguieron erróneamente, el embate contra la ex presidenta, sin analizar que no era adversaria fácil. Lo demás es conocido, la sucesión de fracasos de gestión y la actuación judicial “exagerada mediáticamente”, le dio espacio de victimización a la dama. 

Y como el “ave fénix”, ni lerda ni perezosa, más hábil y experimentada, se lanzó por la inesperada brecha que le abrieron y no esperaba. No le contaron el “10” en la lona y en el segundo round termina aspirando a “ganar” por puntos. 

Soberbia 
Peor estrategia política imposible. Para el PRO, el frente Cambiemos, no obstante, parecía sólido y estable. Con el apoyo radical era, en ese momento, difícil una sorpresa electoral, y se ganaron dos elecciones. Otra vez la soberbia y el personalismo macrista, sus principales aliados eran ninguneados y hasta humillados por los “muchachos empresarios del equipo”. 

Los radicales pusieron gente, territorio y locales, recibieron indiferencia y mal trato. Esto acarrea un justo hartazgo y comienza la rebelión, focalizada, más rápido de lo previsto ante los errores y las decisiones oficiales que finalizan con la caída de imagen y de apoyo a la gestión Macri y a su actual “dispersado equipo de maravillas no demostradas”. 

La posición pública de radicales como Gerardo Morales, Cornejo, gobernadores, como legisladores y dirigentes, dista mucho de ser satisfactoria con la marcha del Gobierno y fundamentalmente, en este momento, con el resultado de la política económica.

Muchos radicales quieren hacer “rancho aparte” para no ser arrastrados al ocaso político, si el Gobierno persiste en sus errores. Como si esto fuera poco, en el interior de Cambiemos se desarrolla una puja por el poder, que distrae a Macri de sus responsabilidades. Inclusive sus “espadas” políticas (Vidal, Rodríguez Larreta, Stanley) les rajan a sus amigos Quintana y Lopetegui y toman decisiones propias, principalmente Vidal, preocupada por “la caldera” del Conurbano que provoca las medidas económicas de Dujovne.

La gobernadora cuenta con la colaboración insuperable de la Iglesia, que la ayuda en su gestión social, que de cualquier manera es afectada por la inmensidad del Conurbano y por una inflación que no cesa, con pronóstico del 40 al 50% para fin de año. 

Siempre Carrió
No podemos desestimar a la “inefable” doctora Carrió, que sigue con Cambiemos la nefasta trayectoria de “destruir” a todos sus “aliados”. Desafío y reto al presidente, le inició juicio al ministro Garavano, vapuleó la gestión de la ministra Bullrich. Al quedar aislada como alternativa a Macri en la carrera presidencial en un plan “B” por Vidal, dijo que “no quiere candidaturas”. 

A veces parece que el “conventillo” del poder está más del lado oficial que de la oposición, que tampoco la tiene fácil. Otra imagen de la desorientación política oficial: la señala la idea de que la oficina del FMI se instale en el Banco Central, no había otro lugar. 

Parece esta decisión -espero no sea así- una “gerencia ad hoc” para controlar que se cumplan las directivas de la entidad internacional. Cuánta razón tenían las abuelas cuando sentenciaban: “En la vida no sólo hay que ser, también hay que parecer”. 

En la política, mucho más. La situación actual es difícil, errática y nada fácil de pronosticar. El oficialismo insiste en su estrategia de enfrentar -a veces para “promocionar”- a Cristina. Ellos la pusieron en el “podio” y creen que va ser fácil bajarla, no analizando que puede no ser la única oponente, y si hay dos, pueden quedar en el medio. 

A buen entendedor le dejo las conclusiones. Sus propios errores de gobierno y su torpeza estratégica pueden provocar un resultado político imprevisible. 


Esteban Ernesto Marranghello