La Ciudad

Dividir, achicar, desmejorar

La cancha de menos once del Parque Cabañas

23|10|18 16:40 hs.

 En la cancha de fútbol del Parque Cabañas, lindera a la pista de bicicletas, dos arcos colocados últimamente la dividen en dos, o en partes, pero en todo caso, ninguna que permita practicar a once de cada lado.


"La ignorancia le ganó al fútbol", fue el título sugerido entre risa y bronca por el grupo de jugadores que asiduamente concurren al Parque Cabañas a entrenar en la cancha de fútbol que está al lado de la pista de bicicletas.

Hoy al mediodía, al llegar a la cancha en la que habitualmente entrenan, los jugadores amateurs tuvieron que rearmar los equipos, con mucha buena voluntad.

La sorpresa fue encontrar tres palos de madera de cada lado, simulando arcos, en medio del predio dividiendo el campo de juego. 

Por lo que ya no podrán entrenar once jugadores, salvo que en una "jugada" se pase al defensor, luego a los dos arcos que están en medio de la cancha y se tiren  dos gambetas para llegar al arco contrario.

Otra opción es jugar cinco contra cinco en un solo sector y la otra mitad del campo quedaría inutilizado.

Las canchas no están delimitadas y más bien se asemejan a esas que arman los chicos en cualquier terreno como para patear un rato y divertirse, pero muy lejos de ser un espacio de entrenamiento.

Anteriormente, con las canchas que están cerca de los juegos, hubo una decisión similar que fue criticada por los jugadores que entrenaban en el lugar, porque de una también hicieron dos.

La particularidad en esta ocasión es que quedó una cancha adentro de otra, pero salvo que se juegue en la interior, el resto del terreno no podría usarse normalmente, a no ser, haciendo una serie de gambetas maradonianas.

Una cancha interrumpida por otra cancha en el Parque Cabañas


La cancha de once quedó interrumpida por una de tres palos de madera, armados sin mucha precisión, ni detalle. Si estos arcos se hubieran colocado en los laterales habría dos canchas útiles, no como ahora, en la que una está inutilizada.

Mientras los desorientados futbolistas se preguntan el objetivo de tal acción, la práctica se demora y la respuesta no llega. Tal vez alguien erudito en temas futboleros o en proyectos deportivos, lúdicos o de esparcimiento podrá aclarar si “la ignorancia le ganó el fútbol”.