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La Ciudad

Colegio Hogar San José

Se merecen un brindis con un buen vino

04|11|18 09:49 hs.

Una vez que los chicos le perdieron el miedo al grabador, la charla fluyó y tomó tal intensidad que uno de los docentes presentes ya lo tomó como una evaluación. Porque los alumnos mostraron un entusiasmo y un compromiso al exponer sus experiencias y sus líneas de trabajo dentro del proyecto colectivo que daba gusto escucharlos. 


Se trata de los alumnos de sexto año del Colegio Hogar San José que están en la etapa final de una investigación sobre la vitivinicultura en la provincia de Buenos Aires, que incluyó distintas hipótesis de estudio, consultas a especialistas, revisión de artículos periodísticos y una recorrida por dos bodegas de la zona serrana como parte de su trabajo de campo.

La propuesta se lleva adelante dentro de la materia Geografía e Investigación que está cargo de los profesores Juan Pablo Tappertti, Adriana Otero y Sergio Candia, y los protagonistas son 18 jóvenes que desarrollan la modalidad taller ya que se dividen en grupos, cada uno con distintas hipótesis de trabajo.


Los chicos que mantuvieron la charla con La Voz del Pueblo acompañados por los docentes Adriana Otero y Juan Pablo Tappertti


El disparador
“En quinto año el grupo trabajó los distintos circuitos productivos y a partir del informe vinculado a la vitivinicultura del país y una nota periodística sobre esta actividad en la provincia se despertó el interés”, explica Tappertti. “La idea al principio era ver la vitivinicultura a nivel nacional y plantear distintas hipótesis, y después decidimos hacerlo en la provincia. Y cada grupo se especializó en lo que más le interesaba, la mayoría a partir de artículos periodísticos”, dice Delfina. 

A lo largo del año, los chicos se contactaron con especialistas, algunos relacionados con la producción de la vid, otros con el proceso de elaboración, y también recibieron la visita del sommelier Leandro Fernández. Esa charla resultó de suma importancia para los alumnos porque ahí descubrieron que el vino y su cadena, sobre todo en lo relacionado con la gastronomía, era una alternativa de salida laboral. 

“Nos dimos cuenta que se puede estudiar y trabajar en actividades relacionadas al vino. Está bueno para nosotros, que muchos como yo no teníamos idea que eso era así, pero también para transmitírselo a otras personas, que sepan que se puede trabajar de esto”, cuenta Jimena. 

Gracias al entusiasmo de los chicos y el empuje de los docentes, se fue armando una red que permitió generar distintas conexiones, entre ellas con Silvina Liwski, referente de Desarrollo de Productos Turísticos de la Subsecretaría de Turismo de la provincia de Buenos Aires. 

“Ella fue la que nos abrió las puertas en Sierra de la Ventana, y nos hizo participar del 1er Encuentro Provincial de Enoturismo”, comenta Tappertti. “Todo eso fue muy importante. Porque el objetivo del proyecto es brindarles herramientas a los chicos y que puedan autogestionar sus propios emprendimientos. La idea es generar una salida laboral”, explica la profesora Otero. 


Otro momento de la recorrida por la Bodega Saldungaray (


El viaje 
Si bien la idea madre del proyecto era que los chicos viajaran a Mendoza, porque en el trabajo también se plantea las diferencias entre la región cuyana y Buenos Aires, distintas trabas -principalmente económicas- hicieron que se cambiara el destino a Saldungaray, Sierra y Villa Ventana. “El viaje te da la posibilidad de ir por más, te encontrás con mucha información nueva, que tiene que ver con lo práctico”, dice Jimena. 

El contingente visitó dos bodegas, Saldungaray y Cerro Colorado. “La primera es más grande, más comercial, está bien marcada el proceso industrializado, la segunda era artesanal, y fue la que más nos gustó”, coincidieron los estudiantes. Los chicos escucharon como mucha atención durante más de dos horas al bodeguero y se enamoraron de la pasión con que hacía su trabajo. Y después tuvieron la oportunidad de comprar vino y ponerle ellos mismos la etiqueta. 

Entre las hipótesis planteadas en el inicio del proyecto, hay para todos los gustos. Los estudiantes detallan la temática con la que trabaja cada equipo: Delfina cuenta que ellos abordan “el apoyo del gobierno bonaerense a los productores”; Jimena y su grupo trabajan sobre “la variedad, la producción y la comercialización en la región: la diferencia entre la provincia de Mendoza y Buenos Aires”. 

En la misma sintonía, Valentina y sus compañeros estudian cómo la diferencia de los suelos modifica la producción; mientras que Yanella y su grupo analizan el modo en que el cambio climático incide en la producción de vid. En algunos casos, el viaje hizo que los chicos consiguieran información para cambiar la conclusión primaria a la que llegaban con su hipótesis. 


En la Bodega Cerro Colorado de Villa Ventana, los chicos le pudieron poner las etiquetas a los vinos que compraron


Salida laboral 
En lo que todos los chicos coincidieron es en que la actividad vitivinícola puede ser una alternativa laboral para la región. “La gente de la esa zona está acostumbrada a la agricultura y la ganadería, pero esto se pude transformar en una nueva salida laboral para mucha gente”, asegura Delfina. 

“El proyecto pedagógico busca trascender las paredes del aula para establecer lazos con otros sectores como la universidad, áreas gubernamentales tanto municipales como provinciales, y transformarse en una opción laboral concreta, replicando esta experiencia con otros itinerarios gastronómicos como la miel y el olivo”, aporta Tappertti. Suena el timbre, es hora de volver a clase. Y el cierre es con un merecido brindis. Imaginario, obvio. Y con vino. 

“Es como si hubiéramos ido todos” 
De los 18 alumnos que conforman el sexto año, al viaje a las bodegas de Saldungaray y Villa Ventana pudieron asistir 10. “Las ausencias fueron por distintos motivos, no se debió a que no querían ir”, explicó Tappertti. “Pero los que pudimos viajar es como si hubiéramos ido. Porque nos fueron mandando fotos de cada actividad, incluso una compañera grabó toda la charla que hubo en las bodegas y después nos mandó el video”, dijo Delfina quien no pudo viajar.

“Nosotros nos especializamos en Saldungaray, así que usamos ese video para sacar un montón de ideas. Además, en el proyecto escrito pusimos lo que significó para ellos haber estado ahí”, agregó. En tanto, Eliana, que tampoco pudo ir porque tenía mononucleosis, comentó que “con los que contaron y las fotos que mandaron, me sirvió para mi proyecto específicamente, que estaba referido al proceso de la producción, como por ejemplo, el embotellado”. 

Mientras que Tappertti aportó: “Esto que cuentan también refleja el compromiso que todo el grupo tiene con el proyecto”.