116 años junto a cada tresarroyense

ST 7. 0°
Despejado

La Ciudad

Desde la Redacción

Más gestión y menos “huequitos”

04|11|18 11:05 hs.

Si una gestión de gobierno piensa en generar “un huequito” por cualquier ordenanza, tenemos el derecho a considerar que ese recurso es frecuentemente utilizado para tapar errores, omisiones o simplemente cubrir la falta de herramientas propias -como la idoneidad- para elaborar una política que beneficie al común de la gente.


Desde el mes de febrero el director del Ente Descentralizado Claromecó Servicios Turísticos, Carlos Avila, advirtió que necesitaba de políticas públicas que deben pensarse, consensuarse y aprobarse desde la clase política de la ciudad cabecera, para dar respuestas a los vecinos, prestadores de servicios y turistas de su localidad. Y avisó que se iba, en caso de no contar con ello, al ser esas una serie de soluciones que no están a su alcance.

Comenzó el mes de noviembre y no todos los sectores involucrados en la venta ambulante fueron invitados para que se escuche su versión, su necesidad y sus posibilidades de absorber los cambios que puedan producirse con una nueva ordenanza que debiera ser pensada para incluirlos.

No todos los sectores involucrados en la venta ambulante fueron invitados para que se escuche su versión, su necesidad y sus posibilidades


Tampoco se invitó a los interesados en instalar food trucks. Será por eso que no cabría la posibilidad de instalar uno entre los paradores Posta del Faro y Borneo. Entre ambos existe una enorme extensión de playa pública que mucha gente elige, y otros más elegirían si es que se contara con algún servicio. 

En este caso se decidió colocarlos lejos de las concesiones de los balnearios. Pero no se tuvo en cuenta la opinión del comerciante interesado, y tampoco se advirtió que hay una enorme porción de playa que podría equilibrar la distribución de turistas que deseen optar por un espacio tan público como la única bajada accesible disponible, con la que hasta el momento cuenta en el frente costero claromequense cerca de ese sector. 

Imagen 1

La misma suerte corrieron los tradicionales vendedores ambulantes como el ‘pochoclero’ o el camioncito que vende helados y gaseosas. Sin escuchar qué tenían para decir -en la comisión de Turismo que preside el concejal del Movimiento Vecinal Santiago Orfanó- se los pensaba incluir en “un huequito” con la condición de comercializar un solo producto. Sin haberlos tenido en cuenta a la hora de consultarlos para tratar de beneficiarlos con la ordenanza que se tiende a aprobar, quedan expuestos a formar parte de una excepción que quizá les genere, en el ejercicio diario de su trabajo, algún roce con otros vendedores ambulantes que sí deben acatar las normas generales de la ordenanza por salir. 

En este caso la mejor forma de incluir, sería considerar toda posibilidad disponible para que nadie quede afuera de una actividad que requiere que se la regule. Y sobre todo en tiempos donde toda fuente de trabajo se vuelve vital. Con este marco, una señal de moderado optimismo se desprende de las miradas que desde la oposición los concejales Roberto Fabiano (Cambiemos) y Martín Garrido (Unidad Ciudadana/PJ) parecen tener -desde el mismo prisma- a la hora de no generar condiciones especiales para particulares. 

Pero también genera expectativa que un concejal del oficialismo local, como Luis Zorrilla, intente resolver la ordenanza de venta ambulante sin la necesidad de caer en las excepciones. A la comisión de Turismo no le ha faltado tiempo para llevar adelante reuniones con funcionarios, prestadores de servicios y hasta con instituciones. 

En alguna ocasión se utilizó para ello el mediodía del viernes, que por lo general es un día muerto, legislativamente hablando, en el Concejo Deliberante. Pero en líneas generales fueron -y son- muchos los viernes desperdiciados sin que se reúna tanto ésta como alguna otra comisión que requiera de una mayor cantidad de tiempo para llegar con el análisis suficiente a la hora de aprobar una ordenanza -que como todas- debieran pensarse para mejorar la calidad de vida, y de oportunidades, para el vecino. 

Pero tampoco es casualidad que el partido gobernante maneje la comisión de Turismo, un actividad que de funcionar bien en sus diferentes facetas, terminaría beneficiando al delegado de Claromecó, Carlos Avila, el funcionario más valorado, por escándalo, por sus vecinos y turistas en la presente gestión vecinalista. 

Su entrega y compromiso al trabajar a la par de los empleados municipales de Claromecó, sumado a una administración que le permite hacer obras con fondos propios, son medallas que puede colocarse y que no caen bien en sus jefes políticos, quienes no pueden ocultar su malestar, ladeándolo.