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La Ciudad

Desde la Redacción

¡Fuera bombos!

04|11|18 21:41 hs.

Unas horas antes de la marcha organizada en defensa de las fuentes laborales de los empleados de Cereales 3 Arroyos (ex Laso), ocurrió un acontecimiento sin calificativo. Mientras los transeúntes circulaban más despacio que lo habitual por las calles circundantes a la fuente de la plaza San Martín, los trabajadores disponían diferentes elementos para armar una olla popular. 


Así esperaban al resto de los manifestantes citados para las 17 en ese lugar. El reclamo llevaba días y fueron varios los lugares elegidos para hacerlo, el frente del Ministerio de Trabajo, el ingreso al Parque Industrial y la plaza San Martín. 

Los cánticos y expresiones contra los dueños de la empresa Cereales 3 Arroyos y por la crisis que atraviesan los trabajadores acompañaban a los “bombistas” que golpeaban las membranas de sus instrumentos cada vez más fuerte, preparando el clima previo a la marcha que reunió un volumen muy importante de gente que se solidarizó. 

En ese contexto, un llamado alertó al secretario del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación, Juan D’Annunzio. Resultó ser una dura advertencia del jefe comunal. Sin filtro contó a La Voz del Pueblo qué le dijo, y si bien no utilizó la palabra “amenaza”, señaló que Sánchez lo llamó para pedirle que los trabajadores dejen de tocar los bombos porque molestaban, si no lo hacían les iba a quitar la ayuda social (que de hecho ya venía muy lenta, tal como lo había advertido el líder gremial).

El video 
El sindicalista enojado, molesto y desorientado le dijo a La Voz del Pueblo que "el intendente me llamó y me manifestó su enojo, dijo estar muy molesto por el ruido de los bombos". En una reacción bastante egocéntrica, Sánchez también le expresó que los trabajadores de la ex Laso hacían todo eso (el reclamo, la olla popular y el blandir de los bombos) a propósito para hacerle un mal a él, a su gestión. 


El secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Alimentaciòn dialoga con LVP


Pero no tuvo en cuenta que son 140 familias desesperadas ante la posibilidad de perder su fuente laboral, manifestando su desazón con total derecho a hacerlo. El ruido de los bombos que molestó tanto a Sánchez, es el ruido de más de un centenar de personas que necesitan ser escuchadas y atendidas en sus reclamos más básicos: trabajo y comida. 

Sin embargo, el intendente de Tres Arroyos prefirió expresarse con un exabrupto -algo que se volvió reiterativo y habitual en su conducta- en lugar de comprender que se trata de una emergencia atendible desde todo punto de vista. 

En el video que grabó este diario se escuchan las manifestaciones de D’Annunzio, quien expresa: "No está bien que el intendente tome nuestro reclamo de esta manera y nos diga que por este ruido nos va a cortar todos los servicios que nos está prestando. Los muchachos -cuando les informé las palabras del intendente- lo tomaron mal y entonces decidieron quedarse en asamblea permanente acá una vez que termine la marcha”. 

La reprochable conducta de Sánchez descubre el velo de algo que podría ser más grave, usar el poder para aleccionar o amedrentar al más débil y alejarse de la realidad que le toca el bombo en la puerta de su Palacio.