116 años junto a cada tresarroyense

ST 20. 2°
Nubes aisladas

Interés General

Psicología

¿Nos hacemos responsables de nuestras vidas?

10|11|18 21:40 hs.

“No puedo dejarla… quiero hacerlo pero siento que no soy capaz” esta fue la primer frase que dijo Mariano, al llegar a su terapia semanal, ante mi habitual pregunta de ¿cómo estás? 


 Se lo notaba tenso, algo ansioso y preocupado. Buscaba una posición más cómoda en el sillón del consultorio y no lo lograba. Siguió con su relato, siempre haciendo hincapié es ese lapidario “no puedo”. 

En ese momento le pregunto, ¿no podés o no querés? Me miró asombrado y se quedó pensando unos minutos… 

Cuando decimos “no puedo” estamos evadiendo, en cierta medida, la responsabilidad de llevar a cabo determinado acto. Es una manera de limitarnos para no asumir la responsabilidad de nuestras propias elecciones, de nuestras decisiones antes determinados hechos de la vida. 

Puede llegar a ser un modo de no enfrentar de manera directa lo que nos está pasando en nuestra vida o en un área de ésta. El "no puedo" no nos ofrece muchas alternativas, sino que nos pone en una posición de víctimas de la situación o de las circunstancias que en ocasiones puede llegar a ser muy cómoda. 

 En algunos casos nos llegamos a convencer de que en realidad el asunto no está en nuestras manos, no obedece a las elecciones que hagamos, no depende de nosotros, sino de otras personas, de circunstancias externas, y que no hemos podido hacer nada para evitar que fuera así. 

 Si no controlo la situación, entonces no tengo que ser responsable de lo que me pasa. Si yo digo," no puedo dejar a mi pareja aunque ya no la quiero" no es que no pueda, si no que estoy eligiendo expresamente no dejarla, estoy negando el control de mis sentimientos y evadiendo la responsabilidad de tomar la decisión de terminar la relación. Si realmente quisiera, podría decidir separarme, porque soy responsable de mis decisiones y puedo gestionar adecuadamente mis emociones. 

 La responsabilidad, es entendida como la capacidad para responder con habilidad ante una determinada situación. Las personas responsables, por tanto, son las que tienen el talento o la suficiencia de actuar adecuadamente ante ciertos acontecimientos. 

Pero, ¿qué significa asumir la responsabilidad emocional de nuestra vida? A veces, nuestras emociones dependen más de lo que opinen los demás de nosotros que de nuestra propia valoración, en este caso, hacemos a los otros no solo responsables de nuestras emociones, sino además culpables de nuestro sufrimiento; empezamos a depender emocionalmente, nos enojamos con ellos cuando lo pasamos mal. Asumir la responsabilidad emocional de nuestra vida significa ser consciente de que mis emociones dependen de mí y de lo que pienso sobre las situaciones y sobre lo que hacen los demás, que realmente la capacidad de controlar mis reacciones emocionales está en mi interior y la puedo desarrollar.

Si decimos "no quiero hacerlo" en vez de "no puedo hacerlo”, pasamos a aceptar que es una elección personal que asumimos, y que hasta ahora no habíamos podido reconocer. 

 Ese puede ser el primer paso para empezar a trabajar en un posible problema real que podría ser: el miedo a estar solo en el caso de quien no quiere dejar a su pareja actual o el temor ante la posibilidad de no encontrar otro trabajo, o la inseguridad personal de cada uno, en el caso de no verse capaz de llevar a cabo ciertas acciones. 

El tomar conciencia puede llegar a ser doloroso al principio, pero también es el primer paso para reconocer lo que hay en el fondo de aquello que, nos puede llegar a frustrar y no nos permite avanzar para hacer otras cosas. 

También, el reconocer que en realidad no queremos hacerlo, puede darnos la oportunidad de encontrar nuevas alternativas para solucionar el problema que nos detiene o bien, asumir que, definitivamente, no queremos enfrentar aquello, dejar de pensar que no lo hacemos porque no podemos sino porque no lo deseamos por la razón que sea, asumir las consecuencias de eso y dejar de luchar contra nosotros y contra nuestras circunstancias. 

 Tal vez al reconocer las verdaderas razones por las que hemos elegido que no queremos algo, podamos encontrar la solución a esos problemas que nos han perseguido desde hace tanto tiempo y ponernos en acción para decidir lo que realmente queremos hacer de una manera más auténtica y más responsable. 

Puede suceder que en muchas ocasiones, cuando nos cuesta asumir la responsabilidad emocional de nuestra vida, vivimos el conflicto interno de culpar a los demás o de culparnos a nosotros. Es decir, sentir ira hacia los demás o si no, hacia uno mismo. El culpar a los demás nos hará sentirnos solos y desconectados del mundo y si nos culpamos a nosotros, nuestra autoestima lo sufrirá. La solución de este conflicto podría llegar a estar al cambiar la pregunta de ¿Quién tiene la culpa? por ¿Quién es responsable y de qué?... de esta forma no nos anclaremos en el pasado sino que nos dirigiremos hacia un futuro en el que los problemas sí se resuelven. 

Ahora bien, podemos hacernos la siguiente pregunta ¿Me responsabilizo o me culpabilizo? 

 Muchas veces confundimos estos dos conceptos. Culpabilizarnos de nuestra situación, sólo nos hace acentuar nuestra mochila de problemas, y es algo que no nos ayuda. Culpabilizarnos de todo lo que nos pasa, solo nos lleva, a seguir estando en la posición de víctima y de pobrecito de mí. Lo que ayuda es, poder responsabilizarnos de nuestros propios actos. Si somos responsables de nuestros actos, también nos haremos cargo de las consecuencias de los mismos. La cuestión por tanto sería despenalizarnos, adoptando una actitud más comprensiva y constructiva hacia nosotros mismos. 

Un acto de madurez emocional sería, sin dudas, llegar a reconocer las decisiones personales, asumir nuestra propia responsabilidad y las consecuencias de las elecciones personales que realizamos. 

 Lic. Claudia Eugenia Torres M.P.: 40256 
Lic.claudiatorres@outlook.com 
En Facebook: Licenciada Claudia Eugenia Torres