Sociales

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La Escuela 21 precisa más que una mano

17|11|18 19:01 hs.

La Escuela 21 José Hernández hoy va a llevar a cabo su cena anual en el salón del Centro de Jubilados (Pedro N. Carrera 353) y para los integrantes de la Cooperadora de la misma es como terminar el año. Un 2018 que ha sido bastante complicado para una institución que si bien es oficial en mucho depende del trabajo que realiza este grupo de gente que le saca horas a su descanso, trabajo o vida personal para dedicárselo a "la" escuela que los cobijó de chicos. 


Estos "jóvenes" cooperadores tienen siempre un buen ánimo a flor de piel a pesar de que la Escuela 21 pasa por graves problemas de matrícula, en algunos casos por albergar a chicos con grandes problemas de conducta, según los mismos contaron a LA VOZ DEL PUEBLO. Porque como dice María del Carmen Pacheco: "La escuela necesita mucha ayuda de la comunidad. 

Porque lo que llega de manera oficial no alcanza, siempre hay que arreglar una puerta, cambiar un vidrio, cortar el pasto. Para esto hacemos choripanes, cenas, alguna rifa..., durante todo el año algo estamos realizando. Pero esta de fin de año es el esfuerzo final, aunque no haya ganancia y salgamos hechos es la manera de juntar a la familia de la escuela y también de reencontrarnos con nuestros ex compañeros”. 

Una década juntos 
Coca San Pedro cuenta que "hace diez años que entramos en la comisión, fue cuando la escuela cumplió su centenario, como una forma de apoyo. Luego nos pidieron que nos integráramos a la cooperadora, porque sino no podíamos funcionar en nombre de la institución. Hace tres o cuatro años que estamos integrados, aparte de lo que contó... organizamos dos cenas: la de junio que es la que nos permite recaudar gran parte de los fondos en el momento que más dinero para la escuela se necesita. Esta, la de mañana, es para finalizar el año y aparte de juntarnos es para seguir ayudando a esta escuela que necesita y mucho de la ayuda de la comunidad, porque con lo que da el Consejo Escolar nunca alcanza". 

“Esta es una forma de despedir el año y de prepararnos para el que viene, cuando llegaremos a los 110 años de historia. Ahora se integraron Adriana, Hugo y Pedro", dice Graciela Alvarez. 

Caída de matrícula 
El sentido de pertenencia se nota en la forma en que se refieren no sólo a la situación edilicia en la que está la Escuela 21, sino a todo lo que necesita para poder seguir funcionando y no transformarse en un lugar al que sólo concurren chicos "con problemas de conducta". A tal punto se sienten identificados con este lugar que como dice Adriana Gaitán: "Vos pisás el patio y te acordás de que se realizó con una campaña de baldosas en la que, como ex alumnos, participamos. Acá comencé mis primeros pasos en esto de la locución, así es tan importante en mi vida. Esta escuela fue modelo allá por 1972 como plan piloto de la implementación de las áreas y ahora verla así no sólo cuesta creerlo, también duele porque es 'nuestra' escuela". 

En ese momento llegó a tener más de trescientos alumnos algo que en la actualidad se reduce a 54 "y estamos luchando para que se mantenga el colegio", señalan. 

"Nuestra intriga es a qué se debe la gran caída de matrícula; entonces son ellos los que cuentan que sucedió porque "empezaron a mandar acá chicos con problemas de conducta... con serios problemas de conducta. Entonces esto se fue desparramando en la comunidad y alejó a los chicos buenos que formaban parte del colegio. Chicos conflictivos son los que vienen, padres conflictivos, a tal punto que hasta con armas han venido al colegio", agregan dos de los integrantes de la Cooperadora. Esto ha formado una especie de circuito por donde deambulan los chicos con problemas de conducta y los lugares de destino de los mismos son las escuelas 21, 5 y 18. 

Defender el lugar 
Graciela Torresi es la portera del Colegio, hace quince años que está en la Escuela 21 "y me pienso jubilar acá. Yo, cuando entré acá, había hasta un salón armado en la galería, eran unos 140 chicos los que venían. Este es un colegio con jornada extendida para los grados superiores, de tercero a sexto están desde las 9 hasta las 17. Primero y segundo no". 

"Con desayuno, almuerzo y merienda -agrega Coca San Pedro-. Y es una pena porque no se pueden organizar eventos con los chicos, una peña, que bailen... No respetan a nadie, imaginate que cuando fueron a Claromecó hasta tuvo que intervenir la policía". 

 "Vamos a ver cómo nos va con esta cena, estamos con toda la polenta", dice una risueña Graciela Alvarez. Y agrega que "el menú es completo, imaginate que todo se hace en casa, las chicas cocinan todo ya que hay entrada, asado y postre. La entrada también es accesible -$ 450- y la música del grupo Estilo. También tenemos que destacar que los ex alumnos siempre están presentes, cuando convocamos a algunos de ellos nos dan una gran mano y la Cooperativa Agraria es madrina del colegio". 

Una problemática a la que esta escuela no escapa, a lo que se vive en determinados lugares de nuestra ciudad donde a pesar de la garra, el trabajo y hasta su tiempo y corazón ponen, tanto esta gente de la cooperadora como los docentes para mantenerla. Un caso más que particular es el del presidente Hugo Legarreta quien como vive "ahí enfrente" está a cada rato ayudando, arreglando algo... hasta pintó parte de la escuela él solo. Y no es por destacarlo, sino que es algo que pudimos verlo reflejado en acciones.