La Ciudad

Formó parte de La Voz del Pueblo desde junio de 1994

El adiós a Mirta, una gran compañera

24|11|18 12:36 hs.

Hasta el último día, Mirta estuvo pendiente de los avisos publicitarios. De un contrato por renovar, una empresa que era necesario contactar, un llamado que no debía esperar. Con tal compromiso afrontó su trabajo. Era muy activa y atenta. Partió en el inicio de la jornada de ayer, en la Clínica Hispano. 


Había regresado poco antes desde Bahía Blanca, donde acudió para la continuidad de un tratamiento médico.
 Luchó todo lo que pudo y más. 

El 15 de octubre era el día de su cumpleaños. Semanas atrás, fueron sus 60, porque nació en 1958. Un grupo de amigas la acompañó en el festejo en su casa. Ingresó al diario en junio de 1994, en la anterior sede de calle Colón. 

Su esposo y compañero de vida, Oscar, ya llevaba por entonces unos cuantos años, primero en la parte gráfica y luego en la redacción. 

Ella fue convocada para desempeñarse en el archivo y con la mudanza al actual edificio de avenida San Martín en 1995, tuvo una tarea intensa. La organización del material publicado, las fotografías y artículos periodísticos, constituyó su actividad principal durante mucho tiempo. 

Hasta que incursionó de muy buena manera en la publicidad. ¿Cuántos integrantes de empresas de nuestra ciudad y la zona recordarán al leer estas líneas los llamados o visitas de Mirta? Dentro de la etapa más reciente, fue además referente de la oficina comercial de La Voz del Pueblo que funcionara en avenida Moreno. 

Quienes trabajaron a su lado y compartieron horas de manera cotidiana, la describen y recuerdan con cariño. Con Oscar tuvieron tres hijos: Luciana, Lucas y Romina. Formaron una muy linda familia, con la alegría enorme que genera la llegada de los nietos y los nuevos lazos en el afecto que se van ampliando a través de los hijos políticos. Su partida física provoca dolor y ganas de acompañar con un abrazo a los suyos. Mirta quedó en nuestra memoria, asociada a los lugares del diario por donde tanto anduvo, inquieta, como siempre, con ansias de colaborar. 

Es parte de esta casa, que la despide con una gratitud enorme por todo lo que entregó como persona.