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Opinión

LA OPOSICION, SOLO UN LEGAL APOYO CRITICO

De la gobernabilidad siempre es responsable el Gobierno

25|11|18 09:49 hs.

Por Esteban Ernesto Marranghello


Las definiciones en la política tienden, generalmente, a exponer un cuadro de situación que por sus características muestre de acuerdo a quién las emita, cuál o cuáles son los temas que por orden de prioridad deben atenderse para intentar solucionar y equilibrar el desenvolvimiento comunitario, con la mejora armonía que cada situación individual y colectiva exponga o sufra de manera injustificable, agresión a su integral calidad de vida, personal o de grupo. 

Esto si no ajustamos al razonamiento lógico y natural de que la política sirva a esos objetivos. La realidad teórica y prácticamente demostrada, nos impone muchas veces la diferencia existente entre lo ideal y lo posible, por la manipulación humana que introduce factores desequilibrantes, al servicio de intereses personales o de grupos construidos por minorías selectas, que actúan posteriormente sirviendo a sus ambiciones, muchas veces desmedidas, en detrimento de los derechos consagrados, pero no cumplidos, de las grandes mayorías. 

Esto excede a cualquier ideología política, individual o colectiva, que denuncian o enfrentan sin éxito hasta ahora la situación. 

El poder sigue concentrado y nos lo demuestra la actividad política, individual o colectiva enfrentada a este orden. Lo demuestra también inequívocamente la ciencia considerada la más exacta, la matemática, a través de la contundente estadística, sólo menos del 2% de la población mundial concentra el 80% del poder económico del planeta. No hace falta mucha imaginación para descubrir quién maneja y conduce la “globalización”, mostrada cínicamente como la solución a los problemas mundiales. 

Globalización que busca controlar, y tiene con qué intentarlo, poder económico con los nacionalismos que pretenden defender, mal o bien, el ser individual o colectivo de sus culturas y sus recursos. Con el sospechable argumento de la incorporación al orden mundial establecido, pretenden convencer a las sociedades qué es lo mejor para obtener resultados favorables a la vida de éstas.  

Concentración 
Claro que nunca expresan que su método es útil, si la conducción está en manos del 2% y no del 98% restante. No parecen que estén democráticamente convencidos si cada vez que se reúnen son blindados por medidas de seguridad extremas, que pretenden garantizar sus existencias frente a manifestaciones cada vez más densas de protestas y rechazos populares. El resultado es un autoaislamiento que demuestra que al menos el orden mundial establecido no está produciendo resultados que beneficien o atiendan los justos reclamos de las mayorías humanas. 

Las sociedades generalmente optan, por propia elección, en quien referenciarse para la gestión de gobierno esperando obtener respuestas, que algunas veces se producen y otras nunca llegan. 

Nuestro país no está exento de esta realidad y debe convivir con su propio destino, del cual los argentinos somos responsables, no guste o no aceptarlo. Por efecto de decisiones políticas, económicas y sociales la Argentina está soportando una crisis que prolongada en el tiempo, no recibe o produce las respuestas que alivien el flagelo y constituya las bases de un futuro que cambie la decadencia de un statu quo que sigue vigente.  

Continúa en el país la acción gubernamental imprecisa, zigzagueante y con preocupante improvisación, o no, esto último sería grave que provoca una situación límite a vastos sectores de la población. La situación límite, hasta ahora, no es terminal debido a la densidad demográfica nacional, mal distribuida, pero igual muestra diferencia numérica humana, en un inmenso territorio con muchos recursos, que hasta no se sabe cuándo disimulan por su existencia las posibilidades de vida. 

Gobierno y oposición inmersos en un innegable clima electoral se encaminan a construir estrategias que favorezcan sus chances. Ni mal, ni bien, ocurre: “El almanaque nos dice que es lunes ‘electoral’ y se ha acabado la vida ‘con tolerancia política’”. 

Ajuste 
En la actualidad que transitamos, el Gobierno con su conocida política del ajuste, cree y no le importa en su decisión de aplicarlo las consecuencias que provoca en la vida del país y en la de sus habitantes. Entiende que existe “una sola solución”, que es la que oficialmente aplica en aras de que provocará las verdaderas respuestas para convertir la nación en “próspera y feliz”.

Hasta el momento el bienestar prometido y la “terminación” de la pobreza anunciada, aunque por lo menos fuera disminuida, tiene negativo resultado. Siempre es bueno ejemplificar con hechos reales opiniones: volvieron a aumentar las naftas y el gasoil. Aysa solicitó suba tarifaria del agua: 17% en enero, 27% en mayo próximo y otro aumento para mayo del 2020. Increíble pero real. 

El año cerrará, según se estima, con la inflación más alta desde 1991. El “mercado” pronostica un 47,5%. Se estima un retroceso del consumo masivo del 1,8% este año y de 2,1% para 2019. Más de tres millones de personas que viven en centros urbanos no tienen acceso al agua corriente. Nueve millones de personas no acceden a cloacas. El impuesto a las ganancias cada vez abarca a más sueldos. 

En el reino del disparate, con dólares recibidos del FMI se cubrirá la compensación a la “rentabilidad” de las empresas por no aumentar tarifas, rechazado por la oposición y la población en su conjunto. Esto es un “artilugio” oficial para no aceptar que en definitiva lo pagaran los usuarios indirectamente. 

Otra decisión insólita como prioridad, con dólares del mismo origen, se pagará la deuda del Estado con los bancos, que son las entidades que más han obtenido ganancias desde que Macri es presidente. No es que no hay que pagar, pero sí ubicar las prioridades en dónde invertir primero los dólares de la deuda. Esto no es para que la oposición se alegre, con Cristina ocurrió exactamente lo mismo en la ganancia bancaria. El capital no tiene preferidos permanentes, sólo aquellos que le garanticen rentabilidad. 

Frente a estos ejemplos que no son inventos, sino resultante real de medidas y acciones concretadas, existe el derecho de preguntar respetuosamente, fuera de cualquier especulación política, no son más prioridad los jubilados, la atención de la educación pública, la no quita de subsidios a políticas de salud, planes de vacunación, trabajos científicos, asistencia a la discapacidad y apoyo a la cultura nacional. 

Se cuida la rentabilidad de empresas extranjeras y de entidades financieras y se entorpece la realización de paritarias legítimas y necesarias en la actualidad imperante. Se retorna a la presión fiscal sobre la actividad agropecuaria, que ha reaccionado de manera elocuente. El presidente de Carbap, Matías De Velazco, sostuvo: “A nosotros no nos van a correr con Cristina”. 

La grieta oficialista
La relación del Gobierno con la UCR está en un punto difícil. Frases cruzadas con la votación de los miembros del Consejo de la Magistratura. Las expresiones de Federico Storani, vicepresidente de la UCR, que “el radicalismo debe hacer valer su representatividad parlamentaria y territorial” –alguna vez lo insinuamos-. 

“No abandonar la coalición, pero sí competir en una interna con el PRO, donde pueda expresar libremente sus posiciones políticas, sin necesidad obligatoria de defender las medidas de gobierno que considere equivocadas”, claro y contundente el dirigente. También Suárez Lastra, por primera vez, planteó públicamente críticas a la gestión oficial. 

La oposición transcurre a la inversa del oficialismo un período de búsqueda de unidad que abroche un gran acuerdo con propuestas comunes, que aprovechen la debilidad política del PRO. Frente a la lógica nerviosidad de Cambiemos, políticamente hablando, tratan de tener una red de contención para todos los sectores, con el claro objetivo para el 2019. 

Los acontecimientos en alguna medida lo ameritan, lo habíamos señalado como posible. El episodio de la elección de los nuevos miembros del Consejo de la Magistratura lo demuestra, le arrebataron al oficialismo la mayoría “para decidir”. Pichetto – Ada Iturrez de Cappellini, por el Senado. Camaño – Wado de Pedro, por Diputados. Peronistas: federales, renovadores y de Unidad Ciudadana. Provincia de Buenos Aires, la que decide, la unidad marcha bien. Santa Fe: senador Omar Perotti, candidato a gobernador, avanza en la posibilidad de unión con la ex vicegobernadora, María Eugenia Bielsa. Córdoba: Macri le solicitó personalmente a Schiaretti que influyera en la votación de los legisladores locales para elegir consejeros a la Magistratura. La respuesta fue negativa, amigos sí, pero no socios.

Los peronistas de De la Sota no aceptarían esto. El cordobés tiene que cuidar “la tropa”. El peronismo reclama por los jubilados, pero sin grandilocuencias, esperan, son duchos en los tiempos, el 18 de diciembre la Corte debe decidir cómo se reajustarán los haberes previsionales. 

El oficialismo preocupado teme que esa decisión afecte su plan de ajuste. Ausente por viaje, la doctora Carrió, con un silencio no común después de su regreso, estaría molesta –una vez más- con el presidente. Integrantes de su equipo señalan que no ha recibido llamadas del Gobierno. Una muestra de la grieta PRO: el ex titular del Banco Central, Federico Sturzenegger en una conferencia de brindó en la universidad de Harvard “defenestró” al jefe de Gabinete, Marcos Peña. “No hay peor astilla que la del mismo palo”. 

 La política no perdona, fundamentalmente a los que no la saben utilizar. El oficialismo, siempre, es el responsable de la gobernabilidad. La oposición, sólo un legal apoyo crítico.