La Ciudad

Sembrando Futuro

Verduras con valor agregado

25|11|18 12:52 hs.

Cuando allá por el mes de abril la Cooperativa Rural ALFA lanzaba junto a la ingeniera Ana Jensen y las directoras de las 10 escuelas participantes la segunda edición de Sembrando Futuro, ninguno de los involucrados hubiera imaginado que el proyecto que impulsa la realización de huertas en los establecimientos públicos de Tres Arroyos tendría semejante cosecha. 


El proyecto pensado y llevado a cabo por Ana; financiado y organizado desde lo logístico por ALFA; y cumplido y apoyado por docentes, auxiliares y cocineros de las escuelas involucradas superó las expectativas por amplio margen de lo planteado al momento del lanzamiento. Fue un verdadero cosechón, porque las huertas generaron distintos disparadores, que enriquecieron el programa ideado por la ingeniera. 

80 años 
Después de la buena experiencia de 2017 con tres escuelas, en esta segunda edición del Sembrando Futuro, la Cooperativa Rural ALFA decidió apostar fuerte. Por tratarse del año de su 80 aniversario, en 2018 encaró el proyecto con 9 escuelas primarias, las N° 2, 4, 5, 7, 18, 21, 27, 48, 56 y el Centro Educativo Complementario, de modo de abarcar todos los cuadrantes de la ciudad. En todos los casos, los participantes fueron los alumnos de 6º año de primaria. A los que se sumaron los chicos de primer año de Secundaria de la Escuela Agropecuaria como donantes de plantines. También colaboró la Chacra Experimental Integrada Barrow a través del Prohuerta, que aportó las semillas y el asesoramiento en la visita final para elegir las huertas ganadoras, tarea realizada por la ingeniera Sandra Vassolo, asistida por la propia Ana.

“El objetivo es concientizar a los chicos del valor de la tierra para producir sus propios alimentos, introduciendo las verduras en su dieta y generando conciencia para una alimentación más saludable”, explica la ingeniera Jensen.  

Valor agregado 
Uno de los fundamentos que Ana defendió con más intensidad en diciembre de 2016 cuando le fue a plantear el proyecto a Juan Ouwerkerk, presidente de la cooperativa, fue que los chicos no sólo iban a cosechar verduras y hortalizas de la huerta, sino también valores. Y eso quedó plasmado con creces en esta segunda edición. 

Porque lo primero que surge de las charlas con Ouwerkerk, Ana y Esteban Batalla, encargado del Area de Comunicación de la cooperativa, son varias anécdotas que acciones y cuestiones que fueron surgiendo en el trabajo semanal que los chicos iban realizando en cada una de las huertas. 

“Cuando fuimos con los chicos de la Escuela N° 4 de visita a la EATA, que fue una mañana temprano en la que hacía mucho frío, desde el comedor se los invitó y compartieron el desayuno”, recuerda Ana. 

Y esa visita, al igual que las otras escuelas participantes del proyecto hizo a la EATA, no estaba contemplada en el plan original del proyecto. “Fue algo que surgió después de las recorridas que con los alumnos de la Escuela Agropecuaria realizamos por las huertas de las escuelas, ya que ellos donaron plantines para que los chicos plantaran y también se llevaran a sus casas. Fue una tan linda experiencia, porque incluso surgió espontáneamente que se pusieran a jugar al fútbol y otras actividades deportivas, que decidimos plantearlo a la inversa: que los participantes de las huertas fueran a conocer la EATA. Después de recorrer la Escuela organizaron actividades deportivas. Fue un día muy lindo también”, cuenta. 

“En ese sentido, la gran interacción que hubo entre las escuelas tuvo que ver con el impulso que le dieron las docentes de Huerta y de Construcción de la Ciudadanía de la EATA”, agrega. Y completa: “Estuvo buenísimo lo que pasó, fue como un acercamiento, un sacarse los prejuicios de un lado y del otro. Todos quedamos muy contentos con lo que pasó”.

Huerta de infantes 
En la Escuela N° 4 se dio una situación muy particular. El establecimiento articula con el Jardín 912, y a los chiquitos les dio mucha curiosidad la huerta que los más grandes estaban llevando a cabo. Así fue los alumnos de sexto terminaron siendo extensionistas e hicieron otra huerta para el jardín. 

Y esa experiencia tuvo un rebote de mucho valor: “Al jardín va una nena con autismo, que a partir del trabajo en la huerta tuvo muchas mejorías. Es como que la había tomado como propia, y allí tenía una interacción con sus compañeros que nunca logró en el aula”, comenta Ouwerkerk. 

“En ese caso, fue posible replicar la huerta para el jardín gracias a la buena predisposición de la directora de la Escuela N° 4”, aporta Batalla. 

Los alumnos de sexto de la Escuela Nº 56 de La Virgen de la Carreta también le sacaron un provecho a la huerta que no estaba planteado en el inicio del programa. Porque presentaron un trabajo en la Feria de Ciencias, llamado Bio-Huerta, surgido a partir del trabajo hecho desde comienzos de año. 

“Los chicos de la 56 se prendieron de una manera tremenda a la huerta. Con los insectos, con las verduras… Y además porque empezaron de cero, a principio de año lo que hoy es la huerta era un baldío, e hicieron un trabajo espectacular”, destaca Ouwerkerk.  

Tenedor libre 
Tampoco estaba previsto en el proyecto, pero la elaboración de lo cosechado tuvo un lugar central. Y en eso, también, fue determinante la predisposición y las ganas de los cocineros y las auxiliares, y las docentes. “Fueron los mismos cocineros los que propusieron preparar comidas con las verduras. Aprovecharon e hicieron croquetas, tortillas… En la Escuela N°4, por ejemplo, en invierno, todos los días el cocinero cortaba verduras y les hacía caldo a los chicos”, cuenta Ana. 

“Lo lindo fue que los chicos también participaron en la elaboración de comidas, pasó en las escuelas N°48, 56, 27 y en la 4, en la que también cocinaron los nenitos de Jardín”, agrega. “En la 48, la maestra que tenía que dar fracciones se le ocurrió preparar pizzas de rúcula para utilizar como herramienta didáctica, usó la huerta para relacionarla con matemática”, completa. 

Y como anécdota, recuerda que “en la Escuela N°27 teníamos la huerta pegada a la cocina, entonces cosechábamos y los chicos se iban corriendo a pedirle al cocinero que les hiciera croquetas de verduras. Hasta que hicimos la huerta nunca las habían ni siquiera probado, y descubrieron que les encantan”. 

A eso hay que sumarle, que en todas las escuelas los chicos se llevaban las verduras que cosecharon, con lo cual el proyecto sirvió como un gran incentivo para que además de probarlas, fueron incorporadas al menú aunque sea los días que cosechaban. 

 Prueba superada 
El programa terminó con la evaluación de Ana y Sandra Vassolo, que eligieron ganadoras a las Escuelas 4, 27 y 56. “Fue una tarea difícil, pero se evaluó la predisposición de las maestras, las directoras, calidad de trabajo de los chicos, participación de los chicos”, explica Ouwerkerk. 

 “El proyecto se potenció en números y en ideas también. Cada escuela le dio una impronta distinta y la aprovechó para algunos proyectos a parte de la huerta”, analiza Ana. “Ha sido algo muy gratificante”, agrega. 

“El objetivo está más que logrado, y fue un trabajo bien hecho en equipo. Uno tiene la idea, pero si no está el apoyo y la organización de la cooperativa y las ganas de las escuelas no se podría haber hecho”, agrega la ingeniera. 

“Ha sido fenomenal para la cooperativa. Nos ha causado un orgullo y un placer enorme haberlo hecho, y la repercusión que ha tenido fue fantástica. No le encontramos nada que sea negativo a esta experiencia”, redondea Ouwerkerk. 

Así, la cooperativa ha tenido una gran cosecha, ha logrado producir verduras con valor agregado. 

---0---

Acto de cierre y muestra de fotos

El viernes a las 9.30 en la Sala Mayor del Museo Mulazzi se realizará el cierre del proyecto de huertas escolares Sembrando Futuro. Se tratará de un acto en el que los chicos también serán los protagonistas. “Estarán los chicos de las escuelas que participaron y también los de la EATA que se involucraron en el proyecto. Y la idea es que cada escuela prepare un juego de ingenio que tenga como temática algo relacionado a la huerta para realizar la actividad con el resto”, explicó la ingeniera Ana Jensen. 

Además, la propuesta ha sido registrada en todo su desarrollo por Esteban Batalla, responsable del Area de Comunicación de la Cooperativa Rural ALFA y las fotografías formarán parte de una muestra que se exhibirá desde mañana hasta fin de diciembre en el Mulazzi. Por otra parte, hay que recordar que todas las actividades realizadas durante el año por las escuelas están publicadas en la página de Facebook Sembrando futuro. 

---0---

Las escuelas ganadoras pasearon por Tandil 

 Las escuelas 4, 27 y 56 fueron las ganadoras del proyecto en 2018 luego de la evaluación “casi profesional” que hicieron las ingenieras Ana Jensen y Sandra Vassolo, responsable del programa ProHuerta del INTA en la región, y se ganaron un lindo día de paseo por Tandil. Visitaron el cerro Centinela, subieron a la aerosilla, recorrieron una granja de aromáticas y una fábrica de dulces, visitaron el centro de la ciudad y realizaron un picnic en la zona del lago. 

“Fueron alrededor de 40 chicos los que viajaron de las tres escuelas y se trató de una experiencia muy linda, porque pese a que no se conocían con los alumnos de los otros colegios, se llevaron muy bien y compartieron un gran día”, manifestó Ana. Las siete escuelas restantes, en tanto, luego de ser consultados los chicos qué premio querían por su también buena participación, se impuso el pedido de tomar helado. Así que la cooperativa llevó a los distintos establecimientos el helado que bien se ganaron.