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#Primera

Sin ventajas en la ida

26|11|18 09:35 hs.

Huracán y Once Corazones no se sacaron ventaja en la primera gran final del año para conocer al campeón del Oficial 2018 del fútbol tresarroyense. Después de los primeros 90 minutos, donde resultó más emotivo y atractivo el segundo tiempo, el 1 a 1 selló la paridad con las conversiones de Maciel San Román y Agustín Zubillaga. 


De esta manera, y sin ventajas, la definición, o no, podría darse el domingo venidero en Indio Rico, aunque de darse otro empate habrá un tercer y definitorio match. 

Con un marco de espectadores al cual le faltó un poco en cantidad y mucho en ambiente, la impecable cancha de Olimpo, donde Huracán hizo de local al estar suspendido el Bottino, fue testigo desde el arranque del control del balón y el terreno del anfitrión. Pero esto no significaba nada más que ello, porque los indiorricenses se plantaron en su campo bien compactos, sin recibir jugadas peligrosas y apostando al contragolpe. 

El primer cuarto de hora se esfumó sin jugadas de riesgo sobre los arcos, los de Gómez eran más participativos, abrían la cancha pero no terminaban bien las jugadas, entonces la intermitencia de Ciccioli y Domínguez debilitaba su ofensiva. 

Siguiendo su plan, los de Torlaschi intentaban ser rápidos para salir de contra, pero no tenían precisión hasta que sobre los 26’ una perfecta triangulación puso a Sabatini en inmejorable posición para asistir a Dupuy, quien entrando por izquierda se apuró en ensayar un débil e imperfecto cabezazo.

Huracán no podía salir de su ritmo cansino, lento; entonces el buen trato de pelota y control del terreno no le reportaba mayores beneficios; insistió mucho con centros buscando un error defensivo que nunca llegó y con imperfectos remates que no inquietaban a Alvarez. 

Hasta que en tiempo de descuento Domínguez obligó al “1” con un preciso córner, inmediatamente el volante exigió al golero y a los 48 Uzidinger hizo que el arquero se estirara para sacar una pelota que buscaba el ángulo superior derecho. Así, el Globo terminó mejor la primera parte… 

Y comenzó mejor el complemento porque Once entregó algo más de espacios. Huracán quiso ser un poco más rápido y vertical, pero cuando comenzaba a consolidar su control apareció la magia del siempre peligroso Maciel San Román, quien desde la izquierda lanzó un fuerte centro que rozó levemente en un defensor y terminó colándose a Serén por el segundo palo. 

Pudo resultar sorpresivo, pero a eso, o a algo parecido, apostaba la visita con la velocidad del goleador, de Leguizamón y las llegadas de Sabatini o Dupuy. El ingreso de Henríquez le dio más vértigo al ataque albo que no podía quebrar la resistencia rival que, en su perjuicio, debía defender cada vez más cerca de su área. 

La presión de Huracán era cada vez mayor, Alvarez le tapó un suave remate a Elizondo y López cerró perfecto a Domínguez cuando entraba con peligro. Todo esto llevó a que el local se descuidara atrás, y de haber estado más preciso, Once podría haber aumentado, pero falló en la puntada final. 

Huracán se repetía y sobre los 39’, en su córner número 13 o 14, el recién ingresado Zubillaga (en la primera pelota que tocaba) le ganó a todos en lo alto y puso la pelota cerca del palo izquierdo del arquero que, pese a la estirada, no llegó. Era el 1 a 1 y parecía que el resultado se asemejaba más a los méritos de uno y otro. 

En lo poco que quedó, Once siguió regando la cancha con su esfuerzo para mantener un importante empate de visitante frente a un Huracán que pese a tener más la pelota, dominar el terreno y las acciones, pareció carente de resolución, improvisación y velocidad para llegar a la victoria.