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Carta de Lectores

Por Ramiro Damboriana

La oficina vacía

02|12|18 11:57 hs.

Siempre dije que llegar a trabajar en La Voz del Pueblo había sido, en lo profesional, alcanzar las grandes ligas. Lo que nunca imaginé fue que, en lo personal, me encontraría con personas tan maravillosas que aportarían tanto a mi desempeño. 


Hoy me toca despedir a una de ellas. Una de las personas con las que más tiempo he compartido, trabajando a la par, cada uno en su área, pero siempre aportando y enseñándonos el uno al otro. 

Con ella fue como estar en la “cocina” del diario donde, con pasión y dedicación, era un placer verla llegar cada mañana con una sonrisa y preparar esos ingredientes que le daban color a cada página. 

Con ella era como trabajar con una madre. Una madre que me daba los gustos, que cumplía mis caprichos y hacía que se vuelvan amenos esos días de oficina que parecían insostenibles e interminables. 

Daba gusto quedarme después de hora y verla trabajar con la misma templanza y entusiasmo del primer momento. 

Ella fue una de las que me alentó a desplegar las alas, a emprender mi vuelo y abandonar ese nido que tantos buenos momentos de trabajo me dio. 

Hoy esa oficina quedó vacía, pero en cada rincón resuenan las risas. En cada rincón se escucha alguna música alegre. En cada rincón queda el eco de esas largas charlas. 

La oficina quedó vacía, pero hay una luz encendida. Esa luz es la que Mirta irradiaba y la que inundaba cada uno de los rincones con fuerza y entereza, contra toda adversidad. 

“Algunas veces, las personas llegan a nuestras vidas y rápidamente nos damos cuenta de que esto pasa porque debe de ser así, para servir un propósito, para enseñar una lección, para descubrir quienes somos en realidad, para enseñarnos lo que deseamos alcanzar.” 

La llegada de Mirta a mi vida significó mucho. Significó crecer profesional y personalmente. Significó valorar los buenos momentos laborales. Ella me hizo resignificar el trabajo en equipo y valorarlo. 

Te despido con tristeza querida amiga, gran maestra. Pero te recuerdo y te recordaré por siempre con mucha alegría.  

Ramiro Damboriana