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La Ciudad

Desde la Redacción

Desigualdad de oportunidades

08|12|18 10:13 hs.

Por Valentina Pereyra


Veranear en la Colonia de Vacaciones de Claromecó fue para muchos chicos tresarroyenses la única posibilidad de conocer el mar o compartir durante la temporada de verano actividades lúdicas y deportivas en un espacio cuidado. 

Hace unos días, charlé con una amiga que me contó su experiencia en la Colonia durante varios años y destacó la importancia que tuvo para ella y sus hermanas esta posibilidad. 

La Secretaría de Desarrollo Social anunció que no enviará contingentes a la Colonia de Vacaciones durante enero, información que motivó otra charla sobre el tema, esta vez con un amigo. Sus palabras me conmovieron y motivaron esta nota.

“Una pena lo que está pasando, vengo de una familia de clase baja y mi única posibilidad de vacaciones cuando era chico era ir a la Colonia de Vacaciones de Claromecó. Hoy hay muchos chicos que necesitan de ese recurso, no todos tienen auto y algunos tampoco para ponerle nafta – si lo tuvieran- para ir a la playa”, me dijo antes de quebrarse y afirmar, “me parece muy obtuso el pensamiento que los llevó a esta decisión”. 

Tuve la suerte de conocer y recorrer bastante los barrios de nuestra ciudad, primero con mi padre que los sábados a la tarde o los domingos después de la Escuelita Dominical, nos llevaba a pasear por diferentes sectores y más tarde por las actividades educativas y políticas en las que me desempeñé. 

Los paseos con mi padre incluían charlas con los vecinos de los distintos barrios y anécdotas de tiempos que siempre eran mejores. La institución en la que trabajé durante casi treinta años colaboró y solventó viajes en colectivo para chicos de distintas escuelas o jardines alejados del centro que querían y no siempre podían realizar actividades educativas.

Propiciamos con otros compañeros en el área política ordenanzas como “Los chicos van al cine”, justamente porque la demanda era por “la equidad” que le dicen. 

Todas las recorridas que mencioné me enseñaron que así como muchos niños nunca llegaron al centro -por eso mueren por la Fiesta del Trigo y el paseo que ésta implica- otros jamás vieron el mar y tampoco pueden veranear en Claromecó. 

La Colonia de Vacaciones abrió el camino a la igualdad de oportunidades para muchas generaciones de familias trabajadoras -como las de mis amigos- que podían enviar a sus hijos a la playa gracias al aporte del municipio y seguramente de mucha gente de buena voluntad que valoraba la importancia del esparcimiento a esa edad. 

Hace un tiempo, los abuelos también fueron felizmente incorporados al proyecto de vacaciones en el mar claromequense. La ex secretaria de Desarrollo Social, Claudia Cittadino, y el coordinador de Adultos Mayores, Lucio Giuliani se ocuparon de organizar contingentes hacia la Colonia varias temporadas. 

La economía, los $700.000 pesos que “cuesta” llevar a los niños y a los abuelos a veranear son los argumentos que se anteponen para cortar de un saque la ilusión y la única forma posible que tienen muchas familias de pasar un verano parecido al de otros trabajadores. 

Seguramente si los responsables de organizar la actividad se esmeraran en informar en las escuelas, en los Centros de Integración Comunitaria, motivando, incentivando, que es muy diferente a sólo alcanzar una planilla para que “complete el que quiera ir” -o recortaran en otras áreas como la planta política- sería una buena idea… 

Los chicos agradecidos.