El Campo

Investigación

Apicultura: buscando una cura natural contra la Nosemosis

09|12|18 10:53 hs.

Como parte de su trabajo de investigación en la búsqueda de la vacuna para combatir la Nosemosis, el ingeniero agrónomo italiano Daniele Alberoni, especialista en microbiología de la abeja, estuvo en Tres Arroyos. Su presencia fue gestionada por Pablo Landaluz, técnico en apicultura y comercio exterior, quien tiene relación con el investigador ya que pasó parte del año trabajando en Italia.


“Daniele está en la Argentina desde septiembre como parte de un proyecto que están llevando a cabo la Universidad de Bologna, a la que pertenece, y la Universidad de Mar del Plata. Está estudiando los tipos de bacterias que se pueden aplicar para realizar una vacuna contra la Nosemosis, que es una enfermedad producida por un parásito en el intestino de la abeja”, resumió Landaluz para presentar al italiano. 

Luego el tresarroyense ofició de traductor en la charla que Daniele mantuvo con LA VOZ DEL PUEBLO. La relación entre el tresarroyense y el italiano comenzó en junio de este año cuando compartieron varias jornadas de trabajo. Pablo se desempeña en una empresa apícola cuyo propietario es el presidente de una asociación de apicultores de Italia y el ingeniero, a partir de la investigación que lleva adelante con la Universidad de Bologna, se vinculó con la entidad. 


Entre viernes y sábado, Alberoni tuvo una agenda cargada que incluyo la visita a apiarios de la región. En la imagen posa junto a Landaluz


El estudio relacionado con la Nosemosis lo trajo a Mar del Plata, y aprovechando la cercanía, el tresarroyense lo invitó a que recorra la producción apícola de la zona.

Kilómetros 
El ingeniero estuvo menos de 48 horas en Tres Arroyos y llevó adelante una muy cargada agenda. Todo comenzó el viernes bien temprano en la Chacra Experimental Integrada Barrow. “Primero mantuvimos una charla y luego visitó el laboratorio. La idea fue armarle un recorrido para que vea cómo es la producción apícola en la zona, en qué ensayos estamos trabajando y cómo producimos la miel. Fuimos a una cabaña productora de reinas, en Oriente, después a De la Garma para que conozca la cooperativa apícola y la sala de extracción que tiene”, explicó Mauricio Parravicini, técnico apícola y referente de la actividad en Barrow, sobre todo lo realizado el viernes. 

En tanto, ayer la recorrida incluyó una participación en la reunión de Cambio Rural de un grupo apícola y la visita a colmenas en Claromecó. También recorrió las instalaciones que la Cooperativa Apícola Los Arroyos posee en el Parque Industrial.  


Carlos Bertucci, director de la CEI Barrow; Pablo Landaluz; el ingeniero Alberoni; el técnico apícola Mauricio Parravicini; y la ingeniera Paula Pérez Maté, durante la visita del italiano a la experimental


Investigación 
En cuanto a la tarea específica que está llevando adelante en Mar del Plata, el ingeniero italiano comentó que “se trata de buscar diferentes tipos de bacterias, que están localizadas en diversos lugares, para mezclarlas con las bacterias de la nosema y elaborar un jarabe para aplicarles a las colmenas”. 

Y agregó: “Lo que hacemos es infectar la abeja con nosema, luego le suministramos la bacteria benéfica que encontramos y después analizamos el contenido del intestino de la abeja y la supervivencia de la colmena. Es un proceso que demanda unos tres meses. Mientras que la investigación total estimamos que demandará dos años”.

Daniele, que está regresando a Italia el viernes, se mostró conforme con los avances que logró en Mar del Plata. “Pudimos localizar bacterias que pueden llegar a controlar la enfermedad”, indicó el investigador de 28 años. 

En cuanto al motivo que lo trajo a la Argentina, manifestó que como parte de la investigación era necesario buscar bacterias del hemisferio sur, para diferenciarlas de las del hemisferio norte. Entonces, ahí entró en juego la relación entre las universidades de Bologna y Mar del Plata. 

Clave 
El estudio que está realizando Daniele es de suma importancia para los apicultores italianos, pero también para los argentinos. Porque de llegar a un resultado positivo, lo que se logrará es combatir la Nosemosis con un producto natural. 

“El gran problema que hay en la Comunidad Económica Europea respecto a la enfermedad es que está prohibida la utilización de la fumagilina, que es el antibiótico que aplicamos a las colmenas enfermas en nuestro país”, explicó Landaluz. 

Ahora bien, mientras que en Europa directamente el apicultor no puede combatir la Nosemosis, en Argentina, en caso de dar el antibiótico, la miel que produzca la colmena tratada no podrá tener como destino de exportación el mercado europeo. 

“Si vos tenés residuo de fumagilina en la miel no te la compra Europa, tenés que destinarla a otro mercado. Por eso se trata de una investigación de importancia para ellos y para nosotros. Y se apunta a poder lograr una cura orgánica, natural”, aseguró el tresarroyense. 

Un parásito del intestino
La Nosemosis es una enfermedad de las abejas adultas, cuyo microorganismo vive como parásito en las células epiteliales que recubren el interior del intestino medio de las abejas donde cumple su ciclo de vida. En el transcurso de una de las fases de su desarrollo el agente causal produce esporas, formas de conservación y de diseminación del mismo. 

Se manifiesta por lo general a fines de invierno o a principios de primavera llegando a observarse los niveles más altos de infección durante la primavera. Habitualmente está presente en la mayoría de los apiarios sin causar daños serios. Se necesita de la contribución de factores ambientales para que se transforme en un serio problema.

Esta enfermedad está favorecida por inviernos largos y fríos, y por veranos lluviosos, donde el exceso de humedad sin dudas tiene mucha incidencia. 

El agente causal de esta enfermedad desarrolla entre 10 a 37º C, encontrando condiciones óptimas para su desarrollo entre los 30 a 32º C. Temperaturas por debajo y encima de los límites inhiben su desarrollo. (www.api-cultura.com)