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Katlauskas se negó a declarar y la Fiscalía pidió su detención

11|12|18 09:02 hs.

El sospechoso herido de bala durante un asalto a dos jóvenes trabajadores en la noche del miércoles se negó a declarar ante el instructor Marcelo Valderrey y la Fiscalía ya pidió la conversión en detención de su situación judicial. 


Se trata de Juan Pedro Katlauskas, quien había salido de la cárcel hace poco tiempo tras haber purgado una pena unificada por distintos delitos contra la propiedad y las personas, entre ellos, el sonado caso Quintela, un caso en el que siempre fue mencionado, pero durante el juicio celebrado en Tres Arroyos, resultó absuelto con criterio dividido de los jueces. Ese robo calificado le costó la vida al joyero Armando Quintela y dejó graves secuelas a su esposa Angélica, quien falleció años más tarde. 

En esta oportunidad, Katlauskas resultó herido de bala, aparentemente, tras protagonizar un forcejeo con uno de los jóvenes que había asaltado y fue hallado a pocas cuadras del lugar del hecho, desvanecido por la pérdida de sangre. 

Luego de los primeros signos de recuperación tras haber permanecido en el hospital Pirovano, en la tarde del domingo fue trasladado ante el instructor Marcelo Valderrey, subrogante del doctor José Bianconi, titular de la UFI Nª6, de turno al momento del hecho. En esa jornada, Katlauskas se negó a declarar en el marco de una causa caratulada “portación ilegal de arma de fuego de uso civil” y “robo doblemente agravado por ser cometido en poblado y en banda, con arma de fuego apta para disparo”.  

Dos prófugos 
El violento episodio ocurrió en la noche del viernes en un inmueble de la calle 9 de Julio, entre el 500 y el 600. En ese lugar, dos jóvenes que se hallaban con uno de sus hijos, un niño de corta edad, fueron sorprendidos por tres delincuentes armados que irrumpieron en la casa y les exigieron la entrega de dinero. 

Durante el incidente, uno de los asaltantes intentó retener al pequeño para ejercer presión sobre las víctimas y lograr la entrega de dinero, pero lejos de lograr su objetivo, desató la furia de los damnificados, uno de los cuales, aplicó su conocimiento en artes marciales para poner en fuga a los delincuentes y, en el caso de Katlauskas, en un intento por desarmarlo, éste habría terminado sufriendo las consecuencias de un disparo proveniente de su propia arma. Una bala le provocó una herida superficial en el cráneo, luego de lo cual optó por huir corriendo a pie rumbo a la plaza España, donde finalmente cayó desvanecido y fue encontrado por un transeúnte que llamó a las autoridades, quienes terminaron motivando su traslado al Hospital Pirovano. 

Por su parte, los otros dos ladrones también escaparon e incluso uno de ellos también habría sufrido una herida con un arma blanca, aunque la atención médica que supuestamente necesitaba, la habría recibido en algún espacio particular. 

En ese sentido, desde la policía no habían trascendido novedades con respecto a su paradero, ni tampoco si habían sido identificado. 

Un apellido conocido 
El nombre del único sospechoso aprehendido, Juan Pedro Katlauskas, fue titular de no pocas crónicas policiales de principios de la década pasada, luego del asalto al matrimonio Quintela, uno de los primeros con saldo trágico desde la instalación de la inseguridad más violenta a fines de los ’90 en Tres Arroyos. 

A pesar de la convicción de los investigadores con respecto a las pruebas que impulsaban su imputación, Katlauskas fue sobreseído por mayoría en ese hecho y, en el mismo juicio, también recibió una pena como partícipe en otros dos robos calificados por el uso de armas en el año 2006. En aquel momento, recibió la pena de quince años de prisión, sentencia que había cumplido hace pocos meses, tras haber sido considerado coautor de un asalto perpetrado a un camión de una distribuidora tandilense de alimentos el 11 de octubre de 2003, autor de “resistencia a la autoridad” en el mismo hecho, y coautor de un atraco a una familia de quinteros ocurrido el 17 de septiembre de ese mismo año en una propiedad ubicada en la avenida Lisandro de la Torre al 3000. 

Otra vez en las calles, su nombre vuelve a ser mencionado en un delito de connotaciones similares a los que lo enviaron a prisión hace 12 años.