116 años junto a cada tresarroyense

ST 11. 2°
Cielo cubierto

El Campo

Tecnología aplicada al campo

Proyecto Auto Satum: la sembradora que se mueve sola

19|12|18 18:38 hs.

Por Juan Berretta


Auto Satum es un diseño conceptual que reúne en un solo equipo las tareas que habitualmente desarrollan el tractor y la sembradora. Es un proyecto innovador que fue gestado en 2010 por el ingeniero industrial Germán Villar, un apasionado de los fierros. Hoy está trabajando con una empresa multinacional en la evolución de la máquina con posibilidades ciertas de fabricar un prototipo y convertirse en la primera sembradora autopropulsada argentina. 

Criado en Miramar, ahí nomás de buenos campos para producir trigo, girasol y papa, desde chico Germán se sintió atraído por el funcionamiento de las maquinarias e implementos agrícolas. Pero entre todos los fierros, siempre tuvo más curiosidad por las sembradoras. Por eso no fue casualidad que como tesis de su carrera haya presentado un revolucionario proyecto: diseñó una sembradora autopropulsada con un desarrollo que unifica tecnologías como la hidráulica y la electrónica. El objetivo era, y sigue siendo hoy, más que ambicioso: una máquina que siembre cualquier tipo de semilla teniendo motricidad y abastecimiento de insumos propio.

“Rompe con el esquema convencional de lo que es un equipo de siembra formado por una unidad tractora y una sembradora convencional, obteniendo mejores resultados con la unificación de tecnologías como la hidráulica, electrónica y mecánica”, aseguró el diseñador industrial recibido en la Universidad Nacional de Mar del Plata. “Esta máquina es un nuevo concepto de sembradora, siendo motriz homologa todos los componentes existentes de un tractor y una sembradora convencional”, agregó.

Su desarrollo está en permanente evolución: prevé incorporar un tren delantero con orugas y un sistema de motores eléctricos complementados con un impulsor diésel.


Características 
La sembradora motriz Auto Satum está pensada para la implantación de todo tipo de cultivos. “Opera con un motor de híbrido de 348 HP, montado sobre un chasis tipo puente, con dirección trasera (37º de ángulo de giro), tren delantero con orugas y alas fijas rebatibles para el transporte. Ofrece un ancho de trabajo de 10 metros, configurable en 58 líneas a 17,5 centímetros (29×35, 24×42, 19×52,5)”, describió el ingeniero que trabaja en Miramar y su zona de influencia -donde el cultivo de la papa pisa fuerte- para distintas empresas de Santa Fe y Córdoba desarrollando productos agroindustriales. 

“He desarrollado otros implementos, trabajo adaptando máquinas que vienen del exterior, que se utilizan de una forma en Europa y acá de otra por el tema del ancho de los surcos, y por la especie de papa también”, comentó. 



Volviendo a la Auto Satum, el miramarense explicó que “el sistema de siembra tipo Air Drill dispone de tolva central de 12.000 litros de capacidad y trenes de siembra con cuerpos monodisco (opcional: doble disco angosto). En la configuración para granos gruesos le suma dosificadores monograno sobre cada línea”. 

La novedosa máquina mide al momento de “plegarse” para ser transportada 8,60 metros de largo, 4,15 metros de alto y 3,60 metros de ancho, “medidas contempladas para la Comunidad Europea”, aclaró Villar. 

El rediseño también prevé la posibilidad de cambiar el ornamental del chasis portante de trenes de siembra, para montar cinceles o discos para diferentes labores, como fertilización sólida/líquida, labranza, etc.

Evolución
Desde que comenzó con el proyecto, la máquina ha ido experimentando distintos cambios que la convierten en un equipo más evolucionado. Los cambios, en los últimos meses, tienen que ver con la tracción y los motores. 

“Con gente especializada estoy trabajando en todo lo relacionado a lo motriz, y a raíz de esto se le agregó la tracción a oruga. También se le modificaron dimensiones generales, se simplificaron los trenes de siembra y el ornamental porta trenes de siembra”, comentó Germán, quien trabajó en Agrometal, una de las principales fábricas de sembradoras del país, y aclaró que por confidencialidad no puede revelar el nombre de la empresa con la que está trabajando en el desarrollo del implemento. 

“Un tren delantero con orugas le aporta mayor poder de tracción, al tiempo que minimiza la compactación del terreno”, completó. 

Otra de las incorporaciones que el ingeniero le hizo a la máquina en forma reciente es la de contar con motores eléctricos complementados con un impulsor diésel. La posibilidad de que sea una máquina híbrida aporta ventajas. “La motorización híbrida que combina cuatro impulsores eléctricos de 65 Kv, con un motor diésel de apoyo de 120 HP. El sistema de motores eléctricos opera a 12.000 rpm, con los cuales genera un amplio torque de trabajo y una potencia neta de 348 HP. El motor térmico, en tanto, actúa como potencia de apoyo, para complementar los requerimientos a medida en que se agotan las baterías”, indicó. 

Además del carácter vanguardista que implica el uso de impulsores eléctricos en la mecanización agrícola, su aplicación en tareas de siembra propone algunas ventajas colaterales. “La primera es el ahorro en el consumo de combustible. De hecho, en el caso de la Auto Satum puede lograr un gran ancho de labor con un impulsor convencional de apenas 120 HP”, analizó. 

“Otra ventaja importante es la eficacia de los impulsores eléctricos a la hora de establecer sistemas efectivos de control de tracción. Los motores eléctricos aplican en tiempo real la potencia requerida en cada rueda, con lo que pueden mantener la velocidad constante de modo absoluto, sin ningún dispositivo especial (aparte del propio sistema de gestión, que además regula el uso y el consumo del motor diesel)”, describió Villar. 

Además, está el tema de la optimización en la distribución del peso: “Mientras que en un equipo de siembra convencional (tractor más sembradora) todo el peso del motor y las baterías recaen sobre el tractor, en esta sembradora ese peso fijo se aplica sobre el chasis general, por lo que puede ser trasladado a la carga de los cuerpos de siembra. En otras palabras, se evita el traslado de pesos muertos (en el tractor), que no contribuyen a la siembra, con el consiguiente ahorro de combustible y menor compactación del suelo”, dijo el ingeniero de 37 años. 

“Entonces, la sembradora no va a tener nada de peso, sino que el peso a los trenes de siembra se lo va a estar dando el mismo puente donde estarán montadas las baterías”, completó.

Único 
Hasta el momento, al margen del proyecto de Germán, la única experiencia que se conoció a nivel país fue una máquina de PLA, pero que quedó en un prototipo. Ahora bien, más allá de que la Argentina es líder es fabricación de sembradoras, no hubo nuevos desarrollos de este implemento autopropulsado. Para Villar, esto tiene que ver con que en el país “está todo sectorizado, las fábricas de sembradoras se dedican sólo a eso y no tienen la experiencia de lo que es la motricidad, de poder lograr un chasis motriz. Porque por otro lado tenemos la fábrica de tractores. Es como que no se han fundido las dos ramas para hacer una máquina”. 

Y agregó: “Por eso para mí es muy importante trabajar con empresas que tengan el ‘know how’ de las dos versiones, y ahí poder homologar la idea”. 

El ingeniero, que ya lleva ocho años detrás de este proyecto, considera que se trata de algo realizable. “Hay interés comercial. Se comunican muchos productores conmigo para interiorizarse en qué fase anda el proyecto. La ven como una máquina muy práctica, porque se puede mover de un campo a otro y con solo bajar las ‘alas’ ya está funcionando”, manifestó. “Estamos hablando de una máquina totalmente innovadora y no conocida en el mercado. A nivel nacional no hay un desarrollo de este tipo y en el exterior tampoco”, insistió Villar. 

Y aclaró: “No se trata de una invención, este diseño tiene todo un trabajo de fondo, yo no soy un inventor, sino que realicé distintas investigaciones para saber si era factible hacer este tipo de máquina. Y así lo plasmé”.