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La Región

OLIVARES FUMIGADOS

“Estoy evaluando en abandonar todo”

23|12|18 09:27 hs.

Fotos Carolina Mulder


“Encontrar los bidones me hizo de goma. Nadie entiende a qué apunta el proyecto éste. O yo estaré mal, y lo entiendo yo sólo. Estoy evaluando en abandonar todo porque te quita todas las ganas que uno le pone”. 

Así se escuchó por el teléfono la frase firme, pero doliente de Marcelo Abraham, el productor de los olivares del Vivero, que fueron atacados con glifosato. “Hace 16 días que me estoy levantando a las cuatro de la mañana a regar y a pasar aminoácidos para que levanten las plantas. Voy al colegio, y salgo de nuevo al Vivero hasta las 12 de la noche”, cuenta Marcelo que en estos días se jubila como docente. 

  “Si no consigo un tipo de ayuda municipal o un camión con un tanque con agua, esto no creo que cambie mucho.


La Policía Ecológica El miércoles pasado, y por recomendación de la abogada especialista en derecho ambiental, Verónica García Christensen; pero sobre todo por su insistencia en la Fiscalía, llegaron a Claromecó dos agentes de la delegación de Prevención Ecológica y Sustancias Peligrosas, de Necochea. Entre ellos el subcomisario Sergio Ríos. 

“La gente de Necochea es excelente. No por haber encontrado los bidones, sino por la seriedad con la que trabajan; estaban en comunicación con la Universidad de La Plata y mirá lo que pasa –dice Marcelo-, recibían retos por el retraso en intervenir. Tienen que estar ‘al instante’, y ellos explicaron que no pueden pasar por encima, vinieron cuando los llamó la Fiscalía”. 

Contó que su abogada dio los datos de la Policía Ecológica cuando se presentó la denuncia, pero que la determinación de la Fiscalía fue llamarlos el martes, ocho días después que fuera presentada la denuncia penal, que recayó en el fiscal José Bianconi, cuya instructora judicial es Natalia Dello Russo. 

“No lo merece el pueblo” 
Desolado, dijo que cree no merecer lo que le está pasando. “Y no se lo merece el pueblo al que pertenezco y al que tanto quiero. Esta gente no tiene ni idea de lo que hace”, expresa. Pero agrega que “tampoco el Estado tiene idea de lo que hace. Yo puedo demostrar en mi celular toda la gente que me ha llamado de todo el país, de todas las cámaras olivícolas, de San Juan, La Rioja, Buenos Aires, Mendoza, del Colegio de Ingenieros Agrónomos de la Provincia y de la Nación, del INTA, del Senasa zona sur, de la Facultad de La Plata, productores de Tres Arroyos, la gente que me vendió las plantas que son viveros de Mendoza y San Juan, y sobre todo el ingeniero Leonardo Moral Torres, que me asesora con la plantación en el Vivero. Todos con una preocupación enorme por el daño que se produjo. Y de las autoridades no me llamó nadie”, dice lamentándose. Ausencia Marcelo pide un instante para emitir un mensaje.

 “Quiero dirigirme a cada uno de los funcionarios que tenemos. Desde Medio Ambiente hasta cualquiera, que no fueron capaces de levantar el teléfono y llamar para ver qué había pasado, o cómo estaban las plantas”, sostiene. Y agrega que “lo único bueno es que tengo la conciencia tranquila, soy una persona de bien. Me duele que no tenga conciencia el que hizo esto, y que quienes están a cargo estén ausentes”. 

Asimismo, compara la solidaridad que recibió desde instituciones y personalidades -por fuera del distrito- con un naufragio en el mar. “Los barcos de la zona vienen al lugar e intervienen en búsqueda de sobrevivientes, y esto es lo mismo, son productores o entidades que se preocuparon”, afirma. 

Un pedido
Por último, y en un intento por despertar la solidaridad de los más cercanos, solicita ayuda. “No sé qué voy a hacer con esto. Necesito ayuda para regar, aunque sea de bomberos, porque hace falta ahogar las plantas en agua para que se laven en el suelo. Y yo con regadera apenas las puedo mantener. Si no consigo un tipo de ayuda así municipal o un camión con un tanque con agua, esto no creo que cambie mucho”, dice en el cierre del diálogo con LA VOZ DEL PUEBLO.

Olivares de Claromecó


El daño “es a Claromecó”  
Preso de la angustia que arrastra, Marcelo Abraham sostiene que “lo que no entienden es que el daño no es a mí persona, es a Claromecó, a la Estación Forestal, que es tierra de nadie”. Y repite que “este proyecto a mí no me va a cambiar la vida económicamente. Era devolver algo al Vivero de tanto que nos da naturalmente”.