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Una cosecha por encima de la media

30|12|18 10:56 hs.

Si bien la campaña tiene algunos matices, en términos generales, es correcto definir a la cosecha de cebada como de buena para muy buena. Al menos así se desprende de los testimonios aportados por los ingenieros de Tres Arroyos y la región consultados sobre la performance del cultivo cuando ya se lleva alrededor del 80% de la superficie sembrada recolectada. 


“Estamos ante una cosecha con rindes superiores al promedio, pero seguramente menores a los obtenidos el años pasado, que fue la mejor cosecha que tuvimos desde que se generalizó la siembra de cebada en el país”, explicó el ingeniero Fidel Cortese, una voz más que autorizada a la hora de hablar de cebada. 

Los resultados no terminaron siendo lo bueno que pintaban hasta mediados de octubre porque el clima metió la cola: “El año pasado hubo mejores condiciones de llenado, sobre todo porque tuvimos mejor humedad y fundamentalmente no tuvimos heladas tardías. Este año en algunas zonas las heladas afectaron a la cebada y al trigo. Se trató de un fenómeno que se dio en el centro y norte de la provincia de Buenos Aires y también en el sur de Santa Fe. La menos afectada fue el sudoeste bonaerense”. 

Si bien hubo varias heladas, las que generaron el daño fueron las registradas el 6 y el 7 de noviembre. “La cebada ya estaba en llenado de grano y lo que hizo fue cortárselo. Y hubo lotes con daños de hasta 80% -los menos-, y muchos casos con el 30 y 40%”, comentó Cortese. 

El ingeniero Gonzalo Rodera, asesor de la Cooperativa Agraria de Tres Arroyos, comentó que “la cosecha es de normal a buena. En la zona costera hay lotes con muy buenos rindes, y para el lado de Chaves, pese a haber una merma del 10 o 15% por heladas, la trilla anda entre los 4500 y 5000 kilos, que es un muy buen resultado para la zona”. 

Rodera comentó, además, que en cuanto a calidad la cosecha es muy buena: “Las mayorías de las cebadas entran como cerveceras”. Un escenario mejor describió Juan Ouwerkerk, presidente de la Cooperativa Rural Alfa, sobre cómo viene la trilla en el área de influencia de la entidad. “Está avanzada la cosecha, con un rinde promedio superior a los 5000 kilos, abarcando cebadas de Dorrego, Tres Arroyos, San Cayetano, Chaves y la zona costera. Es una muy buena cosecha”, aseguró.

Fertilización 
En la continuidad del análisis, Ouwerkerk destacó la calidad comercial del material. “Tenemos cebadas con muy buen calibre y muy buena proteína. Fue bueno haber refertilizado con fertilizante foliar cuando se veía que el potencial del cultivo era bueno, y eso ha hecho que no se cayera el nivel de proteína a pesar de los buenos rindes”, dijo. 

El ingeniero Darío Tumini, asesor de Nutrien Ag Solutions también hizo hincapié en la fertilización. “En general en la región estamos teniendo rindes por encima del promedio, y con la calidad ocurre lo mismo. Mucho tiene que ver con la aplicación de fertilizantes que tuvo esta campaña. Porque si el rinde es de mediano a bueno y la fertilización acompaña, la calidad la mantenés”, explicó. 

Para el ingeniero Martín Christensen, asesor privado, “se esperaba un año mucho mejor por cómo había venido la campaña, pero hubo mermas importantes en rendimiento debido a las heladas, que fueron de intensidad moderada pero que redujeron el rendimiento entres un 10 y un 20%”. 

Con campos asesorados en Tres Arroyos, San Cayetano y Gonzales Chaves, Martín indicó que se registraron rindes del orden de los 5000 kilos. Sí marcó que en el partido de Coronel Dorrego, en las localidades de Irene y Aparicio, hubo rindes muy buenos: “Hablamos de rendimientos de 6000 kilos y más también, son récords. En esa zona no hubo problemas de heladas, no tantos problemas sanitarios”. 

El ingeniero Gustavo Thiessen tiene su área de acción en Coronel Dorrego, y coincidió en el análisis: “En cebada hay rindes de 4000 hasta casi 6000 kilos. Y alto nivel de proteína”.   



Con ustedes, la micotoxina
“La calidad obtenida en general es buena en cuanto a calibre y a proteína, estamos teniendo algunos problemas de micotoxina”, explicó el ingeniero Fidel Cortese respecto a la toxina que se transformó, lamentablemente en la vedette de la cosecha de cebada. “Es una toxina producida por hongos que generalmente son hongos que colonizan los granos muertos en las espigas de cebada, entonces la toxina te produce un problema en el proceso cervecero”, agregó Fidel. 

Cortese indicó que ante este inconveniente, las malterías decidieron cuadruplicar los niveles de tolerancia de esta toxina a la hora del recibo de la mercadería. “Hasta la semana pasada era de 5000 partes por millón, ahora lo han llevado a 2000”, aseguró. Hasta el jueves, maltería tenía un 12% de rechazos, y si bien es claramente un problema, la situación podría ser muchísimo peor. 

“Esto no es lo grave que hubiera sido si no se hubieran subido los estándares de recibo. De no haber sido así, estaríamos hablando de un rechazos del orden de un 70 u 80%”, dijo. En tanto, el ingeniero Darío Tumini comentó que “no es común escuchar que la maltería rechace por hongos. Pero está pasando. Entiendo que se trata de lotes muy puntuales, que se vieron afectados justo en la floración y así se vio contaminada la semilla”. 

En este sentido, explicó que “podés tener un lote de rechazo, y dentro de un mismo campo, el lote de al lado no tener problemas porque fue sembrado en otra fecha o con otra variedad. Entonces, para algunos productores es un problemón y a otros no les influye”. De hecho, Juan Ouwerkerk aseguró que toda la cebada que los socios de la Alfa mandaron a la planta de acopio de la entidad no registró problemas de micotoxinas. 

Heladas 
Ahora bien, las heladas que afectaron el rendimiento, también le pegaron de lleno a la calidad de muchos lotes, porque el estrés por frío es el desencadenante de la aparición de las micotoxinas. “Cuando el grano está en el proceso de llenado y se ve afectado por un estrés importante, en este caso frío, se corta el llenado y se muere. Normalmente vos agarrás una espiga de cebada y tenés 4 o 5 granos muertos, que son colonizados por estos hongos que producen estas mitocoxinas. Ahora bien, de acuerdo al momento en que se corta el llenado ese grano queda más o menos chuzo, y así es más probable o improbable que la cosechadora lo elimine como grano chico”, comentó Fidel. 

Por otra parte, Cortese aclaró que en el peor de los casos, es decir, ante el rechazo, no hay problemas en comercializar esa cebada como forrajera: “Los estándares para el consumo de animales son mucho más laxos en lo que tiene que ver con la presencia de las micotoxinas. Para vacunos se habla de 5000 partes por millón. Y estamos lejos de ese rango”.