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El Campo

Cooperativa de Cascallares

Con alta tecnología los lotes menos aptos dieron la nota

30|12|18 10:59 hs.

Con un 70% de avance en la cosecha, en la zona de influencia de la Cooperativa Agrícola de Micaela Cascallares la cebada está redondeando una campaña con rindes de buenos a muy buenos. “En el análisis más preciso, si tomamos subzonas o lotes dentro de un mismo campo, aparecen diferencias de rendimiento. Pero se puede sintetizar que no todos los rindes son muy buenos por la incidencia que han tenido las heladas y la presencia de hongos, en este caso fusarium. Esos dos factores disminuyeron los rendimientos entre un 10 y un 20%”, explicó el ingeniero Jorge Ventura González, quien integra junto a Carlos María Mendiberri el departamento agronómico de la entidad.


Jorge admitió que el daño de helada terminó siendo mayor que el estimado. “Si bien tenemos campos donde no incidió, en otros sí causó daños. En eso influyó, principalmente en el estado fenológico que se encontraba el cultivo, y también la topografía del suelo”, indicó. 

Los dos factores adversos mencionados lo que hicieron fue impedir que la cebada repitiera el cosechón de la campaña pasada. “Este año estamos con rindes algo superiores a la media, pero inferiores al año anterior”, aseguró el ingeniero. 

En cuanto los parámetros de calidad, Jorge comentó que “tanto en proteína como en calibre están dando muy buenos valores comerciales”. Aunque aclaró que hay un tercer factor que abrió un signo de interrogación: las micotoxinas. “Veremos qué incidencia tiene esto en la comercialización, algo que todavía no está todo muy claro”.

Tecnología 
La actual ha sido una campaña que se caracterizó por la utilización de la alta tecnología por parte de los socios de la cooperativa. Y esto hizo que se obtuvieran muy buenos resultados en campos con limitantes. “Este año, mientras que los lotes profundos dieron rindes normales, notamos una mejora en los rendimientos de los lotes de menor aptitud, que han respondido muy bien a la utilización de un buen paquete tecnológico, me refiero al uso de cura semilla, fertilizantes, herbicidas y fungicidas”, dijo González. 

El ingeniero profundizó su análisis al respecto: “La variedad que más estamos sembrando es la Andreia, que tiene un techo de producción, y en los campos de menor aptitud agrícola que están empezando a utilizar mejores tecnologías, comenzaron a tener rindes superiores en comparación a campañas anteriores”. 

Esa mejoría también quedó en evidencia respecto a las cebadas implantadas en campos más aptos. “Antes un lote de Indio Rico, por ejemplo, no pasaba los 3000 kilos, y hoy están cosechando 5000. Mientras que en Ochandio, no es que saltaste a 10.000 kilos, sino que cosechás 6500”, ejemplificó el asesor.  


Carlos María Mendiberri y Jorge Ventura González son los asesores de la cooperativa


Canje
La tendencia en los últimos años ha sido el uso de un mejor paquete tecnológico, que en esta campaña se vio potenciada porque hubo una muy buena relación insumo – producto al momento de tomar la decisión de siembra. En el caso particular de Cooperativa de Cascallares hay una política de financiación que incentiva a los productores al uso de buenas tecnologías.

“Cuando el socio está definiendo el paquete tecnológico a aplicar, la cooperativa desde hace muchos años le ofrece realizar canje con precios del cereal por encima del que tiene en el mercado en ese momento. Eso le permite al asociado cubrir el 40% de sus costos de producción, entonces es un herramienta fundamental, porque le da algo de certeza en un negocio que tiene muchas variables y mucha incertidumbre”, aseguró González. 

Por último, el ingeniero explicó que la aparición de fusarium “se debió a una situación climática muy particular, que fueron tres días consecutivos de lluvias y lloviznas, que casi nunca ocurre en esta zona, y por eso nadie contempló hacer una tratamiento preventivo”.