La Región

Claromecó

Volvió Samoa

04|01|19 09:56 hs.

Un parador colorido y pintoresco. Surtido en la variedad de prestaciones. Samoa. Volvió Samoa. Volvió con todo. El regreso fue y es celebrado por turistas y residentes de Claromecó. La nueva versión del balneario responde estrictamente a lo que impulsaron sus nuevos responsables, quienes durante un mes, y con el comienzo de la temporada prácticamente encima, no dudaron. Invirtieron intensas horas de trabajo, esfuerzo y, sobre todo, dinero para que Samoa vuelva a ser Samoa. 


Luego de dos veranos bajo el nombre de Parador Uno, el vínculo entre el municipio y el anterior concesionario se rompió. En consecuencia, la comuna largó una nueva licitación. Y, tras el análisis de la Comisión Evaluadora, se determinó que el proyecto presentado por Ignacio Frugoni, Adela Pedone, Laura Mainini y Mauricio Bárbulo haya sido el elegido para su desarrollo por los próximos quince años.


Ignacio Frugoni y Mauricio Bárbulo, junto a sus esposas Adela y Laura, son los timoneles de la aventura Samoa encaminado a buen puerto


Lo dicho es historia conocida. Lo desconocido pasó por otro lado. “Nos dieron las llaves el 20 de noviembre e inauguramos el 20 de diciembre”, resumió Bárbulo en el comienzo de la charla con este diario. Pero en el transcurso de esos 30 días, mucha agua pasó por abajo del puente. 

En ese tiempo, y con un arduo trabajo de por medio, el parador pasó de ser un lugar casi en ruinas y abandonado a un espacio que invita a ser visitado. “Tuvimos un mes muy pero muy movido. Le metimos entre diez y doce horas diarias, sin parar. Un día vinimos a las seis de la mañana y nos quedamos hasta las tres y cuarto de la madrugada siguiente. Esa fue la única forma que teníamos para llegar a la temporada”, sostuvo.

“Es Samoa, otra vez” 
Bárbulo se mostró más que satisfecho por la respuesta que ha tenido del público en los primeros pasos del renovado parador. “Vino mucha gente. Nos agradecen y nos dicen: ‘Es otra vez Samoa’; ‘es el Samoa de hace unos cuantos años atrás. Ese que brillaba’”, subrayó. 

En sus consideraciones, dijo que el parador “se había apagado un poco en los últimos años pero hoy la gente lo ve bien de nuevo, con colores, ganas e ideas nuevas”. El comienzo de la aventura Samoa nació a partir de una cuenta pendiente que Mauricio e Ignacio “Nacho” Frugoni, residente de Claromecó, tenían desde hace un tiempo. “Nacho vino de España, se abrió la Heladería Pinocchio y nos hicimos amigos. Siempre quisimos emprender algo juntos. En un momento buscamos abrir una cervecería pero no nos animamos”, indicó. 

En septiembre pasado, luego de que este diario publicara el estado en el que se encontraba el parador, la mecha para encarar juntos un emprendimiento comercial en Claromecó volvió a encender. “Nacho me llamó para decirme si me interesaba agarrar Samoa con él. Al principio me pareció una locura. Fue un no rotundo de mi parte. Pero insistió”, recordó Mauricio. 

Y en esa línea, agregó: “Un día me vine de Tres Arroyos. Entramos a ver el parador porque justo estaba con las puertas abiertas. Miramos y el panorama era cada vez peor. El no de mi parte era cada vez más firme, pero Nacho me convenció y me sacó el sí. A partir de ahí nos presentamos en la licitación”.  

“Peor de lo pensado” 
Una vez que se definió la adjudicación, y casi con el inicio de la temporada encima, los nuevos responsables del balneario no perdieron tiempo y pusieron manos a la obra. Sin embargo, el panorama resultó ser más complejo que lo esperado. 

“Cuando entramos y lo vimos, nos dimos cuenta de que estaba mal. Pero al empezar a tocar el parador, nos dimos cuenta de que estaba peor de lo que pensábamos. Estaba todo podrido por la falta de mantenimiento. Todo lo que se tocaba, se rompía. Tenía 33 ventanas rotas. Habían entrado chicos y prendieron fuego un baño”, manifestó Bárbulo. 

Entre sus apreciaciones, dio a conocer los trabajos que se efectuaron para que Samoa muestre la actual imagen. “Lo primero que hicimos fue sacar basura. Llenamos ocho contenedores repletos de escombro y mugre. Tuvimos que cambiar techos, tirantes y chapas, algo que no pensábamos que había que hacer”.


El nuevo Samoa se muestra como no se lo recuerda pese al deterioro en que se encontraba


“De la parte vieja de los galpones, algo que se demolerá en próximas etapas, volteamos una pared que, prácticamente, se caía sola. Era un riesgo para todos, ya sea para los turistas como también para nosotros que trabajamos ahí. Literalmente, nos apoyamos tres personas y se cayó. En esa misma pared estaba la ducha para los turistas”. Bárbulo siguió enumerando las mejoras realizadas en el lugar, siempre con la firme intención de cumplir con un solo objetivo: presentar a Samoa en las mejores condiciones posibles. 

El acondicionamiento de los sanitarios, el arreglo de las veredas, darle color a la estructura, ambientar una especie de patio y la puesta en marcha de una barra de tragos fueron sólo algunas de las reformas realizadas con vistas a esta temporada.  

“Escalofríos”
Visiblemente conmovido y movilizado, recordó el panorama que observó ni bien se ganó la licitación. “Hace unos días mirábamos con mi esposa cómo quedó Samoa y nos asombramos. Lo cuento y me da escalofríos. Esto era muy feo, pero lo pudimos revertir. Todo a base de horas de trabajo”, expresó. 

Sobre el cierre, y bajo ese mismo estado de emoción, agradeció a todos los comercios y personas que le dieron una mano para que Samoa vuelva a ser Samoa. 

Siempre Samoa
“La gente decidirá si el parador seguirá llamándose Samoa. La gente lo sigue identificando así. No importa que antes haya sido Parador Uno. Cuando ganamos la licitación, en las redes sociales propusimos que se tiren nombres y la mayoría eligió Samoa”, indicó Mauricio.

Y agregó: “Por los próximos dos años se va a llamar Samoa. Cuando tengamos el edificio nuevo, lo vamos a volver a preguntar. Si la gente así lo quiere, seguirá llamándose así”. “El parador es para la gente. Nosotros en algún momento nos vamos a ir, pero esto va a seguir estando”, aseguró. 

Servicios
A esta altura del verano, el foco de los flamantes concesionarios está puesto en dar el mejor servicio al turista. “Entre las prestaciones, tenemos para ofrecer veinte carpas -el pliego pedía tener diez como mínimo para esta temporada-, sombrillas y reposeras”, expresó. 

El parador funciona desde las siete de la mañana, dando inicio a una intensa jornada que finaliza a las dos de la mañana. “Ofrecemos desayuno, almuerzo, merienda y cena. Arrancamos con una carta básica de sandwichería y minutas. Esta semana se incorporó la nueva cocinera y se van a brindar platos más elaborados”, describió.