116 años junto a cada tresarroyense

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Cielo cubierto

Carta de Lectores

Escribe Alicia Hurtado

Temporada playera 2019

12|01|19 11:46 hs.

Señora directora: 


Claromecó nos recibe siempre bello. Este año, a pesar de las calles bombardeadas, se nota el trabajo del delegado y su gente: plantas bien cuidadas, vereditas nuevas, plaza impecable, novedades en el ingreso…, en fin, que se nota cuando hay gente que se carga la mochila al hombro a pesar de que muchos no lo acompañen desde el nivel central. 

Paradores reciclados, para bien. Estuve en el nuevo Samoa, limpio, pintadito, con originales sillones coloridos hechos con pallets. Acá también se ve que, a pesar del poco tiempo, cuando hay ganas, se puede. 

Me queda la incógnita de saber cuándo se licitó lo que fuera La Barra, hay concesionario nuevo y no recuerdo haber leído que se hubiera vencido ya la concesión del Club Náutico (quizás si supiera quiénes están en esa comisión podría averiguar algo al respecto). 

En este último parador, dicen que ha habido cambios, no los he visto aún, sí sé que a la noche, y a la madrugada, el sonido es terrible, uno duerme por agotamiento, pero es como tener un parlante en la mesa de luz. Pregunté en la delegación respecto del sonido tan alto, una agradable señorita me respondió que no debería haberlos, ya que ese lugar es solo cervecería, no boliche… 

Aclaro que no me molesta para nada que funcione como boliche si está habilitado, solo quisiera que nos dejaran dormir mejor. Controles, eso falta. Y educación, a montones. No se explica de otra manera que se dañen las bajadas intencionalmente, que se quemen libros, que se rompan vidrieras, que se tiren piedras a las luminarias. Pero, como siempre, si los controles están ausentes, es fácil que los inadaptados encuentren campo propicio para sus tropelías. Controles y multas, multas hasta que se entienda que quien no respeta la ley, debe pagar por ello. 

Pero está lindo Claromecó, a pesar de que haya negocios a los que, inexplicablemente, les funciona mal el posnet, a pesar de que a veces el cajero se queda seco, uno sigue encontrando acá un lugar hermoso, gente amigable, amigos de la vida, uno sigue encontrando lo que lleva a todos a desear volver cada año, desde que pisó estas arenas por primera vez. 

Alicia Hurtado