La Ciudad

María Elena Baquedano

Una jueza “con la casa a cuestas”

13|01|19 10:57 hs.

María Elena Baquedano integra desde 2009 el Cuerpo de Magistrados Suplentes y la Suprema Corte decidió que desde inicios del año reemplace a Alberto Daniel Gallardo, quien se va a jubilar como juez de Garantías del Joven de Tres Arroyos. También está subrogando a Rafael Oleaga, en el Juzgado de Garantías. 


Cabe recordar que Oleaga será sometido a un jury, a raíz de denuncias por maltratos al personal a su cargo y a un prestador de servicios informáticos de la Corte de la Justicia provincial. Además solicitó meses atrás una licencia, aparentemente por motivos de salud. 

Baquedano recibió a LA VOZ DEL PUEBLO en la sede judicial de Sarmiento y 1810. Además de haberse desempeñado en diversos ámbitos del Poder Judicial, y en forma previa también en el Poder Legislativo en La Plata y en el Ejecutivo de Mar del Plata, se siente muy identificada con la tarea docente. 

Es de la ciudad de 9 de Julio y recuerda que fue a estudiar Derecho a La Plata cuatro días después del golpe de Estado de 1976. "Había visto muy pocas veces militares en mi vida, en 9 de Julio no hay bases. Residía en una pensión que estaba en calle 44, entre 5 y 6, justo enfrente del edificio de los militares. Era una pensión de chicas y dos por tres ingresaban a hacer allanamientos, sin orden, sin nada. Todo eso uno lo cuenta y parece que se vivió hace muchísimos años, en tiempos históricos no es tanto. Se los suelo comentar a mis alumnos en la universidad", señala. 

De los recuerdos de esa etapa, indica a modo de ejemplo que “a media cuadra estaba la UOCRA, entraban, sacaban envueltos en frazadas… suponíamos por entonces que era algún material, cosas horribles". Su familia no quería que fuera a estudiar en medio de tanta violencia. Pero la vocación le dio impulso, porque "era como una cosa que tenía desde chiquita, jugaba a ser abogada".

En una mirada sobre el camino recorrido en su profesión, observa con gratitud que "a veces he trabajado en cosas que no me resultaban muy interesantes, uno cuando se recibe trata de empezar a sobrevivir con un trabajo, con otro. Pero en general, la verdad es que agradezco a todas las personas que me han dado una mano para poder desempeñarse en diferentes aspectos del Derecho". 

Su tarea en Tres Arroyos es temporal. Se estaba desempeñando en los tribunales criminales 2 y 3 de Bahía Blanca


Comenzó "con la parte contencioso administrativa". Trabajó en la Cámara de Diputados de la provincia, en La Plata; integró luego el equipo de la asesoría general municipal de Mar del Plata; y regresó posteriormente para ejercer la profesión en la capital provincial. Nunca dejó de ser docente, actividad que inició en 1983; "fui jefa de trabajos prácticos, adjunta interina y profesora adjunta de Derecho Internacional. Es un poco lo que me llevó a mudarme a Bahía Blanca en mayo de 1999". 

Su amiga, Gilda Stemphelet, le propuso ingresar al Poder Judicial de la mencionada ciudad y se sumó como prosecretaria. No obstante, explica que "el motivo fundamental de la mudanza es que se abría el concurso para la cátedra de Derecho Internacional en la Universidad Nacional del Sur. Porque la carrera es relativamente nueva". 

Por entonces, tenía la especialización en Relaciones Internacionales y, explica, "hice otra en Derecho Penal en la Universidad del Sur. Concursé para un Juzgado de Garantías, pese a tener el pliego en el Senado luego volvió hacia atrás, finalmente en el año 2009 asumí como juez del Cuerpo de Magistrados Suplentes en el fuero penal y penal juvenil". Una de las particularidades que tiene el cargo es "andar un poco con la casa a cuestas".

Durante un año, estuvo a cargo del Juzgado de Garantías de Necochea, debido a que Héctor Gerardo Moreno dejó su lugar para asumir como titular de la Defensoría General. Formó parte del Tribunal Criminal 3 y del Tribunal 1 de Bahía Blanca; además por "una situación muy conyuntural" la Suprema Corte la nombró como jueza laboral en Necochea. 

Durante aproximadamente nueve meses se incorporó al Tribunal Oral Criminal de Tres Arroyos, ante la partida de Bernardo Bibel para ser juez federal. En tales circunstancias, cubrió también "durante algún tiempo" al juez Oleaga en Garantías. 

Retornó a Bahía Blanca en 2012, donde "últimamente estaba cubriendo el Tribunal Criminal 2, por la jubilación de la doctora María Eloisa Errea, y el Tribunal 3, por la jubilación de Guillermo López Camelo". 

Admite que la sorprendió el nombramiento en Tres Arroyos. "Uno a veces enfrascado en su trabajo no tiene muchas noticias, incluso en lo que pasa aún en el propio Departamento Judicial, porque esto es descentralizado. Aquí son problemas médicos, uno nunca sabe cuál es la gravedad de las cosas. Fue para cubrir una necesidad mucho más urgente quizás de la que hay en Bahía Blanca", considera. 

Describe que los cargos por cubrir de jueces en tribunales bahienses afectarán los tiempos y será un obstáculo ante la aspiración de "tener juicios todos los días. Contamos con plazos por cumplir. Están los juicios propios del Tribunal en causas graves, otros que son unipersonales y también juicio por jurados, más allá de los que optan por el procedimiento abreviado. Hay mucho trabajo".

Las circunstancias 
Por razones de salud, el juez de Garantías del Joven Alberto Daniel Gallardo se encontraba de licencia desde mediados de 2018. Era subrogado por Rafael Oleaga, juez de Garantías. Pero debido a que Oleaga también solicitó licencia meses más tarde, la Justicia percibió la necesidad de convocar a María Elena Baquedano. Está cubriendo ambas funciones. Permanecerá en nuestra ciudad "mientras dure la subrogancia en Garantías. El Juzgado de Garantías exige disposición permanente, no se puede viajar". 

En tanto, una vez que Gallardo se jubile su cargo saldrá a concurso, con todo el procedimiento de exámenes hasta la conformación de ternas, la elección por parte del Ejecutivo provincial y el aval del Legislativo. 

Hace referencia a la dimensión de Tres Arroyos y al índice de procesos judiciales, relacionado con su población. "El Juzgado de Garantías para ser uno solo, posee bastante trabajo y está en forma permanente de turno. En Bahía hay cuatro y cada uno tiene su turno, queda un tiempo en que se puede tener la mente un poco más libre para actualizarse, leer, consultar jurisprudencia", afirma. 

Mientras tanto, aunque sus destinos laborales la llevan a residir temporalmente en distintas ciudades, quiere dar continuidad a la actividad docente. "Me encanta. Y me gusta mucho el derecho internacional. Está en constante evolución y transformación", concluye.