El Campo

Cooperativa Agrícola de Cascallares

Eficiencia, una de las claves del trigo

13|01|19 11:07 hs.

En la zona de influencia de la Cooperativa Agrícola de Micaela Cascallares la cosecha de trigo se caracterizó por buenos rindes y satisfactorios parámetros de calidad, resultados obtenidos en el marco de un noviembre con tres heladas tardías que impidieron que la trilla dejara una performance superior. “Los rendimientos, en general, fueron buenos, y fue un año en el que los trigos demostraron una eficiencia en el uso del agua y del fertilizante superior a la media”, explica el ingeniero Carlos María Mendiberri, uno de los asesores de la entidad. 


Más allá de que por la diversidad de zonas que abarca la cooperativa los rindes del cultivo fueron diversos, la lectura global es que el trigo rindió por encima de su promedio histórico y también superó la media en calidad comercial. 

A la hora de empezar a hacer foco en características más puntuales de la campaña, Mendiberri indica: “Los socios de la cooperativa obtuvieron rendimientos cercanos a los 5000 kilos con lotes puntuales que superaron ampliamente esos valores en donde el trigo superó al rinde de la cebada”. 

Y agrega: “Porque habitualmente en las campañas con buenas precipitaciones los lotes de mayor potencial le suelen sacar ventaja a las variedades más difundidas de cebada, que tienen un techo de 6000 / 7000 kilos, mientras que el trigo puede dar más”.

Bisagra 
Tal como ocurrió con la cebada, para muchos lotes de trigo las heladas de noviembre fueron la bisagra de la campaña. “Cuando se dan todas las condiciones para que se dé una campaña exitosa desde lo productivo, las heladas son las que te pueden dejar fuera de juego, no hay revancha”, advierte el técnico. 

En este sentido, el ingeniero expresa que “la helada les pegó en forma similar a la cebada y al trigo”. Sí ocurrió que cebadas y trigos se expresaron de distinta manera en los sectores donde heló y también donde no lo hizo. “El trigo se destacó más en las zonas profundas por un tema de potencial. Mientras que la cebada anduvo mejor en campos de menor aptitud, como Copetonas, Oriente, De la Garma y donde la helada pegó menos. Es un cultivo (por la cebada) que se siente cómoda en suelos con tosca y sin excesos hídricos, en cambio el trigo disfruta de suelos profundos, bien provistos de agua y si hay napa freática mejor”. 

Si de potencial se trata, el ingeniero comenta que “este año los trigos de genética francesa rindieron entre 1000 y 1500 kilos más que los materiales de grupo de calidad uno, que tienen mejor calidad panadera”. Y agrega: “En la mejor zona, y sin un efecto marcado por las heladas, hubo lotes que superaron los 7000 kilos”. 

Tal como ocurrió en cebada, los buenos precios a la hora de la siembra y la buena evolución del cultivo en primavera hicieron que los productores sigan apostando por la alta tecnología. “Como las condiciones se venían dando para cultivos de importantes rindes, los socios aplicaron un buen paquete tecnológico, con buena fertilización, y así pese a haber obtenido buenos rindes igual hubo muy buena proteína”, comenta el técnico. 

El peso hectolítrico es otro parámetro de calidad y uno de los puntos flacos que tenían los materiales franceses campañas atrás. “Hay años que el peso hectolítrico de estos materiales cae mucho, pero no fue este el caso. Los cultivares han ido evolucionando en este aspecto y esta campaña se mantuvo bastante estable, sólo se dio que algunos lotes tenían bajo peso por efecto de las heladas de diciembre. Es cierto que el peso hectolítrico estuvo por debajo de los materiales de mejor calidad, pero sin embargo con condiciones comerciales aceptables”, dice Mendiberri. 

“No hay que olvidarse que estos materiales están dando 1500 o 2000 kilos más por hectárea que los materiales de mejor grupo de calidad. En tiempos donde la demanda no paga un diferencial por calidad, esos materiales se destacan. Y estos años donde los rendimientos son altos, es donde más se ven las diferencias entre un material y otro”, analiza. 

En lo que tiene que ver con la proteína y el gluten, otros factores que definen la calidad del grano, Mendiberri explica que “si bien tienen alguna relación con la genética del material, están muy ligados a la fertilización nitrogenada, y como este año la aplicación fue alta, y en algunos casos se aplicó fertilizantes foliares, en el caso de la proteína no bajó pese a los altos rendimientos”. 

Por otra parte, el ingeniero de Cascallares, destaca “la alta eficiencia en el uso de los fertilizantes y del agua por parte del cultivo. Porque las lluvias se fueron dando prácticamente con la demanda del cultivo durante todo el ciclo, en algún caso faltaron sólo hacia el final de llenado de granos”.  

Más por menos 
La estimación realizada junto al ingeniero Jorge González, el otro integrante del departamento agronómico de la cooperativa, indicó que en esta campaña por cada milímetro de agua caída durante el ciclo del cultivo se obtuvieron entre 12 y 14 kilos de trigo; mientras que cosecharon entre 24 y 25 kilos por cada kilo de urea aplicada. 

“Son eficiencias superiores a la media. Las condiciones ambientales hicieron que el cultivo sea muy eficiente en el uso del agua y de los fertilizantes”, asegura Mendiberri. “Y se observa que hay un aporte extra del suelo, que puede estar ligado a los bajos rendimientos de la gruesa, que no fue muy buena por la seca que tuvimos el verano pasado. Entonces, además de la eficiencia, hay un plus de aporte del suelo que esté ligado a ese menor consumo de los lotes de gruesa”, agrega. 

En el cierre del análisis de la campaña triguera, el ingeniero indica que en los socios de la Cooperativa de Cascallares optaron por una rotación con mayor presencia de fina. “Por los buenos precios al momento de la siembra se hizo más fina que gruesa. En la rotación quedó más de un 50% de cultivos de invierno. Y dentro del porcentaje hecho de fina, alrededor de un 65% fue de cebada, que le ganó superficie al trigo”.