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Sociales

Con la Carreta llena de pasión

Marcela, ¡una artista, una maestra!

20|01|19 15:04 hs.

La profesora en Ciencias del Lenguaje y Comunicación Social se jubiló como directora de la Escuela de Educación Secundaria Especializada en Arte Nº1 en diciembre. La pasión signó siempre su vida, la enseñanza llegó para hacerla florecer y crecer. Deja un rol, pero jamás a la institución que le dio lo mejor de la vida amigos y aprendizajes 


“No puedo hacer nada sin pasión y es lo que les inculco a mis alumnos y profesores”, le dice Marcela Brajovich a LA VOZ DEL PUEBLO durante la entrevista realizada en la redacción. Es una mujer que revolucionó y cambió la Escuela de Educación Secundaria Especializada en Arte Nº1, la visibilizó y le dio su impronta. 

Llegó a la institución para abrazarla y dejar allí mucho más que trabajo. Las jornadas son largas en la escuela empiezan a las 13.05 y finalizan-para decirlo de alguna manera-a las 21.05 horas. Marcela condujo los destinos de alumnos y profesores a teléfono abierto acompañando en todo y a todos.

La decisión de retirarse llegó a fin del año pasado, fue compleja y dolorosa, pero para la profesora era el momento de irse justo cuando la pasión estaba bien arriba e intacta. Nació en Tres Arroyos el 14 de septiembre-el mismo día que el diario- de 1965, es gemela con Sandra con la que son muy unidas. “En aquella época se hacían radiografías a los seis meses y en ese control el médico de mi mamá sintió por primera vez dos latidos, algo que reveló también la radiografía”, cuenta Marcela detalles de sus nacimientos. 

“Sandra nace primero –ambas por parto natural- y tienen que pesarla dos veces hasta que finalmente determinan que tenía 3.600 kilos, mientras que yo pesé 3.300 kg . A mi mamá a los cinco meses ya le decían que seguramente iba a tener familia y que se había confundido de fecha por la panza que tenía”. 

Su madre Marta Lauría tiene 80 años y su papá fue el más chico de los hermanos Brajovich -Nicolás, Daniel, Raúl al que llamaban Raico, Marta, Nélida -que le decían Chacha, Américo-Ticho- y Rubén-padre de Marcela y Sandra que falleció a los 60 años-, todos Blas como el abuelo-Blas Nicolás Brajovich, “menos Daniel que como mi abuelo quiso llamarlo Danilo y no se lo permitieron salió tan enojado del Registro Civil que se olvidó de ponerle el segundo nombre”.

Hace 29 años está casada con Carlos Domínguez -de una familia muy conocida de Tres Arroyos- que es instalador gasista y plomero y tienen dos hijos Emanuel de 27 que está en pareja con Jazmín -que es como otra hija- tiene una lavandería, “es un chico pura risa”, dice su mamá y Rocío que tiene casi 25 años estudia en Mar del Plata ingeniería en alimentos y está de novio con Luciano. 

Marcela Brajovich junto a su esposo e hijos el día de la despedida por su jubilación


La carrera 
Marcela hizo su nivel primario en la Escuela Nº 16 y el secundario en el ex Colegio Nacional y terminó como perito mercantil en el año `83 “siempre con el sueño de enseñar”, destaca. 

Con su hermana escoltaron la bandera el último año de la secundaria y por esa razón Néstor Rodríguez –ex directivo del Nacional- le insistió a su familia para que estudiaran, “egresamos en diciembre y en enero trabajábamos Sandra y yo en estudios contables. En marzo la llama Margarita Mendiberri de la Cooperativa Agraria-donde había dejado curriculum un tiempito antes-y el 19 de marzo ingresó a la institución en la que estuvo 7 años hasta que a los 25 años quedó embarazada de su primer hijo y dejó de trabajar. 

Había estudiado profesorado de inglés en la Cultural de Buenos Aires, algo que la decidió -una vez que su hijo cumplió cuatro meses- a dar particular en su casa. También se inscribió en la Secretaría de Asuntos Docentes y cuando Rocío comenzó el Jardín tomó las primeras dos horas de su carrera en la Escuela Nº 48. 

Ese fue el momento en el que empezó y nunca más dejó de dar clase, tanto a alumnos en su casa o en las escuelas. El profesorado de inglés en el Instituto Nº33 la sorprende con los nenes muy chiquitos y por ser una carrera muy difícil no pudo enfrentarla en ese momento ya que los horarios de cursadas y los trabajos que eran necesario realizar fueron incompatibles con la crianza de sus niños pequeños. Fue en ese tiempo que escuchó hablar del Instituto Hernandarias, averiguó y con el apoyo incondicional de su esposo e hijos comenzó la carrera de Profesorado en Ciencias del lenguaje y Comunicación Social. 

Del profesorado le quedó un “Manual de estilo” que escribió Marcela para los periodistas y comunicadores, incluso presentó uno en LA VOZ DEL PUEBLO. “Me encantó la carrera y me permitió despuntar el vicio de la lectura y la escritura. La hice en tres años y medios –aunque era de un año más- levantándome a las 4 y media de la mañana. Para lograrlo trabajé menos horas dando inglés y cuando estaba por terminar el profesorado empecé con prácticas del lenguaje y literatura en el Colegio Industrial y en otras escuelas y me apasionó la enseñanza”, relata Marcela. 

Marcela en su querida ESEA


Virgen de la Carreta
 Llegó a Virgen de la Carreta en 2008, después de buscar en primera instancia otro destino sin saber que lo que vendría sería el broche de oro de una magnífica carrera. El Instituto Secundario de Claromecó ofrecía horas titulares en literatura y prácticas del lenguaje. Así fue que se encontró con Néstor Castro en el Banco Provincia para hablar de esa posibilidad “no lo conocía así que me dijo que lo podía reconocer porque llevaba una flor en el ojal”. 

Mientras se preparaba para viajar a dar clases a Claromecó su esposo lee en el diario que buscaban profesora en Virgen de la Carreta para dar clases en práctica del lenguaje y literatura. 

Noemí Rivas-su amiga-la estimuló también para que se inscriba en la escuela y así comenzó a trabajar en la institución dio inglés de 1º a 6º grado en la primaria y en secundario lengua y literatura. “Me enamoré del lugar, de todo, no me importaba la cantidad de horas. Hasta el 2010 seguí trabajando además en casa, pero cada vez incrementaba horas en la escuela secundaria por lo que dejé de dar particular”. 

En octubre del 2012 estaba en su casa con bronquitis, “la primera vez que tuve licencia” cuando la fue a ver el representante legal de la institución y le ofreció la dirección de la escuela a propuesta de –hasta ese momento directora del nivel secundario-Evangelina Guardia y de su secretaria Alejandra Abajo.

“Gracias a Dios dije que sí, me di cuenta que podía hacer mucho y que encontré algo que me hacía muy feliz”. 

Mientras que el representante legal le planteaba la necesidad de contar con ella también le preguntó si quería saber cuánto iba a aganar, pero Marcela se negó porque su decisión no tendría que ver con eso. “Lo anecdótico es que cuando dejé la cantidad de horas que tenía -en el ex Colegio Nacional, en la ESB Nº 11 durante 11 años- gané 500 pesos menos”, dice Marcela y se ríe con el recuerdo. “Gracias a Dios dije que sí, me di cuenta que podía hacer mucho y que encontré algo que me hacía muy feliz”.

Hasta el 2015 la jornada fue simple, pero de a poco ya había dejado horas en otras instituciones demás sorprendida con el sentimiento de pertenencia que tuvo por el lugar que la envolvía más y más. “La decisión de jubilarme fue muy difícil, me costó muchísimo, no me podía ir, durante la despedida en el acto de fin de año hubo chicos de todos los cursos y además todo lo que me escribieron, por eso siento que podría haber hecho mucho más, pero entendía que tenía que dejar a nuevas generaciones. Soy inquieta por eso sé que me voy a seguir quedando”, afirma la profesora. 

Marcela disfruta la vida en la ESEA


En su teléfono está la agenda de todos los números de las familias y docentes de la Escuela de Educación Secundaria Especializada en Arte, “me preguntaban a qué hora entraban los chicos o salían, nadie me molestó, siempre estuve abierta a los mensajes de las familias de la Escuela”, explica. 

Como la decisión que debía tomar fue difícil informó la novedad un tiempo antes “prefería que se supiera que me iba a jubilar para ayudarme también a tomar la determinación, me costó dejar a mis compañeros -que son gente muy buena y profesional a Diego y Facundo-mis preceptores- me quita el sueño pensar en quién va a seguir en la dirección. A mí me acompañó mucho Florencia Vaccare –que también se jubiló-al igual que mis profesores”, manifiesta. 

De su rol directivo explica con gracia, “fue un paracaídas mi aterrizaje a una especializada en arte le puse onda, compromiso, lectura, capacitación, por lo que estoy segura que se necesita alguien del palo con mucha garra y conocimiento para seguir en la ESEA y por eso mi idea es seguir ayudando desde la cooperadora porque se necesitan recursos, mejores y nuevos espacios”. 

Asegura, en ese sentido que estará en febrero en la institución “para ver qué pasa” y apoyar a quien tome la dirección -que espera sea alguien de artes visuales- además de trabajar para una cooperadora fuerte y “poder salir adelante”. 

Rescata el ejemplo de la del nivel inicial en la que trabajan ex docentes como Marcela Chialva y Patricia Fernández, “muy fuertemente por eso la idea es tomar ese ejemplo”. 

El equipo docente que acompañó la tarea de amor iniciada por Marcela



El mayor logro 
 “Nos visibilizamos más, el acompañamiento y participación en Feria de Ciencias, Arte y Tecnología, Fiesta del Color, había gente que no sabía que había secundario en Virgen de la Carreta -y no porque la anterior gestión no se hubiera ocupado- creo que un poquito nos sacamos el estigma de ser una escuela en la que las flechas andan volando de salón a salón. Hay mucho prejuicio por eso necesitamos trabajar mucho en este sentido”, destaca Marcela. 

“Nunca fui un directivo…El pan lo repartía yo, fui el directivo para hacerme cargo, pero siempre a la par, jamás me encerré en la dirección o estuve ausente ¡Jamás!” 


“Nunca fui un directivo…El pan lo repartía yo, fui el directivo para hacerme cargo, pero siempre a la par, jamás me encerré en la dirección o estuve ausente ¡Jamás!” 

Una mujer todo terreno que siempre está presente, activa, dedicada, amiga, compañera, única en su estilo. Una suerte que esta “paracaidista” cayera en la Escuela Especializada en Arte, ejemplo de superación continua y capacitación permanente. La madre y la esposa, la profesora todas en una, todas en Marcela.

La vida nueva y más pasión 

 “Me llevo de esta etapa que finalizó amistades”, dice Marcela e interrumpe la charla ahogada en sus lágrimas y emoción, “son compañeros pero son mis amigos-continúa como puede-además que este trabajo despertó la pasión –que siempre tuve en todo lo que hice- pero me hizo mucho más apasionada. Es algo que siempre trasmití a los alumnos que hagan lo que quieran-lo dije en el discurso final-sin importar si se nace o se hace, la idea es no ser tibio, donde les toque que lo hagan sea con mucha pasión y si no se sienten así, deben buscar el lugar que los contenga de esa manera”, expresa la profesora y ex directora. 

Mensajes amorosos para Marcela Brajovich

“Por eso me voy –declara-porque tengo miedo de quedarme y que haya demasiados cambios que me dejen hacer lo que quiero con la misma pasión “. Finalmente afirma que “no podría estar a medias en la escuela nunca, entonces este es el momento”. Marcela encontró en Virgen de la Carreta más que pasión, encontró la razón de su profesión.