La Región

Reta

Un bien de familia de nombre Walter's

23|01|19 12:38 hs.

La familia y la playa, una unión de más de cuatro décadas que se extiende con el más pequeño de la familia. 


El parador en tiempos de reformas y mejoras, que se sucederán luego de la temporada a las que ya se han efectuado apostando a brindar lo mejor en Reta.   

Todo comenzó con un quiosco de chapas, peleándole a la arena y todas las adversidades propias de un lugar casi sin explorar en materia de servicios. 

Hoy, hace 42 años, Walter’s inscribía, quizás sin imaginarlo, su nombre como una insignia de cada verano en Reta. 

“La idea sigue siendo la misma con algunas cosas para modificar pero siempre para crecer un poco más, el trabajo en familia, darle para adelante, mantener muchísimo las raíces de dónde venimos”. 

Esta expresiones pertenecen a Maricel Pereyra, hija de …. y Walter, hoy tomando en buena parte la posta del parador. Y esas raíces de las que habla tienen que ver en “cómo había empezado mamá”, sostiene, ya que de aquel primer quiosco Maricel llegó un par de años después. 

“Todo esto lo hicimos juntos, en familia, yo creciendo a la par de ellos en la playa, aprendí todo lo que hacemos viéndolos a ellos, cada cosa aquí es parte de nosotros”. 

 Vencida la concesión anterior, el balneario salió a licitación y allí surgió la incertidumbre.”Cuando tuvimos que volver a licitar, por momentos me ponía en un lugar más neutral, y surgía la pregunta de qué hacíamos si no se daba, porque no se lo que es estar un verano en Tres Arroyos y ahí me agarraba un poco la desesperación, y venía lo de pensar que si no era el balneario qué otro proyecto podía ser”. 

No obstante “por suerte todo sigue estando y seguimos proyectando con qué vamos a seguir, y quien venga el próximo verano lo encuentre otra vez cambiado, renovado como pasó esta temporada con la ampliación de las tarimas de afuera, todo lo que se arregló y se pintó, lo que fuimos modificando, una rampa para sillas de ruedas o personas con capacidades diferentes de treinta metros para acceder a la playa, sabíamos que estaba faltando y teníamos que darle ese servicio a la gente”, contó Maricel. 

 También recordó que “hace varios años que tenemos la silla anfibia del Rotary de Tres Arroyos, y por ahí no le damos difusión porque la gente que la necesita sabe donde está. Pero este año volvimos a dar a conocer que la silla está en este balneario y pueden venir a buscarla y llevarla a cualquiera de las otras bajadas, lógicamente con el acompañamiento de papá o el mío, o bien de los guardavidas que necesitan utilizarla. Siempre con la responsabilidad de devolverla a este lugar, de nada serviría tener la silla anfibia y que no la pueda utilizar alguien que la necesite en otra bajada”. 

Maricel pasó a ser un poco más la protagonista del nuevo Walter’s, pero siempre con mamá y papá acompañando. “Incluso cuando planteo que quiero hacer esta u otra cosa son ellos los que ponen la calma necesaria para analizar y marcar algunas pautas y tiempos, que ellos lo ven desde otro lado. Los escucho siempre porque saben mucho y entonces por ahí freno y empezamos otra vez”. 

En ese complemento familiar el servicio también se amplió, ya que “este año estamos trabajando bien de noche, que antes no lo hacíamos porque quien estaba encargada de la cocina era mamá y llegaba al final del día cansada, ahora cambiamos los roles y yo estoy en la cocina, entonces llega la noche y viene gente a cenar y seguimos. Es un sacrificio porque se hace muy tarde y al otro día hay que arrancar bien temprano. Es agotador pero por el otro lado uno se siente feliz, porque estoy haciendo lo que me gusta”, asegura Maricel. 

Y también comenta que “mamá y papá están en el rol de abuelos, y lo que no puedo hacer yo durante el día lo hacen ellos, también nos complementamos en eso, mi hijo está viviendo lo que viví yo cuando era chica, esa libertad que nos da Reta a quienes tenemos hijos de saber que están jugando y no les va a pasar nada”. 

En cuanto a la temporada, Maricel dijo que está “linda, para lo que esperábamos hay mucha gente. Uno pensaba que si no se podía ir afuera venía acá, y por otro lado el miedo de que tampoco pudiera salir, sin embargo tomando en cuenta veranos anteriores, hacía fácil unos siete años que no teníamos todas las carpas alquiladas. La temporada pasada no ocupamos más de diez carpas y este año tenemos casi todos los días alquiladas la mayoría de los días las 25 que tenemos armadas, más allá de que los precios los mantuvimos similares a los del año pasado porque preferimos tener más gente y ganar en ese sentido”.                   

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