Interés General

Red Argentina de Municipios Frente al Cambio Climático

Siete municipios argentinos ya cuentan con sus Planes Locales de Acción Climática.

26|01|19 19:53 hs.

Gracias al apoyo de la Agencia Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ) a través del proyecto Programa Internacional de Cooperación Urbana para América Latina y el Caribe (IUC-LAC),  7 ciudades definieron sus líneas de acción en materia de mitigación y adaptación al cambio climático al año 2030. 


Los 7 municipios abarcan 1.122,56 km2 de superficie donde habitan 629.370 de personas. 

Todos cuentan con su inventario de gases de efecto invernadero (GEI) para el año base 2014 verificado por organismos internacionales, y suman en total 1.937.489,41 toneladas de dióxido de carbono equivalente (tCO2e).

Las áreas que han liderado la coordinación del desarrollo del PACES fueron: 
• Dirección de Bromatología y Saneamiento, Municipalidad de Bell Ville. 
• Dirección de Jardinería, Ornamentación y Arbolado, Municipalidad de Caseros.
 • Dirección de Ambiente y Energía, Municipalidad de Godoy Cruz. 
• Subdirección de Ambiente y Energía, Municipalidad de Guaymallén. 
• Área de Gestión de Residuos Sólidos Urbanos, Municipalidad de Monte Buey.
• Área de Energías Renovables y Redes de Desarrollo Local, Municipalidad de Venado Tuerto.
• Secretaría de Planificación Estratégica, Desarrollo Urbano y Ambiente, Municipalidad de Villa General Belgrano. 


Los 7 municipios abarcan 1.122,56 km2 de superficie donde habitan 629.370 de personas. 


Frente a la problemática del cambio climático, los Gobiernos subnacionales están asumiendo roles cada vez más protagónicos para combatirlo por su capacidad de incidir de manera rápida y eficiente en los territorios. 

Para alcanzar los objetivos definidos en el Acuerdo de París en diciembre de 2015, es necesario que todos los niveles de la administración pública tomen acción para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse al cambio climático. Además, más del 50% de la población mundial vive en centros urbanos, los cuales concentran más del 70% de las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2) y más del 66% del consumo mundial de energía. 

De aquí la importancia de abordar el cambio climático desde una perspectiva local. Su conocimiento sobre las problemáticas que afectan a la comunidad y las posibilidades de mejora, convierten a las ciudades en actores fundamentales para transformar estos desafíos en acciones concretas de mitigación y adaptación. En el marco del Pacto Global de Alcaldes por el Clima y la Energía, los municipios firmantes se comprometen a presentar, en un plazo no mayor a los tres años, un Plan Local de Acción Climática. 

Éste debe basarse en un Inventario de emisiones de gases de efecto invernaderoy en una evaluación del riesgo y vulnerabilidades climáticas, que componen el diagnóstico de la situación actual del municipio. Estos elementos sirven para definir el conjunto de acciones que las autoridades locales llevarán a cabo para alcanzar sus objetivos. 

Los Planes se conciben además como herramientas de gestión que deben ser monitoreadas y verificadas periódicamente de forma tal de conocer claramente el grado de avance en las acciones propuestas y las brechas que restan por saldar. Pero además, pueden y deben ser reformulados a medida que se avanza en el proceso de implementación para ir incorporando modificaciones que reflejen las dinámicas municipales sin perder de vista los objetivos planteados y en todo caso, hacerlos más ambiciosos. 

 Las estrategias de Mitigación desarrolladas en los 7 municipios han tenido gran enfoque en la cuestión energética promoviendo los planes de eficiencia energética en alumbrado público, edificios municipales, residenciales, comerciales e industriales. 

Todos cuentan con su inventario de gases de efecto invernadero (GEI) para el año base 2014 verificado por organismos internacionales, y suman en total 1.937.489,41 toneladas de dióxido de carbono equivalente (tCO2e).

También han propuesto acciones relacionadas con la incorporación de energías renovables, principalmente solar fotovoltaica y solar térmica. El eje de transporte ha sido uno de los más complejos al momento de definir acciones concretas. 

Desafíos
Los principales desafíos se relacionan con la falta de intervención directa en los sistemas de transporte, ya que en muchas ocasiones son servicios privados o dependientes de otros organismos públicos. 

En lo que respecta a intervenciones en las flotas de vehículos municipales se han mencionado el traspaso a vehículos eléctricos y el aumento de la cantidad de biocombustible. 

En este marco, las acciones propuestas se relacionan con la difusión y promoción del uso de la bicicleta y de transporte público. 

Respecto al sector de residuos, gran parte de los municipios vienen trabajando fuertemente con la separación de residuos en origen. Aprovechando este favorable marco y con el objetivo de reducir las emisiones de GEI, las ciudades han reforzado los planes de gestión incorporando el tratamiento de la fracción orgánica a través del compostaje domiciliario y/o centralizado, así como también la biodigestión. 

Con las acciones propuestas, los 7 municipios se comprometieron a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero al año 2030 

En cuanto a las estrategias de adaptación, se incluyeron acciones relacionadas con la obra pública y la gestión del agua para evitar inundaciones (reservorios de agua, canalizaciones, desagües, defensas ribereñas, etc). 

También se tuvo en cuenta la reducción de vulnerabilidad, las propuestas de los municipios apuntan a mejorar la calidad de vida mediante cursos de formación laboral y educación. 

En algunos casos, se consideró la reubicación de barrios vulnerables, articulando las áreas de defensa civil y los planes de ordenamiento territorial.Asociado a esto, toman relevancia los sistemas de alerta temprana de tormentas y los protocolos de acción ante emergencias.

Por último, tuvieron su lugar en los Planes las estrategias de adaptación basada en ecosistemas, promoviendo la conservación de las áreas naturales protegidas, el aumento de superficie espacios públicos y los programas de forestación y reforestación. El financiamiento de las acciones es una de los aspectos más difíciles de establecer para las acciones proyectadas al 2030. 

Hoy los gobiernos locales están definiendo parte de su presupuesto a programas y obras relacionadas con mitigación o adaptación, pero debe reconocerse que para lograr mayores impactos se requiere el apoyo de fuentes externas. Por lo tanto, los próximos pasos estarán orientados a la búsqueda de recursos para la implementación de algunas de las medidas propuestas.

En este contexto, recientemente la RAMCC puso en funcionamiento un fideicomiso, una novedosa herramienta finaciera desarrollada con el objetivo de traccionar fondos de la cooperación internacional para la acción climática. Durante el transcurso del 2019, con un nuevo apoyo de la Agencia Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ) al menos otras 20 ciudades miembros de la RAMCC elaborarán sus Planes Locales de Acción Climática, posicionando a Argentina como el país con mayores avances demostrados en América Latina.  

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