La Ciudad

En La Estación y en Quelaromecó

Dos oportunidades de apreciar “El Che y yo”

28|01|19 14:47 hs.


Fotografías Gentileza producción "El Che y yo"


El viernes 1º de febrero se podrá apreciar la obra “El Che y yo” en el Centro Cultural La Estación, a partir de las 21.30, mientras que el sábado 2 estará ante el público en Quelaromecó, en este caso desde las 21. 

El estreno tuvo lugar el 5 de agosto pasado en la ciudad de Buenos Aires, con muy buena respuesta del público en el teatro Korinthio. Este verano sube a escena en Mar del Plata y Miramar, alternando funciones programadas entre las dos ciudades, lo que permite que forme parte de los premios Estrella de Mar 2019. 

Esta prevista la participación de la obra en diversos festivales de nuestro país y también en Chile, mientras que para fin de año intervendrá en el Festival de Teatro Latinoamericano de La Habana, Cuba. 

La sinopsis señala que “en Bolivia, La Higuera, Lari Lari, criatura mitológica de la región andina, preocupada por su pérdida de popularidad, dice haber atrapado al Che con el propósito de robar su alma y así apropiarse de la fama del guerrillero”. 

El encuentro se produce en la escuelita de la zona entre el 8 y el 9 de octubre de 1967, día de la muerte de Ernesto Guevara. “Revela un Che íntimo, atosigado por los embates de ese extraño ser dispuesto a todo para recuperar el prestigio y el respeto que supo tener en otros tiempos”, indica. 

“Como nunca” 
Los dos actores que protagonizan “El Che y yo” son Laurentino Blanco y Tomás Claudio. La Voz del Pueblo dialogó con Laurentino Blanco, quien en primer término señaló que “el argumento es como una excusa para mostrar al Che en su último día de vida, a partir de la mirada del autor y director de la obra Raúl Garavaglia. 

En la escuelita de Bolivia donde lo fusilaron, tiene un encuentro con este ser, que es un mito que hoy en día en Bolivia está olvidado”. 

Observó que se trata de mitos desconocidos por los jóvenes, pero que “existen y nosotros, investigando, descubrimos los poderes que se le atribuían a Lari Lari. Se apoderada de las almas de sus víctimas para conseguir lo que quería”. 

Una particularidad que tenía Lari Lari es que “se iba convirtiendo en un montón de allegados a la víctima. Entonces se realiza un recorrido de distintas épocas de su vida; la maestra de la escuela, la mujer que lo crió y cuidó, una vieja enana que da información”. 

Laurentino Blanco sostuvo que “por momento el público no sabe si el Che lo está viviendo de verdad o son como fantasmas que aparecen porque se encuentra solo y moribundo, en sus últimas horas. Física y emocionalmente no da más”. 

Como un aspecto particular y que considera valioso, afirmó que “se ve lo emocional, al ser humano. Es una obra que no es política. Sí claramente contiene un montón de datos históricos que son necesarios. Muchos jóvenes se acercaron a ver este espectáculo y al tener todos esos datos se enteraron de manera más entretenida quien fue Ernesto Guevara. Yo tengo 43 años y tampoco sabía mucho más que por ahí, lo que sabe el grueso de la gente”. 

Para poder plasmarlo, debió conocer los distintos aspectos de su personalidad. “Se lo ve como nunca, en sus últimas horas, replanteándose un montón de cuestiones”, explicó. 

La escenografía es muy austera, por el hecho de que transcurre en La Higuera, “una escuelita en el medio de la nada”. 

Valoración 
La versatilidad de Tomás Claudio es un aspecto destacado en las críticas periodísticas. “Se pone de relieve su ductilidad. Tiene un mismo vestuario para toda la obra, una especie de calza color piel, va pasando por muchos personajes”, describió. 

También recibió una apreciación positiva “el texto muy rico de Raúl Garavaglia” y el parecido físico que logra Laurentino Blanco con Guevara. 

“El personaje está con el pelo largo y la barba, tiene las piernas lastimadas, justamente porque ocurre en sus dos últimos días. Hay también algo que sucede en medio de la obra, a partir de la muerte del Che se pasa como a otro plano”, anticipó. 

Expresó su satisfacción porque desde el estreno en agosto, han realizado muchas presentaciones y con muy buena cantidad de espectadores. Recordó que “tardamos seis meses en armar todo el proyecto desde que se hizo el casting, los actores, el estudio de los textos, los ensayos”. 

Dijo que “la aceptación del público fue buenísima y después se sumaron las buenas críticas de especialistas de arte en radios y diarios como La Nación. Es algo que nos impulsó, evidentemente llama la atención e interesa. En Mar del Plata hubo dos teatros que estuvieron interesados”. 

La participación en los premios Estrella de Mar será otro momento importante, en el transcurso de la temporada de verano. “El público sale súper emocionado –expresó con énfasis-. Uno como espectador puede ver al ser humano, no nos quedamos con el mito. Ayuda a descubrir otras facetas”. 

“Tenía ganas” 
No se conocía con otros integrantes del elenco. Tiene 43 años y se dedica a la actuación desde que era un adolescente. 

“El año pasado tenía ganas de hacer algo más comprometido, más dramático. Me llegó un casting, estaban buscando al personal del Che Guevara, conocí al director, al otro actor y así se fue armando el equipo”, señaló. 

También puntualizó que “el director y autor Raúl Garavaglia comenzó a desarrollarlo sobre una idea de Miguel Iglesias, quien después falleció”. 

En el cierre de la entrevista, se mostró “muy contento de poder ir a Tres Arroyos. Una ciudad que visité un montón de veces con otros espectáculos. Por eso agradezco también a José Luis Rodríguez, a quien conozco desde hace años y fue quien nos hizo el nexo y el contacto con el Centro Cultural y todos ustedes”.

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Laficha

Una obra de Raúl Garavaglia, sobre una idea de Miguel Iglesias
 Elenco: Laurentino Blanco y Tomás Claudio
 Asistencia de Dirección: Lautaro Lombardo 
Asistencia de Producción: Ana Tolosa 
Operador de luces: Rebeca Rossato 
Diseño Gráfico: Decero Identidad Gráfica 
Utilería: Matías Noval 
Fotografía: Tomás Arguindegui 

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