Sociales

Después de 40 años, para Néstor Azconegui

“Dejar el seguro no me fue fácil”

13|02|19 19:56 hs.

El tango dice “que veinte años no es nada” pero cuarenta en un mismo rubro sí. Por esto, para disfrutar un poco más de los nietos y porque la salud en un momento le tocó timbre para advertirlo Néstor Azconegui decidió “dar un paso al costado” y contarle a LA VOZ DEL PUEBLO cómo fue la decisión y su historia laboral. 


Néstor se inició en el mundo del trabajo en Tres Arroyos a los 16 años, cuando vino del campo en Irene. Lo hizo como de peón de albañil con su tío, luego un tiempo en Calzados 77 y más tarde ingresó en la Cooperativa Agraria. “En el año 79 me proponen hacer seguros para La Tandilense y había abierto una oficinita acá en Chacabuco 455, pegado al Plaza Hotel. Y bueno la tomé; yo estaba trabajando en la Cooperativa Agraria de la que me desvinculé –luego de 14 años- a pesar que estaba bien posicionado pero era una oportunidad diferente. Yo en ese momento tenía dos hijas muy chicas de 4 y 2 años y era un riesgo grande. Pero también envalentonado por Rodolfo Espeluse que me dio no sólo una gran mano sino que me alentó, decidí tomar la decisión”.

El inicio 
Esta alternativa le interesó, ya que la probaba los fines de semana, “y me fue muy bien”, tuvo un acompañamiento de los asociados de la Agraria y se hizo cargo de la oficina “de La Tandilense y a remarla de a poco”. 


Su oficina tiene, en el mueble que se ve detrás, un lugar privilegiado para las fotos de sus nietos y sus afectos


Con el correr de los años y el mismo día que asumía el doctor Alfonsín la presidencia se mudó a San Lorenzo 15/17 –la oficina de al lado de su último local-. Con el correr de los años pudo comprar la propiedad que era la tornería de Damiani y hacer su oficina más departamentos arriba. “Me ha ido muy bien pero le he dedicado mucho por eso es que me gasté… medio que me saturé porque no sólo son las horas que le dedicaba acá sino el trabajo que me llevaba a mi casa. Eso le restó atención, que creo con los años lo he saldado, a mis hijas. Tengo dos hijas casadas, una de 45, en Buenos Aires, en una empresa multinacional y con dos nietos y otra de 42 que trabaja en la Universidad del Comahue en Neuquén con otro nieto. Motivo por el cual con mi mujer nos hemos dedicado un poco a pasear todos los años pero llegado este momento –tengo casi 72 años- me di cuenta que le he dedicado mi vida al trabajo”.  

Aviso 
El año pasado tuvo un llamado de atención de su salud, “me tildé –dice sonriendo refiriéndose a esto- y gracias al doctor Fernando Burón que me contactó con gente de Buenos Aires me sacaron a flote, aunque tengo que hacerme un control periódico cada seis meses y voy muy bien”. 

Por eso desde hace un tiempo comencé a pensar en cerrar esto pero dejaba a los chicos sin trabajo entonces me agrupé a un brooker que está conformado por El Progreso de Pigüé –compañía con la que trabajo-. Se llama ASV Brooker de Seguros de la cual soy accionista y Dios mediante hay un proyecto de estar cada vez menos acá aunque no los voy a dejar de acompañar. Además poseo un mínimo capital accionario dentro del brooker y yo voy a abrir mi oficina de atención acá a la vuelta -porque como sabés manejo el alquiler de varias propiedades y tengo un pedacito de campo- y en abril o mayo pienso trasladarme e incorporar un matriculado porque vamos a comercializar hacienda y demás. Un poco para mantenerme activo porque después de haber comenzado a trabajar a los 16 años… la inactividad mata”. 

Esto que obviamente se refleja en su personalidad, Néstor siempre fue hiperactivo y de seguro la inactividad resta de a poco posibilidades desde lo cognitivo. El se refiere a algunos de sus conocidos que al jubilarse es cómo que luego de ese primer tiempo de ocio se hace muy difícil el día a día. 

El seguro “es un trabajo muy estresante… porque yo quise. Si hubiera sido un despreocupado de los temas todo sería diferente. Pero yo me los tomaba como propios, entonces me insumía un desgaste y una peleas con las compañías de seguro…” señala. Porque en todo este proceso de años ha habido la “Ley 18.188, la UPCR, una tablita con la que transformaba en pesos, las inflaciones, ha habido de todo”. 

Final de un ciclo 
En cuanto a cómo se siente hoy con esta situación de dejar una profesión que lo ha tenido durante tantos años e insumiéndole tantas horas de su vida para Néstor “no es fácil”. Porque lo que más le cuesta a una persona que durante tanto tiempo ha estado “al pie del cañón” y que sigue en su casa en muchos casos restándole tiempo a su vida es decir “hasta acá llegué”. 

“Vos me conocés algo pero los que sí y mucho me dicen que es una locura haber dejado. Pero a los 72 años tengo una posición bastante tranquila en lo económico, mi señora también, y era darle un gusto a ‘la patrona’ de viajar un poco más”. 

“Es por eso que yo a esta gente de ASV les prometí que iba a seguir viniendo a la oficina porque la vinculación comercial y afectiva con los clientes es el capital más importante que uno en la vida comercial tiene”. 

Por ello es que “desde los 16 trabajo y llega un momento en que hay que parar. Sumado a que el cuerpo siempre te avisa… Yo cuando tuve este problema de salud estaba internado en Buenos Aires y a las 20 tanto mi mujer y mi hija se tenían que ir: volvían a las siete de la mañana… sabés las noches que pasaba mirando el techo y pensando…”. 

Esto nuevo también le dará más oportunidades de viajar y de “ver a mis nietos…” y muestra que en su oficina, en un lugar privilegiado, están los retratos de ellos. A quienes en muy poco tiempo les podrá dar algo más que un rato de visita y juegos. 

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Néstor Azconegui, después de cuarenta años “cambia de rumbo” laboral


Un nuevo camino
En cuanto a este nuevo emprendimiento, el de administrar propiedades en alquiler y campos, que según Néstor comenzaría en abril o mayo, luego de que la otra persona que lo va a acompañar se matricule –porque el sistema de comercialización de haciendas lo requiere-, no representa un nuevo desafío.

“Es por eso que voy a abrir esa oficina en Pringles 153 con hacienda y la administración de propiedades para tener un algo en que ocuparme y el resto también dedicarme al gimnasio, hago algo de actividad física, camino… esto ayuda. Pero tampoco me la voy a bancar si la necesito como ayuda el recurrir a una terapeuta”. 

“Es para tener un tipo de actividad y también para darle una mano a esta persona que recién se inicia”. 

Recuerdos 
En tantos años transcurridos Néstor habla con mucho afecto de Mario Capristo–hoy día jubilado y viviendo en Tandil junto a su familia-, su compañero de gran parte de su trayectoria. “El me acompañó muchos años ya que había sido compañero mío en la Cooperativa Agraria, excelente persona, con quien tenemos una amistad que sobrepasa esta palabra. Más otros empleados que he tenido conmigo, en definitiva siempre tuve buenas personas y un grupo excelente en la oficina”. 

Porque en definitiva tener esta clase de empleados cerca a él lo benefició y mucho “por la gran persona que es. Calculá que hasta las cuentas bancarias estaban a orden recíproca. Estaban Mario, mi mujer y yo, fíjate el nivel de confianza. Era una tranquilidad porque aunque somos distintos en algunos aspectos pero nos complementábamos bárbaro. Acá hay un grupo lindo de gente trabajando, siempre he tenido muy buenos empleados y acá estamos”. 

Saldo 
Luego de cuarenta años en el seguro le queda como saldo y recuerdo el que esta rama “es muy compleja. Tan difícil como da sus satisfacciones, la gente es muy agradecida cuando la atendés y le explicás la situación. También es un poco ingrata porque si no le das la razón ‘siempre’ se enojan porque creen que la compañía es un banco. La aseguradora tiene que pagar lo que le corresponde y hay mucha gente que esto lo entiende, otra que lo entiende y se hace la que no entiende –dice sonriendo- y más cuando no pagan”. 

Azconegui recuerda que en muchos casos sus clientes se han ido trasladando en el tiempo ya que aún hoy “tengo asegurados que son de la tercera generación. O sea que sus abuelos fueron clientes míos cuando me inicié, algo muy loco pero a la vez muy lindo”.  

El boca a boca 
Conociendo desde afuera el mercado asegurador y por el boca a boca en muchos aspectos Néstor Azconegui se transformó en una “marca”. Dejó de ser un productor de seguros para ser una marca comercial a lo que él agrega que “es posible. Te digo más cuando se hacían las exposiciones policiales ponían en el lugar donde va la compañía ‘Azconegui’ y yo no soy compañía de seguro” dice y vuelve a reírse de estas situaciones que realmente reconfortan. 

A pesar de que trabajó con diferentes compañías como Royal, Sura, El Progreso, Meridional y le ponían Azconegui… era una risa. Porque después me consultaban por dónde estaban asegurados”. 

El caso de retirarse un poco Néstor lo explica con la anécdota del futbolista que lo hace cuando él quiere “y no por la decadencia. A mi con esto que me pasó con mi salud me dio el alerta porque imaginate si yo cometo un error con una póliza y comprometo a una compañía de seguros o incluso a mí mismo. Tiro por la borda tantos años de sacrificio algo que ahora me doy cuenta”.