Sociales

Recuerdos de Claromecó

Historias de boliches, fiestas privadas y otras yerbas

13|02|19 20:26 hs.

Por Horacio Arbasetti
Fotos Hugo Cortés

Desde hace muchas temporadas se habla de la reinstalación de los boliches bailables de Claromecó. De los eventos nocturnos que se realizan en los diferentes paradores playeros o aún en la cancha del Recreativo. 

Pero hace años, allá en el tiempo otras eran las formas de denominación y lugares de encuentros en “la villa”.

Y es tan así que en los otrora años 50-60 y principio de los 70 los “boliches” tenían en Claromecó otras denominaciones de acuerdo a su estatus. 


El Corsario, el iniciador de la noche claromequense. Fue el lugar donde funcionaron más boliches en Claromecó, en 9 entre 32 y 34


Uno de los lugares que más de ellos tuvo en sus instalaciones fue el local de calle 9 entre 32 y 34, frente a la plazoleta que hoy está ubicada la Oficina de Informes Turísticos. Allí comenzó la “historia de la noche” claromequense. Primero fue el turno de El Palace, luego brevemente El Tucu Tucu (hasta que se instaló en la costa del arroyo) y el más conocido fue El Corsario para años más tarde terminar en La Choza.


El Farolito, en 28 entre 9 y 11, cuyo dueño fue Anibal Paz


También boliche, en aquellos tiempos, era el lugar donde se podía tomar una copa y quizás comer algo. También existían un mix en el que convivían esto más la venta de comestibles, mercaderías. Estaba el de Montero, ubicado en la esquina de las avenidas 15 y 26. Lugar que fuera escenario de varios hechos violentos, hasta uno de muerte. El de Josué Simonelli, en la misma avenida 15 esquina 28. El de Crescencio González, a mitad de cuadra de la calle 9 entre 28 y 30. El Farolito, siempre regenteado por un alegre y muy conversador con sus habitués Aníbal Paz. El consabido de Doña Victoria (que dio lugar y nombre al edificio que en planta baja ocupa El Artesano), en la esquina de 7 y 28, lugar desde donde salía el micro de la empresa Detroit que hacía el trayecto uniendo San Francisco con Tres Arroyos. Y en la esquina de la 26 y 9, el de Arbasetti Hermanos. En todos ellos los “tragos” de onda eran desde los consabidos vino con soda, Gancia o Cinzano cortados con limón o Fernet, la menos popular Ferro Quina Bisleri y en menor medida cerveza o alguna gaseosa como la Crush también con Fernet. Además de acompañarlos con algún sándwich de jamón y queso, o de mortadela, salame o algún matambre casero… por supuesto todos cortados “a cuchillo”. Esto acompañado por las aceitunas, el popular “queso Mar del Plata” (ahora Holanda o pategrass) y maníes… de papas fritas o “snacks” ni hablar… 


En la esquina de 26 y 9, desde 1937 hasta 1975 estuvo El Almacén de Ramos Generales de Arbasetti Hnos.


Nada que ver la particularidad de los tragos que hoy en día se pueden consumir tanto en los diferentes paradores de la playa, en las fiestas privadas o las “fogatas playeras” que ahora están pareciera que de mucha onda.

La noche 
La noche en aquellos tiempos se cortaba muy temprano ya que un ratito antes de las 0 la Cooperativa Eléctrica daba la señal de corte y después… hasta las 7 de la mañana… a oscuras o algún que otro farol Petromax. Más tarde y con el devenir del verano comenzaron a extenderse los horarios y si se quería salir las alternativas eran el consabido Tucu Tucu de Toto Viñes, al fondo de la 22 y 3, o años más tarde el Jockey Club ubicado en la esquina de la Plaza Luis Piedra Buena (11 y 28). También hubo uno en la playa, más precisamente en el balneario más céntrico de esos tiempos (el de la familia Milanesi) que se llamó Cuando Calienta El Sol, el que “misteriosamente” desapareció una noche víctima del fuego de manos anónimas. 


La barra de El Tucu, detrás de ella Toto Viñes


Años más tarde y ya entrada la década de los 70 surgieron La Terraza y los boliches La Corvina Loca (uno de los que más cambió de nombre y dueños) y La Choza (más tarde Yueve) que competían con el tradicional Tucu y Montoto –que fue el primer pub claromequense de calle 24 casi 3- ambos llevados adelante por los hermanos Pebe y Tachi Viñes. 


Levantando la mano, "El Búho" Correa en la barra de El Tucu


Más tarde desembarcaría la cadena de los reconocidos Yamó, de la mano de Dardo Hernández, que se ubicó en la calle 5 casi 22. En esa esquina fue Pablo “Manorro” Romano quien años más tarde construyó Monkey, hoy La Playita del Medio. También en la playa surgió La Barra de la mano de Gustavo Groenenberg y un reconocido hombre de la noche, el Oso Suárez.   

“Fiestas privadas” 
Si hablamos de las fiestas privadas, en Claromecó y durante muchos años, hubo un reconocido vecino que dirimía su estancia entre el balneario –en verano-, Buenos Aires y la neblina de Londres. Se trataba de Federico “Fico” Vogelius, quien primeramente tuvo o alquilaba una propiedad en avenida Costanera y 28 casi frente al Balneario Avila (luego Samoa). Allí durante la temporada podían verse los más sofisticados vehículos de la marca alemana Mercedes Benz o la sueca Volvo, casi todos con patentes de diferentes embajadas. Años después Vogelius edificaría su propia vivienda también sobre avenida Costanera, pero esta vez en la cuadra posterior a los Nueve Chalets en dirección al Faro. Un verdadero lugar casi transformado en una sala de arte por sus diferentes niveles interiores y la variedad de pinturas que poseía, hasta pileta de natación. 


Cuando Calienta el Sol, el primer boliche en la playa de Claromecó. Estaba ubicado en la bajada más céntrica, del balneario de Milanesi, en costanera y calle 7


Nada que ver con las ahora organizadas en los lugares playeros como El Parador (ex La Barra) o también las “fogatas” en diferentes lugares de la costa que convocan a los jóvenes a través de las redes sociales y que generaron algunas controversias esta temporada. 


Beto Gigena y su esposa, en la esquina del tradicional bar


La cancha del Club Recreativo fue sede en 2017-2018 de tres fiestas veraniegas organizadas jóvenes empresarios tresarroyenses -vinculados con reconocidos DJs- como la Cacho Fest, Tackle Partuza y finalizó con la Chau Che, como cierre del verano. Contraponiéndose con las que realizó el parador La Barra durante la pasada temporada. 


Los hermanos Gigena, con Pepa como reina, en El Corsario


En tanto durante este verano nuevamente el 31 de diciembre se inició con la Cacho Fest, en cancha del Recreativo Claromecó, que contó hasta con la participación del reconocido DJ capitalino Tomy Muñoz. En tanto El Parador (ex La Barra) fue el encargado de hacer la fiesta de cierre del tradicional seven de rugby playero y de numerosos recitales como los de los reconocidos Plan B y Arlequines, pero esto ya es historia del presente…