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Desde la Redacción

Escribe Jorge Enrique Mendiberri

La grieta institucional

17|02|19 10:43 hs.

Por Jorge Enrique Mendiberri


Más preocupante que la inseguridad misma es la simple identificación de, a esta altura, una inocultable grieta institucional entre los organismos encargados de combatirla.

Esta semana, las declaraciones de, nada menos, que el superintendente de la Región Sur de la Policía Bonaerense, comisario Gustavo Maldonado, responsabilizando de manera indirecta al Poder Judicial de la existencia de peligrosos delincuentes en las calles, a raíz de la recepción del beneficio de la libertad morigerada, le dieron un tono oficial al discurso que venimos escuchando hace años los periodistas de policiales en los pasillos de cuanta comisaría se recorre. 

El jefe policial, haciendo uso de un lenguaje coloquial, apeló a tres ejemplos de sujetos capturados en la calle en el marco de distintos hechos delictivos, quienes supuestamente debían estar cumpliendo un arresto domiciliario al momento de los hechos por los que acababan de ser aprehendidos. 

Los efectos fueron dos. El inmediato, la respuesta del Colegio de Magistrados de Bahía Blanca. Desde el organismo se sugirió que, los ejemplos a los que apela Maldonado ocurrieron porque los beneficiados con “salidas anticipadas” no están debidamente controlados.

Es como que, el organismo que representa a los jueces de esta jurisdicción, rechaza lo que sería un ataque tirando la pelota al área rival, sin referirse a los criterios por los que esos delincuentes fueron beneficiados con una libertad morigerada. Sino que responsabiliza por ello únicamente al supuesto deber policial de custodiar a las personas beneficiadas. 

El segundo efecto de la carta abierta de Maldonado, lo tuvo a él como protagonista. Es que en el término de las 24 horas que acababa de difundir su pensamiento, Bahía Blanca fue escenario de un nuevo crimen en el marco de un hecho de inseguridad. El dueño de un polirrubro fue asesinado de dos tiros por dos motochorros que fueron capturados a las pocas horas. Uno de ellos menor, el otro, de 18 años. Ambos tenían antecedentes por distintos delitos contra la propiedad.

Sin embargo, seguramente absorbido por la ola de indignación popular que generó esta noticia, y el recuerdo vivo de los fundamentos compartidos en su misiva, Maldonado debió salir ayer en LU2 Radio Bahía Blanca asegurando que “no pretendió criticar al Poder Judicial”. 

“Por esas horas me habían informado de tres situaciones de personas vinculadas con hechos y que estaban gozando de beneficios, entonces era un poco mostrar lo que habíamos expuestos en la reunión con el intendente”, comenzó diciendo Maldonado en el aire de la AM bahiense, antes de sostener que “en la carta hago mención al fracaso del sistema en cuanto a lograr la reinserción de estas personas, no fue con ánimo de criticar a la Justicia”. 

“Entiendo que los jueces cuando otorgan un beneficio lo hacen en el marco de la ley y, por ende, actúan conforme a ella. En todo caso, para satisfacer esta demanda social habría que modificar las leyes que tenemos en vigencia”, siguió diciendo. 

Sin embargo, a esta altura habrá algo que Maldonado ya no podrá tapar con excusas y es la existencia de una grieta entre el Poder Judicial y los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley en las calles. Un preocupante detalle que pone en riesgo la calidad de los procedimientos y las investigaciones, no se salvará con reuniones y fotos de representantes de uno y otro lado dándose la mano fraternalmente en los medios de comunicación. Sino únicamente con el descenso de la inseguridad o la aplicación más severa de criterios a la hora de otorgar beneficios a personas condenadas de frondoso prontuario, como respuesta a una población que vive con miedo.

Divididos, los últimos se llevarán la peor parte.