La Región

Juan Gasverde

“¿Qué felicidad siente una persona por matar a un animal?”

18|02|19 09:57 hs.

Hostigado por el entorno y con ganas de cambiar de aire y calidad de vida, Juan Gasverde decidió dejar Hurlingham para radicarse en Claromecó. “Nos enamoró la tranquilidad y nos ató lo lindo de esta zona”, expresó al hacer referencia a los motivos que lo llevaron a él, junto a su familia, a comenzar una nueva vida cerca del mar. 


La familia se asentó definitivamente en Claromecó hace ocho años, donde disfruta de placeres cotidianos que en su anterior lugar de residencia, por obvias razones ligadas con el entorno que lo rodeaba en el Gran Buenos Aires, jamás hubiera podido hacer. “Un gusto que tengo es el de levantarme a la mañana para ir a ver la playa. Es algo que prácticamente hago todos los días. Incluso, si hay que hacer mandados, primero me doy una vuelta por la costanera y después voy para el centro”, describió. 

Los Gasverde comenzaron a visitar Claromecó en la década del 80. Sus viajes desde Hurlingham hasta esta localidad respondían a cuestiones laborales. Sin embargo, con el paso del tiempo, el paisaje, la tranquilidad y el entorno natural conformaron el combo ideal para que esos viajes por trabajo se transformen en viajes de descanso. “Nos gustó la zona y de a poco nos fuimos instalando. Veníamos a trabajar en lo que eran techo de tejas, principalmente”, recordó.

Juan, más conocido como Tito, tiene un sentimiento especial por el cuidado del medio ambiente. En la actualidad, es guardafaunas y su figura es centro de consulta con respecto a determinados episodios relacionados con la preservación de la fauna de la zona.

- ¿Cómo nació su pasión por el cuidado del medio ambiente y la fauna de un lugar? 
- Cuando veníamos a Claromecó veía la abundancia de todo. Si íbamos a pescar, se pescaba, tanto desde la costa como embarcado. Recuerdo que lo hacíamos con un botecito de madera con un motorcito pequeño. Era una acelerada mínima de ocho o diez minutos, a la mañana temprano. A la hora de estar pescando, nos teníamos que venir por la gran cantidad de pescado que habíamos sacado. Por ejemplo, en la Bajada de los Pescadores, a las tardecitas, veía gente que sacaba cantidades impresionantes de almejas. Eso se daba entre 1985 y 1995. Yo me preguntaba ¿Para qué se saca tanto? Eso era total destrucción. Recuerdo que las lombrices de mar se sacaban con ácido muriático. Yo lo vi a eso. No me lo contó nadie.  
- ¿Qué le generaba eso? 
- Bronca. Ahora no hay lombrices de mar. Se terminaron, al igual que los cangrejitos a la orilla del arroyo. Tampoco hay lagartijas ni almejas. Entre los barcos que se llevan todo y la destrucción del hábitat están las causas por las cuales no está la pesca que había hace veinte años. Ya no queda tanto para estropear. Alguien iba a tener que empezar a cuidar. Junto a Ricardo D’Annunzio -secretario de Gestión Ambiental- y Carlos Avila se empezaron a hacer cosas para cuidar el medio ambiente.  

- Se emprenden iniciativas para el cuidado del medio ambiente. El municipio y entidades intermedias se han enfocado en eso. ¿Cómo responde la comunidad a eso? 
 - Los chicos son los que más y mejor responden. A los grandes les cuesta más. Mucho. 

 - ¿Cómo se llega con el mensaje a los adultos? 
- Charlando. Yo, últimamente, he logrado mejores resultados por medio de una charla que, por ejemplo, yendo con la policía a atrapar jauleros (personas que cazan los cabecitas negra o jilgueros). Ahí terminábamos con grandes discusiones. Ultimamente, se está logrando el objetivo con charlas y educación. En los colegios se habla mucho sobre la fauna silvestre y el medio ambiente. 

- ¿Se comenzó tarde con esa concientización? 
- Sí. Una lástima. Por eso hoy estamos sufriendo muchas cosas. Se tendría que haber arrancado, como mínimo, veinte años antes. Hay gente que va a los negocios a comprar veneno para matar sapos. El sapo, por ejemplo, termina con todos los bichos que, por ejemplo, andan en una quinta. Eso pasa porque falta instrucción y no se lee. El colegio y la casa son fundamentales para crear conciencia. El colegio educa pero los padres tienen que mostrarles a sus hijos que se deben comportar de una cierta manera. ¿Para qué sirve un rifle aire comprimido? Para hacer daño. 

- ¿Qué le diría a sus nietos?
- Que no rompan. Que cuiden. No hay tanto como para andar destruyendo. Todavía algo queda pero hay que preservarlo.  

- De lo que provoca el hombre, ¿Qué es lo que más bronca le genera?
- El trampero (cazador de pajaritos). Y por supuesto, el que pesca, por ejemplo, 250 pejerreyes. ¿Qué va a hacer con tanta cantidad? Se comerá diez o quince. Regalará otro tanto, pero más que eso no. La depredación es lo que más bronca me da. Al depredador no lo quiero. Al cazador, que se nombra así y que lo hace por deporte, lo trato de entender. Pero hasta ahí. ¿Qué felicidad siente una persona al matar a un animal? Hoy se está haciendo cada vez más la pesca con devolución. Se está dando mucho en concursos que se hacen en el norte. Y creo que es algo a pensar acá también. 

- Se está comenzando a tomar conciencia… 
- Sí. Muy de a poquito. Pero ya es una idea que nació. Como yo digo, es un arbolito que ya nació. Eso se va a expandir con el tiempo. 

- En Claromecó es frecuente ver pingüinos y lobos marinos en la costa ¿Qué debe hacer un turista ante eso? 
- Hay que dejarlos tranquilos. No hay que molestarlos. Eso es lo que hay que hacer. Nada más. 

-¿Qué mensaje puede dar en cuanto al medio ambiente?
- Hay que cuidar. A los chicos les digo que sigan lo que se les busca inculcar en los colegios. Hay generaciones que ya ven que el planeta no está como hace 50 años. Lo vemos a diario.