La Ciudad

En el Parque Miedan

La mano verde de Carlos y los brotes de su dedicación

21|02|19 12:34 hs.

Carlos Bustos es el cuidador y encargado del Parque Miedan. No hay dudas que ama el lugar y pone su alma allí. Tampoco que enaltece su historia con el trabajo generoso y paciente que realiza a diario. “Con este calor sufren las plantitas. Necesitan estar bien regadas todos los días”, dice Carlos al periodista de La Voz del Pueblo, que llegó justo a la hora de los mates. 


Sin embargo, los recreos son muy cortitos porque la misión de mantener todas las plantas en excelentes condiciones o de tratar de generar nuevos brotes y hacer germinar otras semillas no da lugar al descanso. 

El calor no impidió que cerca de las diez de la mañana la tarea en el Parque Miedan estuviera muy avanzada. Carlos se entusiasmó con la charla y la visita e hizo un recorrido por diferentes sectores del parque para mostrar los grandes logros obtenidos. 

Además de la belleza natural y de la prolijidad se observan pequeños árboles en crecimiento. Pero antes de explicar sus historias, Carlos señaló hacia el fondo del parque un espacio lindero a la cancha de Villa del Parque. “Atrás hay un claro grande sin plantas y recuperamos para ese espacio un paraíso y un aromo. A su vez, se hace una cortina de eucaliptos que va a atajar el viento junto con las otras dos plantas”, explicó. “Esto es a largo plazo -continuó el cuidador-, hay que tener paciencia. Uno pone las plantas pero no hay que dejarlas, después es necesario ocuparse todos los días, darles la humedad que necesitan y esperar que crezcan. Por eso le pido a la gente que viene que las cuide y no las rompa”. 

Mencionó como ejemplo un hecho ocurrido en el pasado. Indicó que “pusimos hortensias que desaparecieron, pero aun así no bajamos los brazos, seguimos metiendo para adelante”, señaló optimista.


“Es necesario ocuparse todos los días. Hay que tener paciencia”, destaca Carlos Bustos


La germinación 
En el pequeño refugio armado en un lateral del Parque Miedan, Carlos tiene su pequeño taller en el que trabaja para germinar y sacar brotes del “pino piñonero” o del madroño -que brotó la semilla- y según le contó Laura Miedan, quien vivió en ese lugar, era una planta que Luis Meister había traído de España especialmente para plantarla allí. “Vamos a rogar que se desarrolle bien, es una cría de la planta que trajo quien diseñó el parque”, expresó Carlos. 

En el piso del refugio hay carias, latas y botellas cortadas con diferentes brotes. “Tenemos semillas del madroño para que germinen”, sostuvo mientras alzó un frasco y explicó que “estas son semillas que están en agua del pino llorón, también para germinar”.  

No hay dudas de que Carlos Bustos ama el lugar y pone su alma allí


Regar 
La primera tarea del día es “arrancar a regar”. Cerca del alambrado y en medio del parque hay dos tesoros. “Este es un compañero del pino lacio, es un plantín al que todas las mañanas le damos agua”, manifestó al mismo tiempo que señaló una serie de otras pequeñas plantas en crecimiento que se encuentran paralelas al alambre que separa el parque de la calle; “esa hilera son frutales que trajo Inge (Andersen) a los que cuidamos mucho”, puntualizó acerca del segundo tesoro mencionado. 

Habló de otras especies, de las que dijo “también tenemos para germinar semillas del pino llorón y del piramidal”. Asimismo, mostró otra reliquia: “este es un brote del pino lacio que es el árbol grandote que está contra el alambre, también tenemos plantines de ‘los piñoneros’ que están chiquititos”. 

El paseo fue enriquecedor y de gran aprendizaje, un espacio verde que hace honor a su diseñador y al barrio que tanto lo cuida.