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Juliana Pacheco

El sueño de Juliana

03|03|19 09:44 hs.

Por Fernando Catalano


La emoción invadió el estudio de Canal 13, donde se emite en vivo el programa de Marcelo Tinelli. Un nudo en la garganta de Juliana Pacheco, y las lágrimas que instantes después no pudo evitar que broten de sus ojos junto con una sonrisa de satisfacción, contagió hasta la propia conductora del ciclo “Corte y Confección”, Andrea Politti. 

El sentimiento había tomado por igual a los jurados y hasta la hermosa modelo, que fue vestida por la modista orensana. Había comenzado la devolución. Tan sólo las primeras de las tres opiniones del jurado había quebrado la resistencia anímica de la participante del distrito de Tres Arroyos, que con sencillez y humildad en su personalidad –y mucha audacia al presentar su propuesta- conquistó el exigente gusto de los renombrados diseñadores que orientan el programa, que sale diariamente por una de las pantallas más vistas del país.

Un delicado vestido que con finos géneros utilizados por Juliana, dejaba parte del cuerpo de la modelo finamente al desnudo, se llevó las mejores notas que los participantes del programa pueden esperar. Ese segmento del programa la fortaleció como competidora de un ciclo que ingresa en la etapa más dura, la de la final. De un total de 14 participantes, quedan ocho, y ahora las eliminaciones serán más difíciles porque en el camino comenzarán a quedar los mejores. 


La emoción por un trabajo bien hecho por Juliana Pacheco, traspasó la pantalla del Canal 13


No es casual 
Pero no es casualidad. Juliana a los ocho años ya vestía a sus muñecas y a los 12 se confeccionó –completa- su primera camisa. Y asegura que no hubo un año de su vida donde la costura no haya estado presente; incluso mientras estudiaba para contadora, trabajaba en un taller en el arreglo de todo tipo de prendas. “Recién llego al departamento, estaba preparando unos moldes”, dijo Juliana en un tono amable a La Voz del Pueblo. 

No podía ser de otra manera. Se fue a Buenos Aires a dedicarle exclusivamente todo este tiempo al programa que le lleva entre 10 y 12 horas diarias de grabación y producción. “La dedicación es full time, tengo mi casa en Orense, y estoy de lunes a viernes en Buenos Aires”, contó. Y agregó que “después cuando llego acá hablo con la familia, estudio, miro desfiles, practico moldería”.  

Atravesó la pantalla 
La Voz del Pueblo sigue sus pasos en el programa, desde que su nombre ingresó en la producción del programa. Fue así que fuimos testigos del día en que su trabajo atravesó la pantalla y generó que muchos se quedaran tragando saliva, aguantando las lágrimas -o el llanto- pero por un buen motivo. “Yo trabajo para que eso pase, a veces pasa, a veces no. Te digo la verdad, lo que ocurrió con la devolución del jurado sólo estaba en mis sueños. Cuando me anoté en el concurso y me dijeron quienes iban a ser las personas del jurado, nunca imaginé que me iban a dar una devolución así”, confesó Juliana. 



Pero también pudo observar cómo fue la reacción de los reconocidos diseñadores que juzgan su trabajo. “El jurado estaba emocionado además, se vivía esa emoción de haber logrado un muy buen trabajo. Son palabras de una devolución soñada, y ocurrió. Ese día sentí que -personalmente- gané. Y da energías para seguir peleándola y poder convertirme en una diseñadora”, expresó. 

Reto a reto
Explicó también que cada diseño en el marco de la competencia, es generado por cada reto que llega desde la producción del programa. “Se te vienen ahí las imágenes y las ideas, porque la fuente de inspiración es el propio desafío, en este caso era una clienta, entonces uno trata de imaginar a una persona real –expresó-. Una clienta llegando a tu taller, y es una fuente de inspiración”. 

Pero también allí converge el llamado a enfrentarse con lo desconocido, como “los géneros que no los conocés hasta que estás en el desafío y abrís el material con el que vas a trabajar”. 

Para Juliana esa circunstancia “dispara la creatividad, las ideas, tratás de ver porque hay poco tiempo. Construís el modelo. Por supuesto que uno tiene toda una información, un backup de cosas de tu formación, lo que estudiaste, los materiales que conocés. No sale de la galera, tiene una base para poder crear después”. 

Lo nuevo 
“Corte y Confección” le ha generado un aprendizaje constante que se manifiesta también en el uso de elementos nuevos con los cuales trabajar. “En algunas ocasiones me dan materiales que nunca había trabajado, el abanico que usamos es totalmente amplio, principalmente me pasa con los que son de escenografía y show. No son los mismos géneros para un show que para uno de noche”, afirmó. 

Aclaró que “los vestidos de noche llevan materiales menos llamativos, y mucho más finos y delicados. Mientras que los de show llevan otros de menor calidad pero mucho más vistosos. Todo ese rubro para mi es nuevo”. 

“Horas mirando”
Cuando todavía el programa busca al mejor diseñador de esta temporada de “Corte y Confección”, Juliana se concentra en los próximos desafíos, y cuenta que admira a muchos diseñadores. “Me conmuevo y me encanta todo lo que está bien hecho, de cualquier desfile. Puntualmente me encanta lo que logró hacer Balenciaga, como el gran maestro de alta costura. Me parece superior, pero hay muchos diseñadores, me gustan desde Gucci hasta Calvin Klein. Me puedo quedar horas mirando desfiles de cualquier tipo, de todos te nutrís”. 

“Me quiero quedar”
Tampoco ignora lo que le está pasando a nivel personal, con la experiencia que recoge al estar rodeada entre los mejores diseñadores del país. “Sin duda día a día voy creciendo en lo personal y profesional, es continuo, me siento cada vez más feliz, más plena, porque es mucho esfuerzo, pero con un premio que es avanzar cada semana. Me quiero quedar hasta el último día en el concurso para aprovechar el aprendizaje, y por si tengo la oportunidad de ganarlo, porque es un sueño. Quedamos ocho participantes, y ahora llega la etapa final del programa”, indicó. 

No sólo su función es la de diseñar la ropa que las modelos van a mostrar en la pasarela de “Corte y Confección”, Juliana –como cada participante- deben además atender lo que se denomina el ‘total look’. “No sólo hacemos la moldería, el diseño –explicó-. Hacemos la confección, el planchado, e indicamos cómo va a salir peinada, con qué maquillaje y calzado, tenemos toda esa responsabilidad. No peinamos pero sí definimos cuál es el peinado y el peluquero nos escucha. Todo eso se evalúa. Es completo lo que aprendemos”. 

“Mi sueño es…” 
Mientras el final del programa se acerca, y ella continúa participando, imagina un futuro donde su profesión se complemente con la de diseñadora de modas. “Son inevitables, ambas cosas se potencian. Soy contadora y no lo puedo borrar de mí y tampoco lo quiero hacer. Ya soy modista y ahora voy a ser diseñadora, y mi sueño es vivir de eso”, dijo al concluir.