La Ciudad

Lorenzo Hugo Albani

Cuando decir adiós, es trascender

03|03|19 10:04 hs.

Por Fernando Catalano


-A esta altura, todos los años estaba acostumbrado a hacer otras actividades ¿no? 
-Por supuesto, sí. Organizando todo el inicio de un nuevo ciclo lectivo. Es bastante complejo porque están los que promocionan, los que ingresan, la cantidad de divisiones, acomodarlos en las aulas, laboratorios, talleres. Es un trabajo importante el del inicio del ciclo lectivo.  

-¿Coincidió con su jubilación, la maduración de su retiro? 
-En realidad yo trabajé muchos más años de los que normalmente son necesarios para acceder al beneficio de la jubilación. Pero en realidad el año pasado me surgió la inquietud del retiro más evidente a partir de una resolución de la Dirección General de Escuelas, donde jubilaban a todos los que ya tenían la edad y la cantidad de aportes suficientes. En ese grupo estaba yo. Eso después no se llevó a la práctica, sobre todo con el caso mío que soy docente transferido, pero cumplí. Inicié el trámite y me jubilé el 31 de enero de este año. 

-Es decir que hubo una situación extra a su propia voluntad, para jubilarse... 
-En algún aspecto sí. 

-¿No quería llegar a este momento? 
-Uno siempre tiene presente que las cosas en la vida se inician y tienen un fin. En mi caso la estadía en la escuela fue muy prolongada. Yo cumplí 50 años de actividad docente el 22 de abril del 2018.  

-Es un nombre propio en la escuela, así como José Luis Rodríguez, para la ex Media 2… 
-Sí,… (sonríe)  

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La cantidad de años que tenía Lorenzo Hugo Albani al iniciarse en la docencia 


-Ha visto pasar a varias generaciones de alumnos... 
-Exactamente. He tenido alumnos de los cuales he sido profesor de sus abuelos. Me acuerdo de muchos casos de alumnos, de quienes después vinieron sus hijos y después sus nietos. En realidad estas cosas pasan porque la Escuela Técnica no es ni mejor ni peor que otra, pero tiene una particularidad. Sus alumnos logran tener un sentido de pertenencia muy importante. Y por eso las cuestiones se van transmitiendo de los padres a los hijos. 

-Como alumno, ¿con qué edad ingresó? 
-13 años. 

-¿En qué momento de su vida se convierte en director?
-El 5 de octubre de 1990. Fui profesor hasta ese momento. de Laboratorio y Mediciones Eléctricas; Electrotecnia y Maquinas Eléctricas y Ensayo. 

-¿Cuantos años de docente y de director? 
-Me inicié como maestro en enseñanza práctica. Hasta el 97 di clases en el aula y en el taller. 

-¿Cómo llegó el cargo para director? 
-Primero fue para vicedirector. En ese momento era Alfredo Alvarez y asumió un cargo en la Regional 4 que le correspondía a Tres Arroyos. Funcionaba en Bahía Blanca, era la junta de calificación docente, y entonces asumo como director. 

-¿Por qué de vicedirector a director en el 90? 
-Porque en ese momento estábamos en CONET y había una disposición. El vicedirector de mayor antigüedad en el cargo se tenía que hacer cargo de la escuela. Fui titularizado en el ‘94. 

1990 
El año en que asumió en el cargo de director de la Escuela Técnica 


-¿Qué edad tiene? 
-74 años. Comencé como docente a los 23 años. En total son 61 años en la escuela. 

-Vio pasar de todo, ¿añora alguna época? 
-Creo que lo que añoramos todos los que transitamos esa etapa en la Escuela Técnica, es la primera década -ó década y media- del CONET. Surgieron todos los adelantos en la educación técnico-profesional de la República Argentina y eso fue desde el 15 de noviembre –cuando se funda el CONET- de 1959. En ese momento yo estaba en segundo año de la Escuela Técnica. 

De ahí en más se produjo una gran reforma en toda la Escuela Técnica en la parte curricular, sobre todo en las materias técnicas específicas y en la parte práctica de talleres. Eso fue muy importante, y se mantuvo hasta mediados de la década del 70’. 


Durante un acto escolar. Una de las muchas imágenes que son testimonio de su tarea en la entidad


-¿En la práctica, a un alumno o a un profesor en qué lo beneficiaba? ¿qué era distinto de lo que se vive hoy? 
-Hay muchas diferencias y hay cosas en las que no se puede tener un parámetro de comparación. En épocas anteriores la enseñanza secundaria no era obligatoria, entonces el alumno que iba específicamente a la Escuela Técnica, era porque le gustaba. Comparativamente no había una ventaja para un joven, porque tenía el 80 por ciento más de carga horaria, y un año más de estudios. Asistía, reitero, porque le gustaba y entonces ya tenía de antemano una ventaja. Lo que a uno le gusta es donde más probabilidades de tener éxito hay. 

-¿En algún momento costó ser director, por alguna coyuntura especial política, social y económica? 
-Creo que a mí me tocó una época bastante difícil y conflictiva. En primero lugar -durante ‘90/’91- por la famosa Ley Federal de Educación. Ahí quedamos completamente descolocados porque en ese proyecto era como que el país no necesitaba técnicos.

Era otro concepto político el país. No desaparecimos porque en ésta escuela – y en la mayoría de las escuelas del país- hubo docentes que pusieron el pecho a este problema que tuvimos. Los talleres no eran obligatorios, nosotros conseguimos mantener que todos los alumnos que fueran a la Escuela Técnica vayan a los talleres. Eso fue bastante traumático. 

-¿Qué significó ponerle el pecho? 
-No hacer caso a las directivas que emanaban –en el caso nuestro- de los inspectores. Decían una cosa y nosotros en realidad no la cumplíamos al pié de la letra porque no estábamos de acuerdo. En su momento decían, la escuela no necesita tener una oficina técnica. Es donde salen los planos, lo que se hace en los talleres, controles de calidad, etc. 

Lo mantuvimos y al contrario la modificamos, la tecnificamos. Ingresamos con la parte de computación en la oficina técnica. Fueron cuestiones que no llegaron más que a amenazas, y ‘te vamos a hacer un sumario, porque no cumplís’, pero con el tiempo eso pasó. 

Otro momento traumático también fue en el ‘94 cuando se hizo el traspaso de los servicios de educación a la provincia de Buenos Aires. Si bien es cierto que había interés en hacerse cargo de la Educación Técnica, en los primeros años no consiguieron gente para llevar a cabo con éxito la dirección de la Educación Técnica en la provincia. 

-¿Les impactó operativamente?
-Sí. Tiene una gran particularidad la Escuela Técnica de Tres Arroyos y es que el 90 por ciento de los docentes de las asignaturas científico tecnológicas técnicas específicas son egresados de la escuela. Tienen un sentido de pertenencia muy grande y no me costaba hacerles ver mi forma de pensar, que era la misma de ellos. Fueron momentos difíciles pero los pudimos soportar, hasta que en el año 2005 se promulgó la Ley de Educación Técnico Profesional que fue revertir toda la situación adversa que teníamos hasta ese momento. 


En los pasillos de la Escuela Técnica. Valora que “los alumnos logran tener un sentido de pertenencia muy importante”


-Se resistió… 
-Indudablemente un país sin educación técnica equivale a un país sin producción industrial. 

-¿Qué significó esa reivindicación en 2005, en lo cotidiano? 
-Esa ley –la 26.058- tiene en su articulado la reglamentación de la educación técnica del país y además tiene el articulo 42 con un sistema de financiamiento que equivale al 0,2 por ciento del gasto consolidado de la Nación, que es una cantidad de millones de pesos para equipamiento y el desarrollo de la educación técnica. Eso fue lo más importante, se pudo incorporar material didáctico, herramientas de taller y laboratorio de última tecnología. 

-Por ejemplo ¿qué ha llegado? 
-Herramientas, tornos, uno de ellos de control numérico que hay muy pocos en la ciudad, fresadoras de todo tipo, equipamientos de laboratorios y últimamente se incorporó un elemento para grabado cortado de metalmecánica.

-¿Qué escuela siente que deja?
-La Escuela Técnica de Tres Arroyos tiene un prestigio ganado en el orden provincial y nacional que no nos podemos adjudicar nosotros. Viene de épocas de muchos años. Está en marcha con todos los adelantos que se han podido obtener, creo que es de punta. Los alumnos y egresados son muy reconocidos y eso es lo más importante para un educador.  

-¿Recuerda algún docente que le haya marcado la carrera? 
-Como alumno he tenido la suerte de tener profesores muy importantes. Puedo hablar de muchos de ellos, pero Don Carlos Moscardi, que fue jefe de taller de la parte mecánica, que fue maestro y después compañero y me guió mucho en el desarrollo de talleres; el profesor Liva, en Matemáticas que después fue director mío; Alfredo Alvarez; Luis Grignoli que fue profesor de Historia, también lo recuerdo con mucho cariño porque a pesar de que -como la mayoría de los alumnos que vamos a la Escuela Técnica, no nos gusta mucho la Historia- él tenía sus modos y forma de hacerlo interesante. 

-¿Conoce a su reemplazante? 
-El reemplazo se hace con los vicedirectores, hay una paridad que están por definir entre dos María José Rodríguez y Hugo Muda, que prácticamente están empatados en las condiciones (María José Rodríguez es quien se encuentra ejerciendo el cargo). 

-¿Qué le dice a la comunidad en su despedida? 
-El sistema directivo de la escuela está bien organizado, ordenado y ocupado por gente que tienen los conocimientos necesarios para llevarlo a cabo mejor que yo.