116 años junto a cada tresarroyense

ST 15. 5°
Cielo cubierto

Sociales

Juan Furmento

“La familia es mi orgullo más importante”

03|03|19 10:54 hs.

Después de todo el tiempo de profesión, con gente que se formó con él, pero también que lo ayudó y también le enseñó, Juan Furmento se siente conforme. “He tenido un largo camino en la profesión y lo he vivido con satisfacción por haber trabajado en equipo. Y lo importante es el haber dejado el espacio para que la gente crezca", señaló. 


Además de sentirse reconocido por colegas y pacientes, afirmó que "la mayor satisfacción es mi familia. Ese es mi orgullo más importante. Ellos me han visto hacer guardias activas, corriendo en las madrugadas. Pero estoy satisfecho porque si volviera a ser médico recorrería el mismo camino. Ahora disfruto más la medicina, mucho más que hace veinte años atrás. Es así, pero quiero disponer mejor de mis tiempos, de mi familia. Tengo hijos afuera, toda mi familia en la capital federal. Y no he tenido oportunidades de estar en bautismos, cumpleaños, navidades, años nuevos. Me ha tocado faltar, pero me han comprendido y estimulado. Por eso mi núcleo es el que mayor orgullo me da”.

Momento duro 
La charla sobre su familia, dio lugar a mencionar la situación que le tocó vivir con su hijo Tomy, cuando sufrió el accidente en Australia. Juan Furmento se emocionó al recordarlo, porque al margen del médico siempre está el papá.

Contó que "el día que Tomás se quemó, un enfermero de terapia intensiva -Carlos Lamotte- me entregó un trabajo de atención primaria de pacientes quemados y a las tres horas vino mi mujer para darme la noticia que esto le había pasado a Tomy. Y fue terrible… terrible incluso porque el viaje lo hicimos con Los Pumas a Nueva Zelanda –de allí a Brisbane-. El avión era una fiesta pero mi mujer y yo estábamos 'de velorio'. Me acuerdo que estaba Agustín Creevy –ex capitán de Los Pumas- y toda la gente se abrazaba y se sacaba fotos. Yo en ese momento pensé 'me voy a sacar una con él para mostrársela a Tomás'… pero dije ‘qué lo voy a molestar’. Cuando llegamos nos fue a buscar una persona para llevarnos al hotel o al hospital. Pero mi mujer dijo…'no, yo quiero ir a darle un abrazo a mi hijo'... Tomás estaba vendado casi totalmente, el único lugar que tenía libre era la rodilla. Así que ahí le pudo dar un beso… pero estaba vivo. Y hoy por hoy eso es lo que importa. Que él está bien, trabajando, ya pasó…". 

Sonriendo, recordó que en el hospital de Brisbane, a los cuatro o cinco días "por las redes sociales ¿quién aparece?... Creevy y cinco o seis Pumas diciéndole 'Tomás fuerza que estamos con vos'… Es notable las redes sociales lo que logran, al margen de que Tomás jugó al rugby un tiempo. No sabés lo que era el cuerpo… primero no se podía parar, después lo hizo, caminó, trotó; te sentís agradecido. no sé si Dios o la medicina pero… le tocó sin lugar a dudas un milagro en su vida”. 

Habló de su mujer Natalia que "es el sostén de mi vida. Tanto en lo profesional como en lo diario, siempre trabajamos en equipo y nos ha sido muy fácil llevar las cosas".  

Inmigrantes
Su familia paterna vino como inmigrantes a la Argentina en 1853, desde Sabona –cerca de Génova-... Mi abuelo nació acá en 1878 y en 1904 se recibió de médico con sólo 26 años. Sabés lo que era esto para un hijo de un inmigrante; le cambió la vida a toda la familia... Soy ya tercera generación nacida acá. Diferente es mi mujer –Natalia- que nació en Argelia y es francesa; ellos eligieron nuestro país porque las alternativas eran Argentina o Australia. En los 60 para el inmigrante todavía era venir a 'hacer la América'. 

Aparte de que son franceses y con los anglosajones no se llevan bien. Uno sigue con ese espíritu de inmigrante de que si no trabajás no evolucionás”. 

Relató que “en Australia si no le resultas conveniente al país no entras y está formado por inmigrantes. Hay trabajo y oportunidades para evolucionar… pero no cometas una infracción porque te suben a un avión y…".  

Gallina de alma
En su escritorio hay una foto de sus tres hijos y él en el Monumental, porque los Furmento son "gallinas" de alma. Pero en su familia paterna todos eran hinchas de Boca y por parte de su madre, sus primos hermanos de River. "Y yo me hice fanático. Pobre mi padre, cometió un error y es haber dejado crecer un hincha de River”.

A Juan Furmento le sucedió algo parecido, porque “a mi hijo más chico acá lo hicieron hincha de Boca. Y un día me dijo en la mesa 'viva Boca' y yo le contesté 'mirá Joaquín levántate; acá de comer no te va a faltar pero a esta mesa no te sentás más. Te prohíbo que hagas un comentario así'... después me sentí muy mal por esto", comentó. 

Tiempo después y juntos fueron muchas veces al Monumental y más cuando River estaba en la B "íbamos todos ya que los dos más grandes estaban estudiando. Pero me costó caro... tuve que ir a la proveeduría de River y comprarle de todo, pero hoy es el tipo con el que tengo un contacto constante... hasta por whatsapp”, dice sobre su hijo Joaquín. 

La profesión, la familia, el fútbol. En definitiva la vida, con muchas satisfacciones y también dificultades que ha podido superar junto a los suyos.