Sociales

Juan Furmento y la terapia intensiva

“Es un trabajo en equipo”

03|03|19 10:57 hs.

La curiosidad de la nota surgió al ver un aviso de agradecimiento que decía "Terapia Intensiva Clínica Hispano Argentina. 04-02-1994/04-02-2019. Gracias a todos los que colaboraron en estos 25 años. Dr. Furmento". Por este motivo, fuimos a ver a Juan Furmento, quien en su consultorio contó esta historia a LA VOZ DEL PUEBLO. 


"Fui el jefe durante todos estos años en la clínica, hasta que hace cinco dije basta y ahora está a cargo de Adrián Laborde, a quién cuando fui director del Hospital le comenté que había que especializarse y él me escuchó. Desde hace 25 años que estoy en la terapia intensiva y si bien tengo 62, no voy a dejar de atender pero sí en un tiempo la terapia intensiva". 

Decidió publicar el mencionado agradecimiento "para reconocer a toda esta gente que trabajó conmigo y es muchísima. Médicos, enfermeros, mucamas, lo hicieron codo a codo conmigo –reiteró- y esto es una manera de que se sientan reconocidos". La terapia intensiva no era un servicio habitual, porque no había tal prestación en los sanatorios locales.

Su llegada 
Furmento vino a nuestra zona –Indio Rico- a fines de los ’80, pues es porteño y en la capital trabajaba en la residencia de terapia intensiva del Hospital Rivadavia. Llegó por una relación familiar de su mujer –Natalia- y en esa localidad se desempeñó como médico rural. 

En tanto, en los ‘90 se trasladó a Tres Arroyos. Su vinculación con el campo viene desde chico, pues sus padres tenían un establecimiento rural en Capitán Sarmiento y "mis veraneos eran allí. Por esto vine a Indio Rico, porque el campo yo lo mamé de chico. Si bien mi padre era abogado, él estaba en el campo. Mi abuelo era médico hace 115 años en Rojas, en 1904 se recibió y se fue allá", relató acerca de su historia familiar. 

Además tiene familiares médicos: “de hecho uno de mis hijos es cardiólogo –Juan Francisco-, otro que es agrónomo –Tomás- y el más chico –Joaquín- que está estudiando contador”.  


“Tenía pasión por la cirugía de Favaloro. Vine acá porque me gusta el campo, porque la medicina rural me encantó”


Un ídolo 
Realizó la residencia en terapia intensiva a partir de su interés en la cirugía. "Por ese motivo me dediqué a esto, éramos un gran equipo pero el Rivadavia se caía a pedazos y me vine a hacer medicina acá. Mi ídolo es René Favaloro, tengo libros firmados por él de cuando vino a Tres Arroyos hace unos 25 años a dar una charla en la EATA. Yo lo amaba, tenía pasión por su cirugía. Vine acá porque me gusta el campo, porque la medicina rural me encantó, porque Favaloro era cirujano y yo quería serlo. Cuando me ofertaron hacer terapia intensiva pensé… bueno hago un año y después veo, pero me empezó a gustar y acá me ves 25 años después". 

El médico en la terapia debe de ser especial, porque se encuentra en una zona sensible, que generalmente está en la frontera de la vida. Es quien debe hablar con la familia, el paciente y enfrentar todos sus riesgos, pero "originalmente no era así. En los 60/70 se empiezan a ver residencias de terapias intensivas. Porque en verdad el que hace esto es multidisciplinario. Hoy por hoy tenemos la suerte de tener un especialista al lado con el cual contar; por esto es un trabajo en equipo". 

Las 24 horas 
La terapia intensiva es el lugar donde se atiende a todo tipo de pacientes: el de riesgo anterior o posterior quirúrgico, el que pasa por situaciones conflictivas propias de insuficiencias de todo tipo, como el paciente que está en plan de trasplante y quien tiene muerte cerebral y está en condiciones de donar órganos. 

"Estas son áreas que atienden todo eso –dice Juan- y sus integrantes están capacitados para ello. Desde la mucama, el enfermero y el médico que está las 24 horas. Esa es la terapia intensiva bien formada; algo que acá lo inició y armó Jorge Becutti junto a Mirta Rodríguez, trabajando palmo a palmo en el Hospital Pirovano. Después me incorporo yo y más tarde lo hago con Adrián Laborde. En el Hospital formamos un equipo más grande con esta idea…", señaló. 

Los pacientes de riesgo post quirúgicos o por patologías no tenían en la Clínica Hispano esta posibilidad. En 1994, lo inició Furmento junto a Alfredo García y Gustavo Oby. 

Caruso, “fundamental” 
Los tres armaron una "terapia polivalente y se incorporó muchísima gente. Pero el verdadero puntal de la terapia intensiva, tanto de la Clínica como la del Hospital fue Juan Carlos Caruso”, destacó. 

En este sentido, dijo que “él tenía toda la experiencia de la organización y aparte es un profesional de primera que cambió la enfermería. Yo lo traigo al Hispano por esto y a terapia; el que estaba al lado del paciente las 24 horas era Juan Carlos y la mucama, por supuesto. La higiene en estos casos es fundamental. Juan Carlos nos enseñó a todos… a todos; del primero al último en cuanto a la minuciosidad. Por esto es que después lo sacaron para la enfermería de la Clínica Hispano. El todo lo cambió, tanto la enfermería y la terapia de la clínica, como la terapia del Hospital Pirovano. Para nosotros Caruso fue fundamental”. 

Furmento indicó que “después se incorporaron otros médicos, todas las especialidades, llamaban a la madrugada por un problema y estaban ahí. No puedo nombrar a todos porque seguro que pasaríamos horas y esto es un trabajo en equipo; si las decisiones no son consensuadas el primero que sufre es el paciente, la familia después. Nosotros tenemos que informar a la familia claramente cuáles son las decisiones y consensuar con ellos. Esto en lo académico es el ideal, todo el mundo tira para el mismo lado". 

Riesgos 
Explicó que hoy los tresarroyenses están a 200 kilómetros de un centro de alta complejidad cardiovascular, algo muy problemático por esta patología. Pero en poco tiempo la Clínica Hispano lo va a tener a través de área de unidad coronaria y un servicio de hemodinamia, coordinado por el mismo servicio que hay en Bahía Blanca y cuyo director es el doctor Alejandro Alvarez Iorio. "El va a poner un equipo acá y esto va a generar que nadie tenga que viajar para hacerse un estudio y permitirá a un paciente infartado atenderlo acá. Esos riesgos hoy existen", expresó. 

Comentó que antes en Tres Arroyos "había dos médicos terapistas, hoy hay cinco más, otros que vienen de afuera y varios están haciendo la especialidad acá". 

Después de este camino, valoró todo lo que se ha mejorado en Tres Arroyos desde "la época de Becutti, Mirta Rodríguez y yo. Esto garantiza que las terapias intensivas de hoy te dan mayores posibilidades de sobrevida que hace cuarenta años atrás, porque antes el médico al paciente lo veía dos veces al día".