Opinión

Reflexiones

El viejo y su perro

04|03|19 11:15 hs.

Por Héctor Haag (*)


Cada mañana el viejo y su perro hacen su paseo, ambos acusando el paso de los años con un andar algo torpe y cansino. 

Ellos transitan el ocaso de sus vidas y dan la sensación de "saborear" con cada uno de los sentidos, cada metro que caminan, cada trino de pájaro entre los árboles , el aire frío del otoño. 

El frío no es obstáculo para ellos que no se privan de una charla ocasional con algún vecino que se detiene unos minutos. 

El viejo y su perro vienen de otros tiempos, tiempos de compartir con los vecinos, de la charla amigable, no conocieron de estrés ni atajos para ganarse la vida, tiempos en que la palabra tenía valor y la comunicación con Dios era el Padre Nuestro. 

Nadie obligaba a Dios a cambiar de idea. 

El viejo y su perro siempre estuvieron conectados con el mundo que los rodeaba y en sus momentos de plenitud supieron degustar la diversión sin necesidad de estimulantes.

También conocieron el incomparable calor de un hogar y una familia. 

Hoy ellos están de vuelta, no entienden demasiado de apuros ni de pantallas táctiles, simplemente vivieron la vida… y regresan en paz. 

(*) El autor es tresarroyense. Entre muchas otras iniciativas y actividades, en 2018 presentó su libro autobiográfico “Lo que quiero, lo que puedo, lo que siento”