Sociales

Visita de la Reina Margarita II y el príncipe Federico

La fiesta danesa

21|03|19 11:17 hs.

Textos de Alejandro Vis 

Fotografías de Horacio Arbasetti 

El cielo absolutamente despejado, minutos antes de las 10, cambió poco más tarde con la llegada de varias nubes y un viento más intenso. En el monumento a Juan Fugl, un inmigrante danés que dejó una huella imborrable en Tandil, el clima se hace más palpable. Frente al Lago del Fuerte, la vista es maravillosa. 


El monumento a Juan Fugl


Delegaciones escolares, grupos de danzas y la banda de música de la ciudad anfitriona se ubicaron en derredor del monumento, a cierta distancia para no afectar el inicio de las actividades de la reina Margarita II. Una valla prolijamente ubicada, ordena la ocupación de los espacios.



Finalmente, tras alguna demora, Margarita II llegó y comienza así una jornada histórica en Tandil. La acompañan el embajador Soren Vohtz, funcionarios daneses, el vicegobernador Daniel Salvador y el intendente Miguel Angel Lunghi. 



Luego, se dirigió hacia el templo de la Iglesia Evangélica Luterana, para asistir a una ceremonia que -según dijo luego a los medios de comunicación- le llegó al corazón. 



El príncipe Federico, que visitó temprano el parque eólico Corti 2 de Bahía Blanca, se sumó a la comitiva en la Municipalidad. Intendentes de la región -entre ellos Carlos Sánchez-, el cónsul Eduardo Dam y otras autoridades aguardaban en el Salón Blanco.



Luego de la parte protocolar, con un muy buen discurso de Lunghi, la reina y el príncipe salieron al balcón para saludar a quienes se encontraban en la Plaza Independencia. 



La Hostería Ave María, a pocos kilómetros de la ciudad, fue sede del almuerzo destinado especialmente a las colectividades danesas de la región. En forma previa, con amabilidad y distendidos, la reina y el príncipe dialogaron con los medios de comunicación. 



El día quedará grabado dentro de los acontecimientos que forman parte de la historia. Para Tres Arroyos, por el protagonismo de quienes llegaron desde Dinamarca y las generaciones posteriores, también fue una jornada muy especial.