La Ciudad

Día de la Memoria

La marca más dolorosa

24|03|19 09:45 hs.

Por Juan Berretta   


Marzo de 1974. Como en el arranque de cada temporada, Don Roberto Lorenzo Bottino soñaba con que su Huracán hiciera historia. Pero ese año era especial, como campeón de Liga Regional Tresarroyense de fútbol en 1973, el Globo había ganado su lugar para disputar el Torneo Selectivo Clasificatorio para el Campeonato Nacional organizado por la AFA. Entonces, el dirigente comenzó a hacer las gestiones para reforzar el plantel y conformar un equipo con aspiraciones de lograr el ambicioso objetivo de consagrarse y llegar a competir con los clubes de Primera.

Mayo de 1974. El sueño de Huracán de Tres Arroyos, de estar en el Nacional se estrelló en San Nicolás ante Atlético Paraná. El domingo 12, cayó 2 a 1 y quedó eliminado del Torneo Selectivo. Fue la última vez que el platense Antonio Piovoso -uno de los refuerzos- ocupó el arco del Globo y compartió la cancha con el delantero tresarroyense Carlos Rivada. Ese fue el sexto partido -dos amistosos y cuatro oficiales- que jugaron juntos. No pudieron hacer historia en lo deportivo como había soñado Bottino. Pero años después esos seis encuentros tomaron una dimensión impensada por una trágica coincidencia.


Antonio Piovoso


Febrero de 1977. En la madrugada del miércoles 3, Rivada y su mujer fueron secuestrados por un grupo de tareas de la dictadura militar en su casa de Tres Arroyos, sobre la calle 9 de Julio. Sus dos pequeños hijos fueron abandonados en la puerta del Hospital Pirovano. Nunca más se supo nada del matrimonio.

Diciembre de 1977. El martes 6, Piovoso fue “chupado” junto a un compañero en el estudio de arquitectura donde trabajaba, en las galerías Williams, en el centro de La Plata. 


La nota de La Voz del Pueblo del anuncio del partido en Olavarría entre Huracán y Racing ilustrada con la foto de Piovoso (arriba). El artículo del día que el Globo enfrentó a Atlético Paraná, con la imagen de Rivada (abajo)




La brutalidad del régimen militar hizo que Rivada y Piovoso -no hay registros que indiquen que hayan mantenido contactos luego de aquel mayo de 1974-, se convirtieran en dos de los cinco futbolistas desaparecidos durante última la dictadura, según la investigación realizada por el periodista y escritor Gustavo Veiga durante más de una década. Convirtiendo a Huracán de Tres Arroyos en el dueño de la dolorosa marca de ser el único club del país en tener dos jugadores desaparecidos, que además integraron el mismo equipo. De esa misma investigación se desprende que Piovoso es el único futbolista de Primera División desaparecido durante la dictadura. 

“Sí, me acuerdo de Piovoso. No sabía que era un desaparecido, me lo contó hace poco el Pato Alarcón. Pensar que a Carlitos Rivada le pasó lo mismo, y yo jugué con los dos… Qué triste casualidad”, dice Ricardo Mayer


Seis partidos
A Antonio Piovoso le sobraba currículum para ocupar el arco de Huracán en el torneo clasificatorio al Nacional: tenía tres partidos jugados en la primera de Gimnasia, donde era suplente del gran Hugo Orlando Gatti. Por eso, Bottino no dudó en dar el sí cuando fue sugerido como refuerzo por Carlos Coria y Luis Mario Sasso, quienes también vivían en La Plata, pero desde hace varias temporadas se desempeñaban en la liga tresarroyense. 

Cuatro fueron los amistosos que conformaron la preparación de Huracán para encarar el gran desafío. El Tano Piovoso atajó en dos de ellos, Rivada ocupó la delantera en los cuatro. El empate 1 a 1 con San Lorenzo de Mar del Plata y la goleada 6 a 1 frente a Palermo, los dos disputados en Tres Arroyos, fueron los encuentros que jugaron ambos. 

Ninguno de los ex compañeros consultados recuerda los motivos por los que el Tano no participó en los choques con Jorge Newbery de Junín, en la serie inicial del Torneo Selectivo Clasificatorio. Fue derrota 2 a 0 de visitante y triunfo 2 a 1 de local, que no alcanzó por la diferencia de gol. Huracán bajó a la ronda de perdedores y le tocó enfrentar a Racing de Olavarría. 


La síntesis del último partido que jugó aquel equipo de Huracán en el Torneo Selectivo Clasificatorio para el Campeonato Nacional organizado por la AFA. Fue la última vez que el Tano Piovoso y Rivada compartieron una cancha


El partido de ida, disputado en Tres Arroyos, fue el debut oficial de Piovoso, el resultado, derrota 3 a 2. Huracán tuvo revancha en Olavarría: ganó 3 a 2 y luego se impuso en la definición por penales. Rivada estuvo intratable, hizo dos goles y convirtió su remate desde los 12 pasos. 

El duelo siguiente fue con el duro Atlético Paraná. Derrota de local (2 a 0) y derrota en San Nicolás (2 a 1). Y la despedida del Globo del torneo y la desintegración del equipo que había sido armado para llegar más alto. El Tano ya no volvería a Tres Arroyos, Carlitos Rivada seguiría gritando goles en la liga local. 


La síntesis de LA VOZ DEL PUEBLO del primer partido que Piovoso y Rivada jugaran juntos, contra San Lorenzo de Mar del Plata (arriba), y la síntesis de su segundo partido en cancha, contra Palermo de Necochea (abajo)




El Gráfico 
Fue el Pato Miguel Alarcón, con su memoria de elefante y su colección de la revista El Gráfico, quien rescató el paso de Piovoso por Huracán, y permitió luego que surgiera el dato de que había compartido equipo con Rivada. El Pato recordó una nota publicada en 2013 en la que se mencionaba que el Tano era el único futbolista profesional desaparecido, pero al enumerar los clubes en los que había jugado no aparecía Huracán. 

Convencido de que sí había atajado en el Globo, propuso revisar el archivo de LA VOZ DEL PUEBLO hasta comprobar que tenía razón. Al reconstruir la historia de aquel equipo del ‘74 a partir de las páginas del diario, surgió una notable curiosidad: de los seis partidos disputados por Huracán en aquel torneo, sólo dos de ellos contaron con un anuncio con foto en el día que se disputaban. Uno fue la revancha con Racing de Olavarría, el otro fue el choque de vuelta con Paraná de San Nicolás. En el primero fue ilustrado con la cara de Piovoso, el segundo con la de Rivada… 

Testimonios
“Sí, me acuerdo de Piovoso. Le decían el Tano. No sabía que era un desaparecido, me lo contó hace poco el Pato Alarcón. Pensar que a Carlitos Rivada le pasó lo mismo, y yo jugué con los dos… Qué triste casualidad”, dice Ricardo Mayer, ex marcador central de muchos equipos de Huracán, incluido aquel del ‘74.

“Con el Tano tengo una linda anécdota: el día que debutó, en el amistoso con San Lorenzo de Mar del Plata, entramos los dos en el segundo tiempo, y la primera pelota que toco quiero salir jugando, el delantero me la saca y se va contra él. Le tiró con todo, pero Piovoso se mandó una atajada tremenda. Entonces, se vino corriendo el Negro Coria y le dijo, ‘viste, el Rusito había dicho que te iba a probar para ver si eras buen arquero’”, cuenta el Ruso con una sonrisa. 


Los ex compañeros Roberto Barrionuevo, Ricardo Mayer, Bartolo Flores, Carlos Azurmendi y Alberto Cedrón, con el Pato Alarcón (tercero desde la izquierda)


En cambio, el Gallego José Ramón Palacio, delantero de aquel equipo, no recuerda nada del Tano, lo mismo le ocurre a Roberto Barrionuevo. “Lo que pasa que Piovoso vivía en La Plata y venía para jugar nada más. Por eso algunos no lo recuerdan”, explica Carlos Azurmendi, jugador de Boca y otro de los refuerzos que había contratado Bottino para el torneo clasificatorio. 

“Piovoso era un tipo muy gauchito, muy pintón. Y era buen arquero, aunque le faltaba un poco de altura”, dice. “Pero qué cosa que a los dos se los llevaron, justo a dos compañeros míos”, agrega. 

Claro que a Carlos Rivada todos lo tienen mucho más presente. Y los recuerdos brotan con facilidad. “Era wing, muy rápido y hacía goles. Pero además jugaba muy bien al básquet”, cuenta Azurmendi. “Como jugador era muy aguerrido, y lo pusieras en el puesto que lo pusieras, jugaba. Pero además, era un líder”, aporta Mayer. 



A modo de homenaje de sus compañeros desaparecidos, cinco ex jugadores de aquel equipo de Huracán se acercaron a la Plaza de la Memoria. Entonces, surgen los recuerdos, las anécdotas, y el repaso con una sonrisa de los partidos compartidos. Pero también el lamento por las dos vidas robadas. 

“La verdad que es una cosa de locos que les haya pasado lo mismo a dos tipos que jugaron con uno”, se despidió Alberto Cedrón, poniéndole voz al pensamiento de todos.