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Teatro

Con “Arritmia”, pero erguidas frente a todo

31|03|19 12:21 hs.

“Arritmia”, la obra de Leonel Giacometto, se estrenará el próximo 12 de abril, a las 21, en la Fundación Campano. Silvia Meleiro y Marta Tabacco encarnan a dos mujeres mayores, que aunque se sientan espalda con espalda, están por momentos enfrentadas, no se sueltan y ante la adversidad, se dan la mano. 


Solas, amigas por voluntad y necesidad, entre pastillas y conspiraciones, inician su lucha personal contra “las yeguas de las enfermeras, que las quieren ver muertas”.

Ana -el papel de Silvia- es viuda y pasó por la traumática experiencia de la muerte de un hijo, establece con “la otra Ana” -la interpretación de Marta- que aunque la regentea y la mandonea la mantiene viva en ese geriátrico de medio pelo. 

Dos actrices galardonadas y aplaudidas de pie por público de diferentes ciudades, y sin dudas también en su patria chica, se calzan los zapatos de dos mujeres solas, una soltera y la otra viuda, con pasados dolorosos y presentes solitarios, con ocurrencias desopilantes que le ponen el toque de humor a la realidad, la desdramatización a los infortunios cotidianos. 

La Ana solterona sufre en aquel lúgubre lugar en el que se siente abandonada por su familia. “Es una realidad de las personas solas, que cuando las llevan a un geriátrico tienen que sobrevivir como se puede. Es un personaje que me gustó mucho”, explica Marta. “Detrás de la comedia, de lo gracioso, del lío que hacen los personajes con las pastillas, está la reflexión de cómo sobrevivir en ese ambiente”, explica Silvia. 

Y Marta agrega: “Se trata de reírse de uno mismo con todo el drama que llevás adentro. Es el dolor de pensar que estamos llegando a viejos y ¡qué va a ser de mí!”

Desde la comicidad 
La obra trata la temática de dos mujeres que viven en un geriátrico y creen que las empleadas del lugar las quieren matar. “Cuando se define mi jubilación, me di cuenta que estaba rara y que no fue casualidad la elección que hice de esta obra”, manifiesta Silvia.

En realidad Ana, la solterona -papel que desempeña Marta- convence a la otra Ana -Silvia, viuda- para deshacerse de las pastillas que les proporcionan las enfermeras. “Ellas la pasan bien, viven su vida a su manera en un mundo totalmente ajeno”, explica Silvia. 

Es un espectáculo ambientado en el patio del geriátrico que está en condiciones de semiabandono y con poca atención personalizada o humanitaria. Sin embargo, durante las escenas pasan muchos hechos desopilantes, empezando porque las dos mujeres tienen el mismo nombre, Ana. “Es una pintura de dos mujeres que han quedado solas y se empiezan a conocer y a vincular en el lugar donde viven contado desde la comicidad”. 

Una de ellas es viuda y además en la trama se cuenta que también perdió a su hijo en un accidente, cuando era muy pequeño. La otra Ana –la solterona- la engancha para que robe el prospecto de la medicación y así corroborar su certeza, ella está segura de que las están envenenando.  

Las actrices 
Silvia Meleiro explica que en la obra se cuentan sus vidas personales, Marta encarna a una mujer sola que la dejan en el geriátrico, por lo que tiene una personalidad de mucha desconfianza y es muy renegada. “Me encanta como está escrita”, manifiesta la actriz en su relato. 

Asimismo expresa que se trata de un tema “tratado desde la comedia, pero con un fondo triste porque está hablando de la soledad y sobre todo del abandono”. Es un geriátrico de medio pelo que no está muy limpio, condiciones que marcan sus sentimientos, ya que están seguras de que son víctimas de una sociedad que las deja solas. “Es la única manera de poder contar la historia desde el humor y la comicidad”, explica Silvia. 

La actriz señala que buscando en internet leyó la obra y mientras lo hacía se “mataba de risa, aunque el final es fuerte”. El espectador, al igual que lo que sucedió con Silvia, se enganchará desde la comedia, que permite poner en escena el tema del abandono y la soledad desde el ridículo, mostrando el drama que viven las mujeres en el geriátrico y aquello que motiva su existencia. 

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Silvia Meleiro y Marta Tabacco encarnan a las dos Ana, bajo la dirección de Jorge Pereyra


Juntas, por primera vez
Silvia Meleiro y Marta Tabacco trabajarán por primera vez juntas, “mi personaje es medio sargentón -explica Marta, mientras acota: “¡No sé por qué será! Pero me pongo en el lugar de Ana y me siento mal, es una mujer que pasó toda su vida sola y aunque esté en el geriátrico también está sola”, aunque elige a la otra Ana de amiga, “más allá de que cuando se da vuelta le saco el cuero”. 

No tiene familia, no tiene nada, es soltera y seguramente alguien la tiró en el geriátrico y la dejó abandonada allí. Asimismo agrega: “Trabajamos muy bien los tres juntos y podemos hacer esta obra muy bien. El ida y vuelta surge muy rápido porque nos vinculamos y tenemos muy buena química”. 

Jorge Pereyra, como director, adoptó la modalidad de permitir que las actrices creen sus personajes, con la ventaja de que las dos tienen muchos años en el tema, les marca la puesta en escena o alguna técnica, pero en este sentido cualquiera de las Ana son muy naturales,” no vas a ver a Marta o a Silvia, sino a las dos Ana”, describe. 

Marta Tabacco declara que “sentí temor de trabajar con Silvia “que sabe mucho”, sin embargo, superado ese primer tiempo dice: “Después se fueron creando muy buenos vínculos, tengo 74 años contra la edad de Silvia y de Jorge, vivo pendiente del guión, mi cabeza a veces no me da”, suelta la risa y contagia a sus compañeros ante tanta franqueza. 

Silvia confiesa que “desde que vi a Marta actuando en la obra “Los mineros”, me encantó y me maravilló, por eso quería trabajar con ella”. Hay un ida y vuelta entre Marta y Silvia, entre Ana y Ana, las dos mujeres solas que pelean para no ser envenenadas, las dos actrices que se superan cada día para mostrar al público lo mejor de ellas, lo más profesional y pasional posible. 

“Arritmia” es una obra con mucho humor, “en la que viven sus vidas, toman pastillas a lo loco -que son fundamentales para sus vidas en el geriátrico-. Hay partes hermosas y se trabaja con mucha tranquilidad en el espacio adecuado”. Marta duda de poder recordar bien su letra y con mucho humor dice: “Como es mucho texto tengo locos a Silvia y a Jorge y en mi casa, donde todos aprendieron, menos yo que tengo que seguir leyendo.” 

La Biblioteca Campano se vestirá de geriátrico el 12 de abril y la ambientación tendrá un ángulo diferente al habitual. La música original para la obra es de Andrés Mazzitelli, el maquillaje de Héctor Somovilla y los peinados de Rogelia Trenco. Colaboró en la enseñanza de unos pasos de baile de tango -que interpretan las actrices en escena- Agustina Giuliani. Las actrices y el director agradecieron también a Marcela Guzmán que prestó el lugar para ensayar. 

Sus maneras tan naturales de actuar harán que el espectador sienta que está sentado con las dos Ana en el patio del geriátrico. Una Ana necesita que la otra la ayude a descubrir a sus envenenadoras, en el sórdido ir y venir del geriátrico que las contiene, las sostiene y les recuerda el abandono y la soledad. 

Sin embargo, el humor, la comicidad y los vínculos de odio-amor entre ambas deleitarán al público que podrá ver a Silvia y a Marta en todo su esplendor artístico.