La Ciudad

En recuperación

Los gestos de Victoria

07|04|19 09:51 hs.

Por Fernando Catalano


Día a día la recuperación de Victoria López marca pequeños cambios en favor de su evolución. De aquellas horas extremas en que debió ser dormida para empezar a ser asistida por vía respiratoria hasta que llegue el retrasplante de hígado, si es que llegaba; y hasta el día de hoy, la adolescente de 19 años de edad está librando una dura batalla que la tiene como protagonista porque quiere regresar a su ciudad para estar con toda su familia y afectos. 

Pasaron momentos de profunda angustia que representaron la espera por la aparición de un donante. Aquel miedo que no dejaba de apretar el pecho y la garganta de sus padres y demás seres queridos, se transformó en esperanza cuando el 13 de marzo apareció el hígado y se le efectuó el retrasplante. 

El día siguiente fue su cumpleaños. Pasaron 24 días de la operación. Y de Hiperterapia (terapia intensiva) días atrás pasó a intermedia, donde además de hacer trabajos de rehabilitación para fortalecer su cuerpo, se sigue con detenimiento el grado de aceptación del nuevo órgano. Mientras sus días pasan, prueba tras prueba, ella permanece sin poder hablar y sólo se comunica mediante escritos o con gestos.

“Empezó a comer de a poquito, anímicamente está mucho mejor , está trabajando con los kinesiólogos y -si Dios quiere y anda todo bien- el lunes le estarían sacando el respirador”, contó su madre a La Voz del Pueblo


Un proceso largo 
“La verdad que ha avanzado bastante, es un proceso largo el destete del respirador como le dicen los médicos”, explicó Claudia Mezzorotolo a La Voz del Pueblo. Contó que desde que su hija está en terapia intermedia “sigue con el respirador y la traqueotomía, pero le estuvieron haciendo estudios para asegurarse que cuando ingiera algo le vaya por la vía digestiva y no por la respiratoria”. 

El estudio al que hacía referencia le fue hecho el jueves reciente y “anduvo muy bien”, según Claudia, quien incluso contó que esa misma noche pudo tomar un helado de agua, y hasta comer zapallo al día siguiente. 

“Empezó a comer de a poquito, anímicamente está mucho mejor, trabaja con los kinesiólogos con ejercicios continuamente para poder tomar más fuerzas y -si Dios quiere y anda todo bien- el lunes le estarían sacando el respirador, ese es el objetivo que tienen”, contó con un entusiasmo contenido. De todas maneras aseguró que “va todo más que bien, ese ha sido el proceso desde que salimos desde la terapia intensiva”. 

Escritos, gestos 
Antes del retrasplante, las últimas palabras que salieron de la boca de Victoria hacia su madre, hablaban de lo claro que la adolescente tenía su crítico estado de salud, que se iba deteriorando permanentemente. Desde entonces, Claudia y su familia, no han vuelto a escucharla porque está asistida por vía respiratoria. 

El método para comunicarse han sido los escritos que ella puede hacer, o sus mismos gestos. Una vez que volvió en sí luego de la operación, sin poder utilizar la voz para comunicarse, acudió a la escritura. “Preguntaba por todo lo que estaba a su alrededor, la ponía nerviosa estar en la ‘Hiper’ estaba muy atenta a si pasaban camillas, continuamente preguntando quiénes eran, si el chiquito que había pasado era una persona que había fallecido”, describió así su madre el estado con el que su hija comenzó a reaccionar durante el postoperatorio. 

Pero como viene experimentando adelantos en su recuperación comenzó a manejarse por gestos. “Ella empezó a progresar un montón”, dijo Claudia. Pero sincerándose fue concreta al decir que “es durísimo estar ahí adentro”. 

Pendiente de todo 
Aún en este contexto confió que Victoria siempre “estuvo pendiente de todo lo que pasaba al costado de ella, de cosas que no veía pero sentía los movimientos, del ruido de los monitores”. Fue así que la primera comunicación que escribió fue “preguntando porqué estaba ahí, o qué pasaba”. 

Y contó que “desde que está más despierta –porque le que sacaron totalmente la sedación- se maneja por gestos”. Incluso indicó que durante la jornada del jueves, cuando le hicieron las pruebas, ella misma “se pudo escuchar un poquito la voz porque habilitaron algo del respirador donde puede escucharse y también se emocionó un montón”. 

Esos pequeños pasos que va dando sostienen el buen ánimo en momentos durante los cuales el paso del tiempo hace su trabajo, desgastando. Pero con la experiencia que sobre sus hombros tienen los médicos le recuerdan a Victoria, y también a Claudia, que el presente es mejor y esperanzador, respecto de aquellos días de angustia en los que sólo quedaba esperar y ver pasar el tiempo sin que llegue la solución. 

Hasta que llegó.