La Ciudad

Axel Bogda

“Amo a mi policía y a mi institución”

07|04|19 10:01 hs.

“¡Nací para servir… Voy a morir sirviendo!” Así le dijo Axel Bogda a La Voz del Pueblo unos días después de haber dejado de desempeñarse activamente en la Policía Bonaerense. El comisario inspector pasó a retiro el martes pasado. Unas horas antes había estado internado por cuestiones de salud, pero su responsabilidad y pasión por el trabajo de policía hicieron que en menos de un día pasara de la cama del hospital de Coronel Pringles a su despacho en la Comisaría Primera.


Fue un último día agitado, la entrega de un patrullero -que el ministro Cristian Ritondo envió para el Puesto de Avanzada de Balneario Orense- al mediodía y a las 19.30 horas una reunión por la seguridad en la localidad de Cascallares. Parecía una jornada ordinaria, de esas que no dan respiro, pero habitual. 

Sin embargo, en medio de la ronda de vecinos -que lo tenía como protagonista ineludible frente al Centro Cultural de Cascallares- sonó su celular. Un whatsapp del comisario mayor Aldo Caminada, jefe de la Departamental Tres Arroyos, informándole que figuraba en una larga lista de policías que habían pasado a retiro. Bogda leyó el mensaje y continuó con la reunión. 

Al término del encuentro en Cascallares, se quitó la camisa con sus jerarquías-como lo indica la tradición- y se la entregó al comisario Gabriel Sosa, también presente en el lugar. Seguramente no fue una noche fácil, no era la última en su último destino, era la última de su carrera. Ya cerca de las 10 de la mañana del día siguiente firmó el documento que daba cuenta de su pase a retiro, entregó su credencial y su arma. A medida que pasaban las horas y todo se volvía más nítido y real, el ánimo de Bogda mutaba de la alegría del deber cumplido a la tristeza de dejar la profesión amada. 

En su despacho, los más jóvenes ayudaban a juntar sus pertenencias y entre risas le pedían que les deje “algún recuerdo”. El celular no paraba de entregar mensajes de la mayoría de sus subalternos que lo despedían con palabras cariñosas y de mucha admiración. 


La firma del pase a retiro, el martes pasado en horas de la mañana


En el caos de las bolsas de nylon negro que acumulaban recuerdos, cuadros, papeles, y documentación del comisario inspector, los colaboradores ordenaban aquello que hacía un año y unos meses había formado parte de un sueño. 

Mientras esperaba el arribo de su familia a Tres Arroyos, que llegó para llevarlo de regreso a casa, un periodista amigo lo entrevistó. José María Martel- director de Pringles FM- estaba al aire y cerca del mediodía del martes llamó a Bogda para conversar con él antes de su retiro de nuestra ciudad. 

Gentilmente el periodista compartió los audios de la entrevista que mantuvo con él.  “El momento llegó, seguro sentís una mezcla de alegría y de emociones encontradas”, comenzó Martel el reportaje luego de saludar afectuosamente a Bogda. 

“Tengo sentimientos encontrados -le respondió-, por lo pronto la manera inesperada que me agarró en el terreno, en plena reunión en Cascallares tratando problemáticas de seguridad”. 

De esto Bogda amplió: “No tenía el trámite iniciado en persona, fue una decisión del ministro (Ritondo) y de la gobernadora (María Eugenia Vidal) pasar a retiro a los que ya tenían los 32 años de servicio cumplido y ningún sumario administrativo o causa judicial, como en mi caso”. Bogda reflexionó y cayó en la cuenta de lo que le estaba sucediendo. “Amanecer a las 8 de la mañana ocupando mi lugar y comenzando las tareas del día y a las 20 tener mi retiro fue inesperado totalmente”, comentó. 

Sin embargo, no deja de reconocer que “fui feliz, me voy de la institución a la que le presté servicio durante 32 años y 6 días- salvo por una pequeña interrupción por cuestiones de salud- y con la alegría de haber cumplido el mandato fielmente”. Cuando Martel le preguntó qué significa la profesión para él, dijo que “aprendes a vivir transitando el camino, ves muchas cosas tristes, dolorosas y además es una profesión que da la posibilidad de hacer mucho”.

No todos son iguales 
De la entrevista se desprende que el director de Pringles FM alguna vez fue crítico respecto a la Policía Bonaerense y lo discutió con Bogda. En este sentido, el comisario inspector retirado manifestó que es importante “tratar de hacer sentir a la gente, a la ciudadanía, que no todos los policías somos delincuentes, ladrones o corruptos. Los hay, pero no somos todos iguales”. 

Entonces habló de sus compañeros y de gente con la que ha trabajado. “Algunas personas en todos los niveles hacen un esfuerzo terrible para hacer su servicio en las mejores condiciones. Amo a mi policía y a mi institución”, dijo en voz baja y sin poder contener las lágrimas. “Ya entregué el armamento, la credencial y estoy ya de civil, no tengo estado policial y hay que empezar a replantearse cómo sigue la vida, dedicándome a la familia, a concretar proyectos que no pude por razones de servicio, estar con los amigos, todos los que acompañan en silencio y en los peores momentos”, reflexionó una hora después de firmar su retiro. 

Pero no pudo con su genio de servicio y ante la consulta sobre qué hará de aquí en más dijo “quiero seguir colaborando y ayudando a la gente como se pueda”. Volvió sobre lo que le ocurría en ese momento mientras empacaba sus pertenencias para liberar su despacho y las sensaciones seguían siendo encontradas. “Fue sorpresivo no sólo para mí, sino para todos los efectivos que forman parte de la lista”, explicó. 

Martel le contó a su audiencia, “nació para ser policía, ama su profesión, es un fanático de la misma” y, Bogda lo escuchó atentamente y recogió el guante, “fue una lucha permanente tratar de cambiar lo que hay que cambiar, algunas veces se tiene éxito y otras no”. 

Ante esto el periodista declaró, “se va un policía que hace falta tenerlo como tal. La Bonaerense necesita nutrirse de gente como Axel Bogda, te puede gustar o no. A lo mejor cuando es riguroso no gusta, pero la Bonaerense necesita nutrirse de policías como Axel”, reiteró y continuó contando que “ha pasado por todas, es un loco, pero necesitamos locos de estas características. Alguien que no usaba la caja chica para hacer lo que se necesitaba en su actividad, lo hacía él de su bolsillo y con su personal, que entendía lo que él predicaba”. 


Axel Bogda, su mujer Betiana y sus hijos, los mellizos Esteban y Abril, en el Parque Cabañas. Un encuentro familiar, antes de viajar hacia Coronel Pringles


Graficó sus palabras a través de una anécdota. “Un día pasé por la Comisaría de Pringles y vi a Axel a 40 metros de altura llevando una antena por una torre y sin ropa adecuada para eso. Le pregunté qué hacía y me dijo que era necesario colocarla, pero como no se podía pagar ese trabajo entonces lo hacía él”, relató Martel y agregó, “honestidad que le costó caro en una Policía. Mucha gente piensa como yo por lo que le agradecemos a Axel los 32 años brindados a la seguridad de la provincia y a Coronel Pringles”. 

Se hizo silencio, Bogda no levantó la voz y susurró, “me voy a ocupar ahora de tener una casa para vivir”, mientras el periodista pringlense agregó, “se retira con lo puesto, una moto y verá cómo tener su vivienda. Bombero, policía, electricista, se la rebusca para tener algún otro sueldo, aunque no le cobre a sus clientes ocasionales todos los trabajos”.

Al final de la entrevista por Pringles FM, Bogda agradeció a mucha gente, “desde los que me brindaron un plato de comida cuando era chico, a los viejos que me dieron un estudio, a los bomberos, a todos los que me aportaron algo porque la moneda no alcanzaba y ayudaron -entre policías retirados y amigos de los viejos- para darme una ropa, un par de borceguíes para que estudie, a tanta gente que sumó para que hiciera la carrera, incluso cuando estuve complicado de salud y donaron sangre o colaboraron. Esperemos que no haya defraudado a tanta gente”, dijo cerrando la entrevista.  

La despedida 
Lo que siguió ya fue parte de su intimidad. Llegó su esposa con los mellizos de siete años Esteban y Abril, su suegra, con quienes luego de cargar los bártulos empacados partieron hacia el Parque Cabañas. Unos mates bien dulces en familia, algo de juegos antes de emprender el viaje que ya tenía gusto a final, a despedida. Por la ruta 85 desfiló el auto en el que viajó su familia con sus pertenencias seguido por Bogda en su moto. No giró su vista hacia atrás, no se detuvo. Aceleró y fue para adelante, allí hacia donde lo esperaba el futuro, la vida de servicio que nunca se acaba, pero esta vez desde otro lugar. 

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Los que ponen la cara
Antes de irse, Axel Bogda le entregó a este diario un escrito que quiere hacer llegar a quienes fueron sus subalternos y por los que tiene alta consideración. Indica lo siguiente: 

“Los policías de bajo rango, ellos, la tropa, siempre vapuleados y cuestionados, pero pocos saben de sus carencias y sacrificios, del manoseo constante, de la falta de respeto a su trabajo de cada día, señalados muchas veces de manera injusta por vecinos, superiores y funcionarios, cuando son ellos, ‘los milicos’, los que ponen la cara, la salud, las ganas y muchas veces hasta la plata para que todo esté circo funcione…

“Mi agradecimiento a ellos, a quienes soportan y ponen el pecho a todas las contingencias, en silencio, porque si no, son pasibles de sanción o reprimenda (es lo más fácil para los de arriba y eso "garpa" ante la gente, como dicen los pibes de ahora), siempre los respeté por verlos trabajar con vocación de servicio, con compromiso y dedicación, sacando siempre ‘un conejo de la galera’ para poder cumplir con el servicio… 

“Varias veces escuché atento cuando me decían: "¿Estás seguro vos? ¿Vas a poner un ‘vigilante’ a cargo en ese lugar?”. “Y yo siempre dije que sí, que no todos son iguales, que las capacidades de muchos está en su personalidad, en las dotes de cada uno, pero por sobre todo en el amor a la camiseta, ese amor azul que sólo lo entendemos los que lo vivimos en primera persona, por eso ‘puse’ a esos ‘vigilantes’ a cargo de varias subdependencias del partido de Tres Arroyos. 

“Y la verdad es que no me equivoqué con ninguno de ellos, cada cual enfrentó las realidades de cada lugar, aprendiendo mucho sobre el terreno, con golpes y sinsabores, a veces con cero apoyo ‘oficial’, inclusive con piedras en el camino y palos en la rueda, siendo leales y subordinados… 

“Es así que estuvieron siempre a la altura de las circunstancias, más que unos cuantos ‘jeraquizados de carrera’, por eso nobleza obliga y escribo estas líneas, porque son merecedores de respeto y de toda mi consideración como subordinados y subalternos de hierro, ¡firmes de convicciones y vocación de servicio! 

“¡Un honor haber servido junto a ustedes, un privilegio haberlos comandado! “Dedicado con afecto a: teniente Roberto Martínez, Micaela Cascallares; teniente Claudia Mabel Rimaites, Copetonas; teniente Flavio Calderón, Balneario Orense; subteniente Gastón Felipe, San Francisco de Bellocq; subteniente Silvana Edith Olivera, Lin Calel; oficial de policía Kevin Alejandro Gijsberts, San Mayol”.