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Opinión

Por Esteban Ernesto Marranghello

Política, dueña del poder, sólo elige resultados

28|04|19 11:29 hs.

Escribe Esteban Ernesto Marranghello

En el desarrollo de la vida, por el que todos transitamos, siempre, en pocas o muchas oportunidades existe un episodio común que nos ha tocado como protagonistas, en el que alguien ante una circunstancia de no fácil resolución y comprometida alternativa, se adelanta y propone, por méritos y experiencias demostradas: “Esto déjenmelo a mí resolver que sé cómo hacerlo”. 

Esto indica la presencia de un líder que explica cómo resolver, cuándo hacerlo y con quién. Esas personas son a las que la política suele tocar con su “varita”, nunca compromete acompañamiento permanente, sólo presente, donde el futuro hay que ganarlo. 

Política es femenino, caprichosa y con veleidades en su accionar, que lo único que respeta son los resultados. 

Esta actividad requiere inteligencia, cultura, frialdad en el análisis, capacidad y velocidad en las respuestas, conocimiento del medio y adecuación al mismo. Es un “carro” donde los “melones” se conocen bien y se miden mejor, mientras se “acomodan”. 

Existe algo fundamental e irremplazable, sólo los años dentro de la política dan solvencia para ejercitarla con posibilidad exitosa. 

“Los chantas” duran poco y terminan lejos del poder, dentro de la innegable decadencia argentina, no escapa la política, donde aparecen personajes inventados, autoimpuestos y muy “flojos” de papeles, que demuestran la pobreza de sus méritos. 

Los “camaleones útiles”, por propia inconducta o por “empleos” mejor o peor pagos en los medios de comunicación y redes sociales. 

El “Círculo Rojo”, nefasto como siempre, le retira el apoyo al presidente porque su gestión ahora perjudica “sus intereses”, no los del país, pretendiendo cambiarlo por Vidal


Los candidatos “impuestos” por intereses económicos o de sector, que de repente “aparecen” como la solución y que sus historias muestran su incapacidad para solucionar problemas, o lo que es peor, la ausencia de garantías de buena conducta. 

Muchos de estos son los contribuyentes y los siguen siendo, a que el común de la gente, con razón, opine que la política es “porca”. También los “vendedores de humo”, proponiendo candidatos a cargos de importancia, para los cuales deberían derrotar a los “verdaderos” poseedores del poder político en estas jurisdicciones. 

Por ejemplo la provincia de Buenos Aires. Como dice el tanto: “Cualquier cacatúa sueña con la pinta de Carlos Gardel”, por ponerse en una “esquina” que transitó el Zorzal criollo. Nadie tiene de manera absoluta en la política “el sartén por el mango”, pero sí existen algunos o algunas, que por pergaminos y resultados están en la “cocina” donde está el sartén, contra eso no hay humo posible que influya, porque la cocina es “eléctrica” y con campana, políticamente hablando. 

Estas cosas ocurren invariablemente en todos los períodos electorales. Mientras los verdaderos protagonistas alinean la tropa y preparan la estrategia, sumando apoyos demostrados y económicos que exige la realidad de la política en acción, difícil y cara siempre aparecen los “pescadores en río revuelto” que intentan posicionarse recurriendo muchas veces a mencionar apoyos inexistentes o encuestas, no comprobables en su eficiencia. Todo esto se hace válido en la política y nadie debe sorprenderse. El poder, metafóricamente hablando, atrae por igual a “leones y ratones”. 

Una vieja “ley de la selva” dispone que cuando “los leones” se pelean, “los ratones” deben esconderse en su agujero. Es lo que termina ocurriendo con “grieta” o sin ella. Todo proceso electoral es gravitante, por lo importante de su resultado en la vida integral de la sociedad. 

Lo significativo de esto en nuestro país es que la muestra de situaciones límites que no puede esperar, por la urgencia de los justos reclamos sociales, productivos y de seguridad, que no llegan a esperar el futuro, que no existirá, si el presente no derrota con verdaderos resultados: la inercia, impotencia y parálisis que con excepción del mundo financiero y las grandes empresas multinacionales, con ganancias groseras e injustificadas, que cabalgan impunemente sobre las necesidades de una sociedad argentina, que sufre directamente la inercia, incompetencia y falta de respuestas a sus necesidades básicas lo que podría ser peor, la complicidad incalificable, de quienes debe defenderla y no lo hacen. 

Esto atañe a todos, no tiene excepciones de dirigentes políticos, empresarios, gremiales o sociales de cualquier sector. La incapacidad o la complicidad tienen un común denominador, sin excepciones, el fracaso.

Todavía son algo indefinidas las candidaturas en cuanto a las estrategias, inclusive en cuanto a los candidatos finales, lo que demuestra la inestabilidad e inseguridad de los aspirantes del poder, por lo errático de sus propuestas y actitudes que no convencen o entusiasman a una sociedad descreída, con razón. 

Los que tenemos algunos años en esto sabemos por experiencia más que por sabiduría, que cualquier imprevisto en la estrategia o error de apreciación, puede modificar resultados. Esto es un reconocimiento a lo imprevisto, que pueda ocurrir, aunque en política no es una opción fácil, sólo posibilidades de no sencilla concreción, no imposible, pero poco probable. 

La actualidad política marca, hasta ahora, dos opciones, Macri - Cristina. Ultimamente, los dos, con fuertes presiones y vaivenes, en ambos lados que muchas veces parecieran intentar hacer tambalear las dos candidaturas. El “Círculo Rojo”, nefasto como siempre, le retira el apoyo al presidente porque su gestión ahora perjudica “sus intereses”, no los del país, pretendiendo cambiarlo por Vidal. 

Alguna vez lo dijimos, el mercado no tiene amigos, sólo intereses egoístas, “chocolate por la noticia” señor presidente, más vale tarde que nunca. La gobernadora, con muy buena imagen e inteligencia política y social, sabe y conoce por su origen familiar, que los empresarios no son confiables políticamente, rechazó “traicionar” a Macri como ellos, porque no está dispuesta a ser “la próxima víctima” y será candidata nuevamente a gobernadora, donde no le ha ido mal. 

Las otras opciones al ingeniero y a Cristina hasta ahora sólo transitan episodios y conductas no confiables de éxitos, sin abandonar la meseta donde continúan estancadas. No es fácil reducir la política a conceptos definitivos, porque dejaría de ser apasionante y sorpresiva, que es su razón de ser. 

El país golpeado, sufriente, víctima propiciatoria de la mala praxis de la gestión oficial, también sufre con que el reemplazo regrese a un pasado que no quiere y tampoco merece. Aquí entra el reclamo de la ciudadanía a todos los dirigentes del arco político. 

El oficialismo con un programa económico que privilegia las corporaciones internacionales y las especulaciones financieras con escandalosas ganancias, surgidas del hambre, el desempleo, la indigencia que aumenta la pobreza, junto al derrumbe de las economías regionales, incentivadas por una inflación no controlada, que motoriza la restricción del consumo poblacional que arroja cada vez más a sectores populares importantes, a una condena de sobrevida imperdonable a jubilados, atacando a las familias y llegando a los niños y a comunidades, cada vez más numerosas con obligada asistencia a los comedores comunitarios, “vedetes” vergonzosas de la realidad nacional.

La sociedad no es ajena de culpas, con muchas de sus conductas, pero el error mayor consistió en creer en los que prometieron atender y mejorar sus necesidades con resultado negativo. El peronismo conoce la realidad y su obligación será proponer soluciones económicas, a través de la política. 

Respetar su origen, aceptar sus errores, que no son pocos, y superarlos con planes de gobierno realistas, si quiere intentar retornar su confianza perdida. Gobernadores de provincias, a los que se sumó Santa Fe, con interna entre Perotti y Bielsa, realizada con respeto, de acuerdo a sus personales conductas demostradas, no estarían comprendidos Pichetto, Urtubey y mucho menos Lavagna. Massa, errático e indefinido, se le acortan los tiempos. 

El justicialismo tiene ordenado el mapa político, mucho mejor que el oficialismo. Provincia de Buenos Aires ya tendría consenso para una fórmula Magario – Insaurralde o viceversa. Los medios capitalinos y La Cámpora “proponen” a Kicillof como candidato bonaerense, parecería que los “pergaminos” del economista kirchnerista no le alcanzan. 

Hagamos un recordatorio político basado en hechos: en las elecciones ya realizadas en las provincias “todos” los candidatos de Cristina perdieron. Al punto que la ex presidenta resolvió por “realidad política” no presentar más “candidatos propios” y apoyar en cada jurisdicción los candidatos “peronistas”. 

La realidad es la única verdad y Cristina no “come vidrio”, las cosas son distintas. No pareciera “lógico” que arriesgue en la provincia de Buenos Aires. Desafía a una candidata como Magario, que le ganó todas las elecciones generales a Macri y Vidal en La Matanza, o a Insaurralde ganador en Lomas de Zamora. Ya le aseguran para Máximo primer lugar en lista de diputados, otra, si Cristina decide su candidatura, cosa que dudan muchos referentes del justicialismo, debería ir a interna, para enfrentar a Daniel Scioli, que no tiene inconveniente, ya lo declaró públicamente en competir. 

En las dos provincias más importantes, después de Buenos Aires -Santa Fe y Córdoba- Carrió expresó comentarios ofensivos y acusaciones sin pruebas, que demostraron su ansia de protagonismo patológico


No está de más recordar que en las últimas elecciones, Cristina abandonó a su suerte a los intendentes bonaerenses. No así Scioli, que los acompañó en sus distritos como candidato a presidente, como lo había hecho como gobernador, con presencia y solidaridad. 

Dicen con razón, que en política no existen lealtades, pero en el peronismo se cultiva la “buena memoria”. Algo de esto sabe Bonadío, que por “las dudas” ya “pidió” la jubilación. 

La otra incógnita es el radicalismo, que en mayo decidirá su posición con respecto a su alianza con el Pro. Muchas dudas y especulaciones, críticas duras al Gobierno. Si algo le faltaba al oficialismo para complicarlo, volvió a escena la doctora Carrió… 

En las dos provincias más importantes, después de Buenos Aires -Santa Fe y Córdoba- expresó comentarios ofensivos y acusaciones sin pruebas, que demostraron su ansia de protagonismo patológico, impropio de una persona con su ubicación política y la responsabilidad moral y profesional que debería demostrar y de la que careció en los episodios acaecidos. 

En Santa Fe, acusó al ex gobernador socialista Bonfatti, que compite por su segundo mandato, de que si ganaba, el narcotráfico se vería beneficiado. 

El dirigente santafesino es uno de los más atacados por los narcotraficantes, incluidos ametrallamientos contra su vivienda. Reacciones duras en Santa Fe contra la verborrágica señora. Fue a apoyar a Corral, candidato de Cambiemos, que está tercero en las encuestas y se teme no avance, con acompañamientos de esta índole. 

Después, en Córdoba, peor, se le saltó “la cadena” y expresó textualmente: “Gracias a Dios que se murió De la Sota”. Pobre Negri, otro que fue a acompañar. “Con amigas así”, mejor pelearla solo. La irresponsabilidad de esta mujer levantó una ola de indignación en Córdoba, donde el desaparecido doctor De la Sota goza de un prestigio, un respeto, que Carrió nunca logrará. 

Le “sacudieron sin piedad”. El periodista jefe de Cadena 3, con fuerte tono, señaló: “En la política argentina hay dos mujeres 007, Bonafini y Carrió”. Recordemos que el famoso agente tenía “licencia” para matar. La esposa de De la Sota, diputada nacional, cruzó a Carrió con lapidaria frase: “Habla mucho de Dios, pero ataca y difama a un dirigente ejemplar, que no se puede defender”. 

Por último, Ramón Mestre, rival de Negri en la interna radical, no del Pro, intendente de la ciudad de Córdoba, con ácido comentario, evocó la frase de Carrió sobre De la Sota: “Fue casi similar a la quema del féretro por Herminio Iglesias, que le costó al peronismo la pérdida de las elecciones”. 

Qué heterogénea es la política, cuántas cosas propone y a su vez deriva, para mal o bien de una comunidad y de una nación. 

Ofrece el tablero donde jugar, que no se puede eludir, a suerte y verdad. 

Esta es la fascinación incomparable de la política, que en definitiva, dueña del poder, esquiva e insólita, sólo elige resultados.